cabeza de lista in péctore de JxCAT

Laura Borràs, de la 'Habitación de la Guerra' a la trinchera política

Su cercanía a Torra le granjeó una férrea amistad, que provocó que en mayo del año pasado fuese designada consejera de Cultura de la Generalitat

Foto: La número dos por Barcelona de JxCAT, Laura Borràs. (EFE)
La número dos por Barcelona de JxCAT, Laura Borràs. (EFE)

Laura Borràs es la cabeza de lista 'in péctore' de Junts per Catalunya por la provincia de Barcelona. El puesto número 1 de la candidatura fue para el encarcelado Jordi Sánchez, expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y mano derecha de Carles Puigdemont. La situación personal de Sánchez hace que el peso político de la lista recaiga en Borràs, que será la auténtica líder de JxCat en el Congreso.

Esta casi desconocida activista compartía despacho hasta hace menos de un año con el actual presidente de la Generalitat, Quim Torra, y con el también diputado Francesc de Dalmases. Aquella era la ‘War Room’, es decir, la ‘Habitación de la Guerra’ del Parlament. Su nombre lo dice todo. En ella se elucubraban las consignas y estrategias rupturistas que luego eran propuestas a los demás diputados del grupo parlamentario. De esa ‘habitación de la guerra’ pasó a las trincheras políticas.

Su cercanía a Torra le granjeó una férrea amistad, que provocó que en mayo del año pasado fuese designada consejera de Cultura de la Generalitat. Con su marcha, cobró del Parlamento autonómico una indemnización de 6.971,08 euros. Por lo demás, es propietaria del 50% de una vivienda por un valor de casi 202.000 euros, tiene dos coches (uno de alta gama), atesora casi 90.000 euros en títulos de Catalana Occidente y tiene un plan de pensiones con casi 29.000 euros.

En su declaración de intereses económicos, realizada hace un año, aseguraba que durante los tres años anteriores había participado en 1.000 conferencias universitarias, de divulgación y de investigación, así como también había realizado otras actividades. Ello supondría aproximadamente que había asistido a una conferencia por día, a lo que había que sumar las numerosas tertulias de las que formaba parte, además de ejercer como directora de la ILC y miembro del consejo de administración de OSIC, de la propia consejería de Cultura.

Su cercanía a Torra le granjeó una férrea amistad, que provocó que en mayo del año pasado fuese designada consejera de Cultura de la Generalitat

Era, asimismo, miembro del consejo científico de la colección TECSED de la Universidad de las Islas Baleares. También declaraba que era directora del máster en Literatura en la era digital de esta universidad y miembro investigador del proyecto I+D Narrativas Transmediales de la Universidad de Granada. Y forma parte de la comisión científica del Simposio Internacional de Literatura y Tecnología de Canoas, en el estado Río Grande do Sul (Brasil), así como “miembro de comités editoriales de revistas nacionales e internacionales”. Un pluriempleo difícil de compaginar teniendo en cuenta que el puesto en la Generalitat exige una presencia y una dedicación extraordinaria.

Empática y afable en privado

Licenciada en Filología Catalana, una de sus costumbres es aparecer en muchas ocasiones con un libro en la mano. Presume de leer mucho y, en realidad, lo hace. En una ocasión, los diputados de Ciudadanos levantaron un ejemplar del Quijote desde sus escaños, porque un grupo de independentistas había boicoteado un acto sobre Cervantes en la Universidad de Barcelona días antes. Borràs, que acababa de asumir la consejería de Cultura no se inmutó. “Yo he estudiado este libro, tengo publicaciones. Espero que ustedes también hayan leído El Quijote, porque el mejor homenaje que se puede hacer a Cervantes es leerlo”.

Será la voz de Puigdemont en Madrid, aunque en realidad concurrió como independiente en las listas de Junts per Catalunya (JxCAT)

“Es la típica representante del nacionalismo romántico que siempre intenta parecer más cultivada intelectualmente que el españolismo”, la define un diputado de la oposición. Otro de sus rivales políticos parlamentarios explica que “en privado es muy empática, agradable, de trato muy afable, pero cuando sube a un atril a soltar un discurso político se transforma y se vuelve 'talibana'”. Y otro apunta que “es lo que podría calificar como ‘happyflower’, una diputada que siempre está ‘ji, ji, ja, ja’, pero que cuando habla en público se reviste de un aire de superioridad impresionante”.

