la formación del nuevo gobierno

Rajoy también pedirá la abstención del PSOE para los Presupuestos con apoyo de Bruselas

El PP aspira a "dos años de paz" y "una gran coalición de hecho"con el PSOE en asuntos de Estado para lograr una mínima estabilidad que sirva a ambos partidos para reorganizarse

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto al ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos en el Congreso de los Diputados. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto al ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Mientras Mariano Rajoy sigue igual de críptico que siempre cuando se acerca la etapa de los nombramientos, en el Gobierno y en el PP son muy claros en sus planes para el arranque de la legislatura: cortejo constante al PSOE y exigencia de apoyo para casi todo, los Presupuestos Generales del Estado de entrada. Los populares seguirán la misma táctica que han aplicado para lograr el previsible desbloqueo político al que van a acceder ahora los socialistas, primero oferta de acuerdo general y después exigencia de abstención con llamada a Bruselas para que las instituciones y los socialistas europeos presionen y ayuden a evitar otro bloqueo en España, esta vez económico.

En materia presupuestaria, primera urgencia del nuevo Gobierno del PP, el Grupo Parlamentario Socialista tendrá más margen de disimulo que en la investidura para no ser acusado de colaboración con 'la derecha'. Puede presentar su enmienda a la totalidad, pero cuidándose de que no vaya a ser secundada por Podemos y los partidos nacionalistas e independentistas porque en ese caso acabaría por tumbar el proyecto del Ejecutivo al sumar 180 votos frente a los 170 de los populares, Ciudadanos y Coalición Canaria. Y sin Presupuestos, ley fundamental cada año de legislatura, el Gobierno se vería obligado a disolver las Cortes para celebrar nuevas elecciones en julio. Rajoy lo podrá hacer a partir del 3 de mayo.

En el PSOE ya saben lo que les espera. "Si accedemos a abstenernos en la investidura luego vendrían a exigirnos que hagamos lo mismo con los Presupuestos", repetía el portavoz de Economía del grupo socialista, Pedro Saura, cuando defendía el "no es no" de su jefe Pedro Sánchez.

"Si accedemos a abstenernos en la investidura luego vendrían a exigirnos que lo hagamos también con los Presupuestos", repetía el socialista Pedro Saura

"Necesitamos un mínimo de dos años de paz y una gran coalición de hecho", repiten en el PP convencidos de que en los grandes asuntos de Estado puede llegar el entendimiento entre los dos grandes partidos. El Gobierno necesita pactos para seguir con la gestión ordinaria y las reformas pendientes y el PP renovarse, pero desde el poder. El PSOE precisa un mínimo de estabilidad política para reorganizarse, aclarar su proyecto y procurar el asentamiento de un nuevo jefe o jefa de filas. Y además frenar a Podemos.

Ese análisis optimista para avalar la tesis de que la legislatura puede ser convulsa pero más larga de lo que se puede pensar incluye el ingrediente de que hasta la primavera de 2019 no hay elecciones a la vista. Faltan más de dos años para que los partidos empiecen a preparar los comicios europeos y los municipales y autonómicos.

La primera prueba para confirmar si la legislatura puede finalmente arrancar estará en los Presupuestos. Como en el propio bloqueo de la investidura, la primera respuesta del PSOE a la oferta del PP es y será que se arregle con los partidos que Sánchez definía como "afines": el PNV y la antigua Convergencia. Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero se apoyaron en los nacionalistas de sus épocas para sacar sus cuentas del Estado adelante (previo pago en competencias, inversiones y privilegios), pero entonces no apostaban por la secesión.

Mariano Rajoy en rueda de prensa que ha ofrecido en Bruselas. (EFE)
Mariano Rajoy en rueda de prensa que ha ofrecido en Bruselas. (EFE)

Los nacionalistas vascos acaban de dejar al PP fuera de la Mesa del Parlamento autonómico y los herederos de CiU han roto las antiguas relaciones con el Grupo Popular hasta en materia de política económica para alinearse con el bloque de partidos antisistema. El nuevo Gabinete de Rajoy será el primero en minoría de la historia de la democracia española que no podrá negociar los Presupuestos con los nacionalistas catalanes a ningún precio confesable o que quepa en la Constitución y dependerá del otro gran partido de gobierno para sacar las cuentas del Estado adelante.

El papel de Bruselas volverá a ser clave en las presiones sobre quien responda a las llamadas en la sede de Ferraz para que el PSOE facilite la estabilidad política y económica de España. Sánchez rompió con los acuerdos de los socialistas europeos nada más llegar al cargo en 2014 al negarse a apoyar el reparto de influencias y puestos suscrito con el PPE: la presidencia de la Comisión para el popular Jean-Claude Juncker y la presidencia de la Eurocámara para el socialdemócrata Martin Schulz. El nuevo PSOE también tendrá que recomponer las relaciones con los socialistas alemanes e italianos, partidarios y practicantes de las grandes coaliciones.

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