Fainé se apunta el éxito de un acuerdo histórico ante la ausencia forzada de Brufau
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EL PRESIDENTE DE LA PETROLERA FALTA a LA FIRMA

Fainé se apunta el éxito de un acuerdo histórico ante la ausencia forzada de Brufau

La no asistencia del presidente de Repsol a la firma del principio de acuerdo entre los tres países genera interpretaciones diversas en plena guerra accionarial.

placeholder Foto: El presidente de la Caixa, Isidre Fainé (i), conversa con el de Repsol, Antoni Brufau. (EFE)
El presidente de la Caixa, Isidre Fainé (i), conversa con el de Repsol, Antoni Brufau. (EFE)

El principio de acuerdo alcanzado en la noche del lunes entre los Gobiernos de España, Argentina y México por la expropiación del 51% de YPF a Repsol tiene una lectura interna en clave de vencedores y vencidos en la petrolera española, cuyos accionistas de referencia no han ocultado sus profundas diferencias con la cúpula directiva. Unos enfrentamientos que todas las partes han aireado y que han acabado con la ausencia forzada de Antonio Brufau a la firma de un pacto histórico.

A la formalización de la paz entre España, Argentina y México acudieron ayer los más altos representantes de los ministerios de Industria de los dos primeros países más afectados, José Manuel Soria y Axel Kicillof, respectivamente, así como los ejecutivos de primer rango de las dos empresas latinoamericanas: Miguel Galuccio en nombre de YPF y Miguel Lozoya, en el de Pemex. Sin embargo, en representación de Repsol tuvo que asumir el papel Isidro Fainé, presidente de CaixaBank y máximo accionista de la petrolera española, a petición de Soria. El ministro tuvo que acceder a la exigencia de la empresa argentina y de la mexicana de que la presencia de Brufau sería contraproducente.

Repsol también tuvo que digerir esa petición, aunque justificó la ausencia de su presidente con el argumento de que se quedó en Madrid para preparar el consejo de administración que este miércoles debe rubricar el principio de acuerdo alcanzado anoche entre los tres países. Una explicación extraña porque Fainé, que también estará en la reunión del órgano de gobierno de la compañía, sí estuvo presente en Buenos Aires, adonde Repsol envió a su director general de negocios, Nemesio Fernández Cuesta. El equipo de la petrolera española lo completaron Luis Cañas, director general de exploración, y Miguel Klingenberg, vicesecretario general y coordinador del conflicto de YPF desde la expropiación, todos directivos de segunda jerarquía para un acuerdo de tan suma importancia.

El ministro de Economía de Argentina, Axel Kicillof. (EFE)Con la alianza a tres bandas autorizada por los Gobiernos de los tres países, Brufau tiene la papeleta de aceptar o no los 5.000 millones de dólares en bonos de Argentina a diez años como compensación por el expolio de Vaca Muerta. La decisión no es sencilla porque el pago es justo la mitad de lo que solicitaba Repsol, que elevó el conflicto al CIADI, el tribunal internacional de arbitraje donde las naciones dirimen sus divergencias más agudas. El presidente mantuvo hasta hace bien poco que quería 10.800 millones de dólares por su 51% de YPF como precio justo.

La propuesta oficial es justo la mitad, por lo que tendrá que explicar con profundidad si la da por buena. “Yo defiendo a todos los accionistas, no sólo a unos pocos”, ha repetido en numerosas ocasiones, en referencia a sus diferencias con Pemex y La Caixa. Una frase que ahora tiene otro significado. Si optara por pedir a sus consejeros independientes que la rechazasen, se enfrentaría directamente al Gobierno de Mariano Rajoy, que hasta la fecha ha rechazado las presiones de Argentina y de México de forzar la dimisión de Brufau.

El presidente de la petrolera Ypf, Miguel Galuccio. (EFE)Fuentes próximas a los accionistas de Repsol dan por hecho que, pese a lo mal parado que queda el economista de Mollerusa, no se espera ningún cambio en lo más alto de la cúpula de la petrolera. Pero tampoco se descarta porque el presidente ha quedado desautorizado en la escenografía del acuerdo. Brufau, de 65 años, con nueve en la presidencia de la empresa, tiene un blindaje de tres años más otro adicional por no competencia. Una compensación que ascendería a cerca de 30 millones de euros, entre salario fijo, variable, planes plurianuales y pensiones. Este año propuso a la junta general eliminar estos blindajes por dejar el grupo a todos los futuros consejeros ejecutivos, pero decidió mantener el suyo firmado en 2005 junto al de su mano derecha, Luis Suárez de Lezo.

La guerra sigue abierta pese al cierre de la herida argentina.

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