Lo cierto es que Borràs es la mejor exponente del discurso visceral del independentismo. Será la voz de Puigdemont en Madrid, aunque en realidad concurrió como independiente en las listas de Junts per Catalunya (JxCAT). Y no se apartará ni un milímetro de la estrategia dictada desde Waterloo, porque no es su intención ni su estilo.

De gogó a activista

Su radicalismo se hizo patente hace pocos días: cuando dos centenares de presuntos estudiantes radicales quisieron impedir el acceso a un acto en la UAB a la candidata del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, Borràs le dio la vuelta a la tortilla. En vez de condenar el acto fascista, dictaminó que “hay gente que busca problemas y cuando buscan problemas los encuentran”. Álvarez de Toledo no había ido a hacer un acto partidista, sino a participar en un coloquio con representantes de otros partidos. De ahí que el eurodiputado Javier Nart, de Ciudadanos, llegase a criticar públicamente la “inmensa miseria moral de la candidata de JxCAT”.

Laura Borràs, de la 'Habitación de la Guerra' a la trinchera política

Pero lo cierto es que la conciencia política de Borràs parece haber evolucionado hacia el independentismo más radical. El portal ‘Dolça Catalunya’ la descubrió de joven bailando en 'shorts' y top en un anuncio de Kas… en castellano, por supuesto. En el año 2016 apareció como una de las firmantes del Manifesto Koiné, que proclama el catalán como lengua única. Porque tan vistosos como sus vestidos amarillos (sustitutos del lazo) es su firma del llamado Manifiesto Koiné, un texto supremacista en el que se dibuja una nueva historia: se dice en él que Cataluña fue anexionada a Castilla en 1714 y que el castellano “es una lengua de dominación”, intentando desplazar al catalán de los ámbitos de uso lingüístico general.

Denuncia también este texto que para conseguir la implantación del castellano en Cataluña se está procediendo “a la bilingüización forzosa de la población”, un proceso iniciado por Francisco Franco “mediante la represión politicojurídica del uso del catalán, la enseñanza obligatoria y la extensión de los nuevos medios de comunicación, ambos absolutamente en castellano, y la utilización de una inmigración llegada de territorios castellanohablantes como instrumento involuntario de colonización lingüística”. Además de calificar al castellano como “lengua impuesta por el Estado”, el manifiesto con ribetes xenófobos aboga por la instauración del catalán como “eje integrador de nuestra ciudadanía”.

En el año 2016, Laura Borràs apareció como una de las firmantes del Manifesto Koiné, que proclama el catalán como lengua única

No hace mucho, Borràs llegó a calificar al castellano como “lengua de imposición”. Y, aun así, figura como miembro de Òmnium Cultural, de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana y de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada.

Contratos sospechosos

La candidata de JxCAT, sin embargo, no es una recién llegada a la política. En 2013, en pleno Gobierno de Artur Mas, fue nombrada directora de la Institución de las Letras Catalanas (ILC), un organismo que dependía de la Consejería de Cultura, donde estuvo hasta enero de 2018. Durante su etapa hubo claroscuros, hasta el punto de que está siendo investigada por algunas adjudicaciones a dedo que han resultado sospechosas. De hecho, cuando saltó el escándalo puso en un brete al consejero de Interior, Miquel Buch, ya que al día siguiente de que se supiese la investigación judicial encargada por el juzgado de instrucción número 9 de Barcelona a los Mossos d’Esquadra, llamó a Buch para saber qué pasaba y este le dijo (siempre según el relato de Borràs) que no la investigaba a ella. Finalmente la jueza Silvia López Mejías decidió hace pocos días retirar a los Mossos de la investigación y dársela a la Guardia Civil.

Artur Mas, Laura Borràs y Quim Torra. (EFE)
Artur Mas, Laura Borràs y Quim Torra. (EFE)

La investigación se centra en determinar los contratos otorgados a un amigo suyo, Isaías Herrero, al que se le concedieron 45.550 euros en contratos, cifra a la que hay que sumar el IVA. Ninguno de ellos fue por concurso y ninguno superaba los 18.000 euros para evitar precisamente ir a concurso. “El trabajo que le encargamos está hecho con los estándares de la profesionalidad”, dijo a los diputados.

