EL YERNO DE TRUMP Y EL SECRETARIO DE COMERCIO

Kushner y Ross, los dos hombres clave de la investigación de los Paradise Papers

Kushner, asesor y yerno de Trump, y Wilbur Ross, un veterano capitalista al frente de Comercio, son las dos figuras clave de la investigación Paradise Papers que hoy publica El Confidencial

Foto: Wilbur Ross, secretario de Comercio, y Jared Kushner, asesor y yerno de Donald Trump. (Pablo López Learte)
Wilbur Ross, secretario de Comercio, y Jared Kushner, asesor y yerno de Donald Trump. (Pablo López Learte)

Jared Kushner, asesor y yerno del presidente Donald Trump, y Wilbur Ross, el veterano capitalista al frente la Secretaría de Comercio, son las dos figuras clave de la investigación Paradise Papers del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que hoy publica El Confidencial. Kushner tiene 36 años, un pasado demócrata, varios frentes abiertos con la Justicia y un perfil tan esquivo que la mayoría de los estadounidenses no sabe cómo suena su voz. Pero el yerno del presidente de EEUU es uno de los hombres más poderosos del mundo: técnicamente, sigue a cargo de negociar la paz en Oriente Medio, la política hacia China y México y la reforma de la burocracia gubernamental.

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Ross, un veterano inversor de 79 años que conoce en detalle el arcano corporativo, es el hombre encargado de aplicar un ajuste ideológico de inmenso calado: por primera vez en décadas, el Gobierno de EEUU ya no se adhiere firmemente al credo del libre comercio. Por ello, a Ross le toca subir las tarifas a productos extranjeros, castigar la violación de patentes o renegociar o cancelar tratados como el Nafta.

Kushner o la importancia de ser leal

Su carácter discreto ha complementado el de su jefe y suegro. Dirigió la estrategia digital de la campaña republicana y ahora, pese a la más restringida agenda de la Casa Blanca, en manos del jefe de gabinete, John Kelly, Kushner goza de acceso exclusivo al oído presidencial. Una responsabilidad que contrasta con su carrera anterior, breve y llena de altibajos.

[Álbum: estos son todos los implicados en los Paradise Papers]

A los 18 años, Jared Kushner se matriculó en Harvard poco después de que su padre, el magnate inmobiliario Charles Kushner, donase 2,5 millones de dólares a la universidad. A los 25, sin experiencia alguna en el periodismo, adquirió el diario 'The Observer', que tendría nueve editores en seis años. En 2007, al frente de la empresa familiar, Kushner compró un rascacielos en la Quinta Avenida por 1.800 millones de dólares. Fue la adquisición más cara de la historia de Nueva York y se hizo meses antes de que la burbuja 'subprime' saltara por los aires. Diez años después, la cuarta parte del edificio sigue vacía y no está claro que los inversores puedan pagar la hipoteca en 2019.

Si Kushner ha sido errático en sus decisiones, hay un aspecto de su carácter que resulta sólido como el cemento: la lealtad familiar. Igual que los Trump, los Kushner son una dinastía empresarial. Jared heredó la compañía de su padre, que a su vez la heredó de los abuelos, supervivientes del Holocausto devenidos empresarios. Un modelo como el de los Trump, que suman ya cuatro generaciones al timón de la misma fortuna.

Ivanka Trump y Jared Kushner escuchan al presidente durante una reunión en la Casa Blanca, en Washington. (Reuters)
Ivanka Trump y Jared Kushner escuchan al presidente durante una reunión en la Casa Blanca, en Washington. (Reuters)

“Jared es un hijo devoto en un sentido casi antiguo de respeto y deber y devoción”, dijo de él Jim McGreevey, exgobernador de Nueva Jersey. Un rasgo que ha sido probado muchas veces. Cuando su padre, Charles Kushner, fue condenado a prisión por 18 delitos confesados, desde financiación ilegal de partidos a una trampa sexual tendida a su cuñado, Jared Kushner no solo permaneció a su lado, sino que aceptó el peso del imperio familiar.

Estas dos culturas, las de los Kushner y los Trump, se unieron en el matrimonio de Jared con la hija mayor del presidente de EEUU, Ivanka. Se enamoraron en un almuerzo de trabajo y se casaron en 2009, después de que ella se convirtiera al judaísmo. Tienen tres hijos, respetan el 'kosher', practican el 'shabbat' y terminan la jornada trabajando frente a frente con sus portátiles; otro rasgo común de ambas familias: la adicción al trabajo.

Según los biógrafos de Trump, el elemento que más valora el presidente es la fidelidad. “¿Quién dice que Trump no es un hombre de honor?”, se preguntaba Gillian Tett, editora del 'Financial Times', y explicaba su forma de gobernar a través de la cultura. El paradigma de Trump, decía, no es anglosajón, sino “mediterráneo”: no se basa en la transparencia y las instituciones, sino en el honor y la lealtad personal.

Un veterano capitalista al frente de Comercio

Este 'chico de campo' de Nueva Jersey, como él se definió de adolescente, pasó por Yale y Harvard y cambió las ganas de ser escritor por el mundo vertiginoso de Wall Street. Su especialidad son los 'activos en peligro', las inversiones de alto riesgo. Cuando una empresa tenía un pie en la tumba, llegaba Ross a rescatarla, pulirla con ayuda pública y revenderla. Esto le ha valido los epítetos de 'buitre' o 'fénix', según el resultado de la operación: unas veces salvó miles de empleos y otras devoró los restos.

En una de estas maniobras rescató a Donald Trump. Corría el año 91 y el magnate de Queens había hundido su hotel casino de 1.250 habitaciones y 3.000 máquinas tragaperras, financiado con bonos basura al 14% de interés. Ross, que dirigía la sección de bancarrotas de Rothschild Inc, le ofreció una salida. Trump renunciaría al 50% de su participación a cambio de seguir al mando y renegociar la deuda. Desde entonces, Ross y Trump se han hecho amigos y vecinos. Viven a dos bloques de distancia en Nueva York, en la calle 57, y veranean en la misma avenida de Palm Beach, en Florida.

Wilbur Ross, junto a Trump y James Mattis, durante una reunión en la Casa Blanca. (Reuters)
Wilbur Ross, junto a Trump y James Mattis, durante una reunión en la Casa Blanca. (Reuters)

La sombra financiera de Wilbur Ross es muy extensa. En el momento de ser elegido secretario de Comercio, asesoraba en el consejo de cinco multinacionales y tenía intereses en varios países, desde Estados Unidos a China o Rusia. Antes de jurar el cargo, colocó dos tercios de su fortuna, 2.000 millones de dólares, en 'trusts' de familiares, según 'Forbes'.

El millonario ha sido muchas veces comparado con Charles Montgomery Burns, el opulento capitalista de Los Simpson'. 'Tanto físicamente, calvo, mayor, encorvado, como en el intelecto: claro y afilado cual ave de presa. Ross ha estado casado tres veces, una de ellas con la exvicegobernadora de Nueva York la demócrata Betsy McCaughey.

Igual que el propio Donald Trump y otros miembros del gabinete, Wilbur Ross tiene un pasado político flexible. Fue demócrata durante casi toda su vida, recaudó dinero para candidatos demócratas en su propio apartamento y llegó a servir en la Administración Clinton. Su ideología fluctuó en la última década y hace un año se registró republicano. Ahora campea por el mundo apretando las tuercas del comercio con Estados Unidos.

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