LA GRAN BANCA EXIGE GARANTÍAS

Bruselas se opone a más ayudas públicas para la venta de Catalunya Banc

La venta de Catalunya Banc ha registrado ya un choque frontal entre las pretensiones de la gran banca y las del Gobierno. La primera exige unas garantías elevadísimas

Foto: Bruselas se opone a más ayudas públicas para la venta de Catalunya Banc

La venta de Catalunya Banc ha sufrido ya un choque frontal entre las pretensiones de la gran banca y las del Gobierno. La primera exige unas garantías elevadísimas en forma de esquema de protección de activos (EPA) para quedarse con la entidad catalana: de 3.000 millones en el caso de La Caixa, y hasta de 4.000, según algunas fuentes, en el de Santander. BBVA ni siquiera se plantea una cifra porque tiene todavía menos interés que los otros dos. Sin embargo, la Comisión Europea no tiene ninguna intención de permitir más ayudas públicas para esta venta que eleven la cifra de 12.052 millones que ya ha recibido Catalunya Banc. En esta situación, los escenarios alternativos a la subasta, como la partición o el aplazamiento, cobran fuerza.

Estas exigencias de los compradores se han puesto de manifiesto en los contactos informales previos al inicio de la subasta que están manteniendo Economía y el FROB con los potenciales interesados, según fuentes al tanto de los mismos. Estas entidades explican que Catalunya Banc se encuentra en una situación mucho peor que la de NCG Banco, recientemente vendido al venezolano Banesco, subasta en la que también pidieron EPA, si bien muy inferior. Ni siquiera el fondo Guggenheim, uno de los principales interesados en la entidad gallega, va a pujar por la catalana precisamente por ese mayor deterioro.

Santander no se ha quedado todavía con ninguna entidad en el proceso de reestructuración bancaria que arrancó allá por 2009. Aunque le interesaría crecer en Cataluña, sólo está dispuesto a quedarse con la entidad con unas ayudas muy sustanciosas, como ha hecho en todas las ventas anteriores (de ahí que nunca haya ganado una subasta). La Caixa siempre se ha mostrado más interesada, aunque la pieza que realmente quería era la gallega, puesto que en esa comunidad tiene un importante déficit de cuota de mercado. Además, en Cataluña tendría unas duplicidades enormes y tendría que cerrar masivamente oficinas. De ahí que tampoco esté dispuesta a comprarla si no es con un sustancioso colchón. BBVA ya compró Unnim en marzo de 2012 (con un EPA de 1.044 millones), con lo que su situación en Cataluña es bastante cómoda.

Esta percepción del estado de Catalunya Banc es compartida desde Economía, como ha informado El Confidencial, que ya era consciente de que iba a ser muy difícil vender la entidad sin ayudas y lleva tiempo buscando fórmulas alternativas a la subasta Según fuentes conocedoras de la situación, Bruselas ha comunicado al ministro Luis de Guindos que no peinsa autorizar ninguna ayuda pública más, en forma de EPA o de cualquier otra fórmula, que engorde todavía más los 12.052 millones en ayudas públicas concedidos para salvar a la fusión de las antiguas Caixa Catalunya, Manresa y Tarragona.

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. (Reuters)
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. (Reuters)
Según fuentes políticas, hay que interpretar en esa clave la cuantificación por parte del ministro de las pérdidas para el Estado en la CAM en 15.000 millones (de los 16.000 como máximo que alcanzaba el EPA concedido a Banco Sabadell) la semana pasada en el Congreso. "Era un aviso a navegantes de que el Gobierno no piensa alcanzar otra vez esas cifras. Así que, los que quieran un EPA, que se olviden". El tope que se puede alcanzar es el coste teórico de liquidación del banco catalán, cifrado por el propio FROB en 17.846 millones.

El retraso encarece la venta

Paradójicamente, esta oposición entre los planteamientos del Gobierno y de los bancos no habría existido si Catalunya Banc se hubiera adjudicado al Santander en la segunda subasta de la entidad en marzo del año pasado a un coste muy inferior al que exige ahora. Aunque nunca se ha conocido con exactitud la cantidad solicitada por Botín -que Guindos le negó, por lo que no llegó a hacer oferta formal a diferencia del Popular-, en todo caso era inferior a la que pediría ahora. Esto se explica por el deterioro adicional sufrido en el último año -del que advirtió el famoso informe de McKinsey, solicitado después de la subasta fallida- y por el menor interés por la entidad por parte de los potenciales compradores. 

"Lo único que puede salvar la subasta es que aparezca otro venezolano, o chino, o lo que sea, como ha ocurrido en NCG. Entonces sí habrá una oferta atractiva y se obligará a rascarse el bolsillo a los bancos si alguno quiere de verdad Catalunya Banc", explica una de las fuentes consultadas. "Si no hay caballero blanco, el Gobierno tendrá que elegir entre dar más ayudas u optar por otra solución", añade. Con el añadido de que esas ayudas deberían ser aprobadas por Bruselas, que no quiere autorizar ni un euro más después de que el Gobierno español se negara a ampliar los 41.000 millones del rescate.

Alternativas: troceo o aplazamiento

En esa tesitura, las alternativas que están encima de la mesa son dos. La primera es la partición de la entidad para separar los negocios buenos -para los que sí hay demanda- de los activos deteriorados, que son los que cubriría el EPA que solicitan los candidatos y que tendrían que quedarse en el FROB en este escenario. La segunda es mantener la entidad nacionalizada de momento hasta que se asiente la recuperación económica y se pueda vender en mejores conidiciones o incluso sacarse a bolsa. Y, sobre todo, hasta que se aclare el desenlace del desafío soberanista del Govern de Artur Mas. Dicha continuidad en solitario es posible hasta 2017, fecha tope para su venta o liquidación impuesta por Bruselas, pero es posible que requiera de nuevas ayudas públicas para aguantar hasta entonces en solitario.

El presidente del FROB, Fernando Restoy. (EFE)
El presidente del FROB, Fernando Restoy. (EFE)
De momento, el FROB está explorando el mercado para tratar de vender los negocios 'non core' de la entidad catalana, de los que se tiene que desprender por imposición de Bruselas. Si lo consigue, esto reduciría la cuantía del EPA necesario para vender el negocio 'core', pero Bruselas sigue sin estar dispuesta a autorizar un solo euro . Según han publicado varios medios, entres estos negocios se encuentran gestora de fondos y planes de pensiones, la red de sucursales fuera de Cataluña, la filial de bolsa y la cartera de créditos fallidos.

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