Según la documentación a la que ha tenido acceso este diario, Herrero percibió, el 12 de junio de 2015, 17.650 euros por la “migración del antiguo portal ‘¿Qué lees?’, diseño, programación y desarrollo de la tecnología adecuada para incorporar nuevos formatos”. El 1 de octubre de 2016, percibió 11.850 euros por el “desarrollo de las áreas del Festival Nacional de Poesía en el portal de la ILC”. Y el 21 de febrero de 2017 firmó otro contrato de 16.050 euros por “la creación y mantenimiento del Año Bertrana”. Inmediatamente tras la apertura de la investigación, su gran amigo y compañero de despacho, Francesc de Dalmases, tuiteaba: “Es culta, sabia, honesta, determinada y transparente, y es la referencia a los que nos quieren vencidos, en prisión o en el exilio”.

Tras el primer susto, Borràs se defendió denunciando una “caza de brujas”, que no haría declaraciones sobre informaciones “de carácter personal” y que padecía un “linchamiento mediático”.

El precio de los comisariados era de 15.000 euros por cabeza, salvo el de Nadal, que costó a las arcas públicas 11.000 euros

En realidad, hay una ristra de ‘pensadores’ que se han visto beneficiados por el dedo de Borràs en ese periodo. En 2016, Oriol Ponsatí percibió 8.800 euros por el comisariado de Año Prudenci i Aurora Bertrana. Al año siguiente, la factura del comisariado del Año Bertrana ascendió a 10.000 euros. En marzo pasado, Ponsatí fue nombrado por su amiga director de la ILC, el puesto que entonces tenía Borràs.

Los contratos de Ponsatí son similares, por otro lado, a los de otros intelectuales, que en realidad eran nombrados responsables de determinados actos y, como tales, veían cómo se les abrían luego puertas para participar en cursos o conferencias. Así, el 15 de enero del año pasado, Ignasi Moreta fue designado comisario del Año Panikkar; el mismo día, Anna Maria Villalonga también fue designada comisaria del Año Manuel de Pedrolo ; y Marta Nadal, del Año Capmany. El precio de los comisariados era de 15.000 euros por cabeza, salvo el de Nadal, que costó a las arcas públicas 11.000 euros. Cuatro días más tarde, el 19 de enero, Borràs era cesada oficialmente por haber adquirido la condición de diputada tras las elecciones de diciembre del 2017.

Una familia autopublicitada

En enero pasado, cesó a su jefa de gabinete como consejera de Cultura y, en su lugar, nombró a Maria Rosa Pons, esposa del eurodiputado de JxCAT Ramon Tremosa. Precisamente Tremosa, uno de los fabricantes de noticias falsas sobre España, es el número 4 de la lista de JxCAT que comandará Borràs el próximo 28 de abril.

Los nombramientos o contratos sospechosos, no obstante, parecen perseguir a la candidata. El mismo día que asistió a su primer Consell Executiu (reunión del Govern) como consejera, su marido, Xavier Botet, lanzaba por las redes un mensaje curioso: “Desde hoy ya soy consejero consorte. Día inolvidable. La Muy Honorable [en realidad, este tratamiento solo se le da al 'president'] consejera Laura Borràs tiene y tendrá todo mi apoyo”. Según las afiladas lenguas del Parlament, la condición de ‘consejero consorte’ le duró poco, porque el matrimonio no pasa por sus mejores momentos.

No obstante, tanto ella como Botet se afanan por potenciar la carrera de su hija, Marta Botet, contratada por Catalunya Ràdio y por Betevé

No obstante, tanto ella como Botet se afanan por potenciar la carrera de su hija, Marta Botet, contratada por Catalunya Ràdio y por Betevé (la televisión municipal de Barcelona) como colaboradora y asesora de temas culturales. Según publicaba recientemente el diario ‘Crónica Global’, Betevé ha decidido que su colaboración cesa a partir del próximo 7 de mayo porque no ha cubierto las expectativas.

La familia, por otra parte, es una artista de la autopropaganda. Botet (activista que ha llegado a publicar en Twitter que consume "naranjas catalanas y valencianas”) publicitaba todas las entrevistas de su hija, aunque Borràs solo lo hace con algunas de las intervenciones de su hija. “Emocionante entrevista de Marta Botet a los hijos de los presos políticos catalanes”, tuiteó el padre en una ocasión. Pero el sumun llegó cuando lanzó otro anuncio también muy espectacular: “Gran entrevista de Marta Botet a quien la fichó para hablar de libros en Catalunya Ràdio, Ricard Ustrell”. Favor con favor se paga.

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