reclama una “España unida y solidaria”

Juncker y algunos empresarios (no muchos) allanan el camino a Rajoy

Había dos asuntos que liquidar. El primero es si el empresariado sigue detrás de Rajoy como un solo hombre o si, por el contrario, empieza a pasar del azul al naranja sin solución de continuidad

Todo el elenco institucional del Partido Popular se había vestido de gala para homenajear a uno de los suyos, el democristiano luxemburgués Jean-Claude Juncker, que recibía el premio de un foro de debate español.

La izquierda -salvo la exministra Elena Salgado y algún ex del PSOE- hizo novillos 'estentóreos', que ya se sabe que no tiene en muy buena estima al exprimer ministro luxemburgués y ahora jefe de la Comisión Europea, “gran amigo de Mariano”. Cita a la que tampoco faltó el anterior presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ni tampoco los líderes del PNV, Ortúzar, y de UDC, Josep Antoni Duran i Lleida. Ortúzar no aplaudió el discurso de Juncker porque osó reclamar una “España unida y solidaria”; sí en cambio Duran i Lleida.

Diplomáticos de los países europeos, empresarios de gran y medio pelo (fundamentalmente) –los que siguen apoyando a Mariano Rajoy frente a los del Ibex, que parecen preferir a Albert Rivera a juzgar por la pasta (dicen) que sueltan-, eurócratas de alto nivel y funcionarios de todo pelaje acompañaron a Juncker. Por su lado, Rajoy se hizo acompañar por la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, los presidentes e del Congreso, Jesús Posada, y del Senado, Pío García Escudero, y el único comisario español de la UE, Miguel Arias Cañete.

No hará falta decir que por allí andaban también los de siempre: José Manuel Romay Beccaría, presidente del Consejo de Estado; el del Tribunal de Cuentas, Álvarez Miranda, Celia Villalobos y Juan José Lucas. Entre los empresarios, Juan José Hidalgo, y, como 'lobby', Javier Vega de Seoane, secundado por edecanes menores.

En el PP siguen convencidos de que al final no tendrán más remedio que apoyarles -se descuenta que Ciudadanos llegará a un pacto con el PSOE de Pedro Sánchez y que el mismo ya estaría descontado- si no quieren enfrentarse a nuevos estertores del sistema económico y productivo. Pero al día de hoy parece claro que ni la muchachada de Iberdrola, por poner un ejemplo, se pondrá, como antes, detrás del presidente -Sánchez Galán mandó a Becker-, ni la de Bufrau está por la labor de sostener al PP. Dicen algunos de sus voceros que el muchacho rompedor –'mirlo blanco'- les pone más y, sobre todo, será más fungible.

Foto: EFE.
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Había dos asuntos que liquidar en el aquelarre del Teatro de la Zarzuela. El primero es si el empresariado sigue detrás de Rajoy como un solo hombre o si, por el contrario, empieza a pasar del azul al naranja sin solución de continuidad. Yo diría que a medias. Los pequeños empresarios siguen detrás del hombre de Pontevedra y los megarricos le hacen carantoñas a Rivera, ellos sabrán por qué. Y yo también.

De modo y manera que esta será la primera vez tras la restauración democrática en la que el partido que representa al centro derecha histórico no contará con el apoyo empresarial en plan grande; yo diría que tampoco de la CEOE.

España, unida y solidaria

Foto: EFE.
Foto: EFE.

La segunda cuestión a dilucidar era si Jean-Claude Juncker, jefazo de la CE de la UE, iba a lanzar aviso a navegantes con la vista puesta ya en el 20 de diciembre. Todo el mundo sabe que debe en gran parte su enorme y bien abigarrada poltrona al Partido Popular de España. Lo hizo, sutilmente, como lo hacen los mandarines democristianos. De hecho, dijo esto textualmente: “Querido Mariano, hemos hecho un gran trabajo en Europa y tú has hecho un gran trabajo en España… Pero nos quedan años todavía de gran trabajo y esfuerzo tanto en España como en Europa…”. Mariano, eres nuestro hombre. La apuesta está clara, amén, de que el PPE necesita al PP como un mendigo la caridad de una vieja rica.

No se quedó ahí en su discurso, siempre adornado de ironía fina y coña luxemburguesa. “Soy europeo porque amo España… Sin España no hay Europa…”. Qué bonitas son las cosas que van juntas. En la 'laudatio', Mariano Rajoy, exultante por el apoyo que le ofrecen (también 'ad hominem') sus conmilitones y jerarcas del PPE, cosa que no recibe aquí, recordó que bajo su mano se han creado 640.000 empleos y tiró con onda gallega cuando habló de Juncker como una persona de “principios” y no de “circunstancias”, que sabe conjugar la “diversidad y la unidad”. ¿Quedaba claro? Si, quedaba meridiano.

No era el sitio ni el lugar para argumentar sobre “yo o el caos”, pero todo se andará.

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