Podemos quiere reconquistar España desde Barcelona

Resultados elecciones en Cataluña: los independentistas preparan la batalla final

ERC y CDC prevén un salto en su hoja de ruta para septiembre

Foto: Ada Colau, alcadesa de Barcelona, con el candidato a la presidencia de Unidos Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)
Ada Colau, alcadesa de Barcelona, con el candidato a la presidencia de Unidos Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)

Los independentistas catalanes toman aire para una nueva etapa porque el ‘enemigo’ ha crecido. El reforzamiento del PP da oxígeno a unas fuerzas soberanistas que ya estaban de capa caída y perdiendo capacidad de movilización. Pero con los resultados del 26J, ya hay un enemigo al que abatir: el PP y la España inmovilista. Eso es lo que dicen al unísono desde las filas de CDC y de ERC. Cierto que los independentistas han perdido fuelle en estas elecciones, pero han ganado en oxígeno. La suma de los votos de esas dos fuerzas el 20 de diciembre pasado fue de 1.164.000 votos. Esta vez, no pasaron de 1.103.000. Una pérdida, pues, de 61.000 sufragios (con el 99% escrutado) que parece no importar a los secesionistas.

El ‘sorpasso’ en Cataluña se lo llevaron las encuestas, las que vaticinaban un crecimiento importante de En Comú Podem (le daban hasta 16 escaños) y de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC, a la que auguraban entre 11 y 12 diputados). Luego, venían los socialistas, que podían mantener ocho, y la gran sorpresa: el hundimiento de Convergència, que pasaría de ocho a cinco.

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Nada de eso ocurrió. En Comú Podem perdió más de 87.000 votos respecto al mes de diciembre y continuó con sus 12 representantes. ERC ganó 26.000 votos y mantiene nueve diputados, con unos resultados históricos. Convergència cayó 87.000 sufragios, pero mantiene sus ocho escaños. Y el PSC, que perdió 34.000 votos, perdió también un diputado y se queda con siete representantes, pese a superar en 76.000 votos a los convergentes y ser la tercera fuerza más votada. Pero las cosas de la Ley d’Hondt son así. El PP recupera ese escaño que se deja el PSOE por el camino, perdiendo al mismo tiempo 42.000 votos, y Ciutadans cae en 114.000 sufragios pero sigue manteniendo sus cinco representantes. Consecuencias de un sistema electoral casi bipolar..

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Para Francesc Homs, el candidato de CDC, los resultados son positivos. Demasiado, porque los sondeos no le auguraban nada bueno, pero aseguró que “aunque le pese a la política española, el independentismo vuelve a ser decisivo”. No dijo para qué ni en qué circunstancias, pero quien se encargó de la lectura trascendental de estos resultados fue el propio presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont: “El 20 de diciembre fue la defunción de la tercera vía. Y con estos resultados, se evidencia que el referéndum no tiene buena salud. Que tomen nota los que piensan que todavía hay un espacio entre esa España inmovilista y un modelo de país movilizado, con una mayoría institucional y comprometida con la independencia. Es que no hay alternativa a estas dos vías. Nos han lanzado un mensaje nítido. Y mañana veremos la realidad tozuda de un país movilizado. Y llamaremos a la puerta de La Moncloa y han de mirarse en un espejo que quizá no les guste”.

La España irreformable

También lo había dejado entrever poco antes Sergi Sabrià, portavoz de ERC: “La desconexión crece y baja el interés por la política española”. Claro, sobre todo en Cataluña, donde la abstención pasó del 29 al 34,4% (con un escrutinio del 97%). Y no hay que olvidar que los ciudadanos de esta comunidad han pasado, desde finales del año 2010, es decir, desde hace cinco años y medio, por tres elecciones autonómicas, dos municipales, dos generales y unas europeas. O sea, ocho comicios concentrados en 66 meses. Una auténtica barbaridad.

Resultados elecciones en Cataluña: los independentistas preparan la batalla final

Oriol Junqueras, presidente de ERC, coincidió en la crítica de Puigdemont a la España inmovilista. Los resultados, dijo, demuestran que “el Estado español es irreformable y no quiere cambiar”, por lo que su partido acelerará en la hoja de ruta hacia la independencia. “El único cambio posible es la república catalana”, subrayó. Y contrapuso los resultados en Cataluña (donde “gana la voluntad de cambiar”) a los del resto de España. Y ahí tiene razón: los podemitas, con 12 escaños, ganan los comicios, seguidos de ERC y CDC (aunque en votos esta es superada por el PSC). Por ello, el republicano lanzó un mensaje con segundas a los de Pablo Iglesias: hizo un “llamamiento a todos aquellos que suspiran por un país en libertad” a que se sumen “al proyecto ganador, que es la hoja de ruta y el mandato del 27-S”.

La clave del futuro catalán, sin embargo, estará en septiembre, tras las vacaciones, como dejó entrever Puigdemont. ¿Y qué pasará entonces? Muy sencillo: “Habrá que esperar a septiembre, fecha en que tenemos una cita y cuando espero que los partidos tomen nota y se sumen al proyecto de un país en movimiento”, matizó el ‘president’. Idéntico mensaje, pues, que el del republicano Junqueras. El lenguaje críptico es, sin embargo, muy fácil de entender: en septiembre, Carles Puigdemont se someterá a una moción de confianza de la que espera salir airoso. Y ahí propondrá un pacto de sangre con las fuerzas partidarias de un referéndum para acometer la última fase de la desconexión con España y “dejar el país a las puertas de la independencia”.

La reconquista “del Estado”

Pero no todo será tan fácil. A pesar de voto de castigo a En Comú Podem, su cabeza de lista, Xavier Domènech, sacó pecho. “Resistimos ataques de todos los lados, incluso de aquellos que se pensaban que nosotros éramos los rivales y no el PP”. Pero su mensaje principal fue poner el acento en que los resultados catalanes permiten presuponer que “el espacio político que se dibuja aquí es que somos la alternativa a Convergència. Somos un espacio de futuro. El resultado global de Podemos no es el esperado, pero hemos de trabajar más y juntarnos más. Que nadie se desanime. La victoria en Cataluña es el principio de la victoria en el Estado. Somos la tercera fuerza en el Estado español. ¡Podemos crece y crecerá en el futuro!”.

En otras palabras, Domènech se situó como la baza del bipartidismo en Cataluña, robándole la ‘pool position’ a ERC. Podemos quiere ser la alternativa. El cambio. O el recambio. No el ‘sorpasso’. Y ahí es donde puede hacer descarrilar el tren soberanista de Junts Pel Sí (JxS), o sea, de ERC y CDC y de la CUP, partidarios de una declaración unilateral de independencia e incluso de un referéndum unilateral. Con un Podemos partidario de un referéndum pactado y legal, el independentismo tiene en esta formación al mismo tiempo a un aliado y a su peor enemigo.

[La jornada del 26J, en imágenes]

Domènech aseguró: “Hemos venido para quedarnos. Y la alternativa en Cataluña será también la alternativa para España”. La reconquista, pues, comienza en la capital catalana, donde su socia Ada Colau tiene la alcaldía. Colau, que también se lamentó de que los pronósticos habían fallado, arengó con un auténtico mitin a sus seguidores en la noche electoral. “Nosotros no somos los que damos una batalla partidista, sino una batalla por la vida y a favor de la gente más vulnerable. Una gran victoria es posible. Podemos echar al PP. Pero hay que construir una gran fuerza social desde los barrios”, alertó. Solo hay que esperar a otros comicios.

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