RAJOY RECIBE AL NÚCLEO DURO DE LA GRAN EMPRESA

Celebrar los brotes para olvidar el rescate

Cita ceremoniosa en las instalaciones del Palacio de La Moncloa, donde el presidente del Gobierno recibió al Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC).

Cita ceremoniosa en las instalaciones del Palacio de La Moncloa. Miércoles de bochorno y calor casi veraniego en el corazón de Madrid, muy a tono con el protocolario y previsible encuentro que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mantuvo con el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), como ya hizo en ocasiones anteriores con los integrantes del grupo formado hace tres años (febrero de 2011) por las 18 empresas más importantes del país. Mismo aforo y atrezzo similar, aunque esta vez a las puertas de una poco oportuna campaña electoral.

Como ocurre en los eventos naturales, Rajoy recibió al sanedrín del poder empresarial para escuchar lo que ya sabía: que las expectativas de crecimiento para España este año han mejorado también a ojos del CEC, que sitúa en torno al 1,3% el repunte del PIB. Más que un brote verde, los asistentes convinieron en valorar que se trata de la consolidación de un cambio de tendencia, de tal manera que, sí puede afirmarse que en términos macro el país ha tocado fondo, lo que conviene celebrar es que la sombra del rescate es sólo un fantasma del pasado.

El resto de los mensajes trasladados por el patriarcado empresarial, con César Alierta (Telefónica) a la cabeza como pater familias, redundaron sobre ideas ya manejadas en anteriores trabajos del CEC, tales como la necesidad de abordar en las reformas, la conveniencia de industrializar el país y la oportunidad de revisar las políticas fiscales para incentivar la contratación. Con todo, esta vez el aquelarre institucional tenía por objeto enterrar los desencuentros del pasado más reciente, cuando algunos prohombres del Ibex 35 reclamaban un rescate financiero del país.

Alineados en torno a que España es un país de oportunidades, esta vez la hora y media de visita a La Moncloa tuvo más por objeto escuchar al presidente del Gobierno. El discurso de Rajoy tocó asuntos de vigencia, como la consulta catalana, cuyo fuego espera apagar con el extintor de la Constitución, o la inminente cita a las Europeas, negociado donde los dos grandes del bipartidismo (al PP le preocupa su diferencia con el PSOE) tendrán constancia del grado de aceptación que tienen formaciones políticas que cuestionan el funcionamiento del sistema.

Rajoy se reúne con los grandes empresarios

La poca enjundia del evento derivó el interés del encuentro a la lectura entre líneas de los posados oficiales. El primero y más comentado fue el epicentro que asumió el presidente de Telefónica en la foto de familia, en primer fila, desplazando a su derecha al propio Rajoy. Al otro lado del popular estaba el banquero Emilio Botín, identificado siempre por su corbata roja, pionero en el duelo de complementos en el que no le fueron a la zaga ni Ignacio Sánchez-Galán (Iberdrola) ni Francisco González (BBVA), que lucieron sus respectivos verde y azul anudados al cuello.

A diferencia de hace un año, Rajoy tuvo ayer el riesgo de enfrentarse a caras largas por parte de algún asistente. Los rejonazos gubernamentales han dejado trasquilados a figuras como Galán (Iberdrola) y Entrecanales (Acciona), cuya desazón con el rasputín monclovita Álvaro Nadal, también presente ayer, es conocida. Aún así, prefirieron salir en la foto y no dar que hablar. Sólo faltaron José Manuel Lara (Planeta), por cuestiones de salud, y Juan Roig (Mercadona), que prefirió acompañar a su equipo el Valencia Basket en la final europea que disputaba esa tarde en suelo ruso.

Empresas
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
18 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios