La renuncia a subir el IRPF aboca a Montero a recaudar más vía Sociedades
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Prepara una subida para 2021

La renuncia a subir el IRPF aboca a Montero a recaudar más vía Sociedades

Todavía quedan por repartir casi 2.600 millones de recaudación adicional con la imposición directa, cifras que difícilmente pueden salir de impuestos que no sean IRPF o sociedades

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en rueda de prensa. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en rueda de prensa. (EFE)

El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, anunció el jueves que la subida del IRPF a las rentas altas se retrasará al “momento en que el país lo pueda encajar”. Con este gesto, el Gobierno evita atacar directamente la imposición de los hogares, a pesar de las exigencias de los ministros de Unidas Podemos. Esta posibilidad estuvo sobre la mesa durante semanas, aunque finalmente parece que se ha caído.

Ahora que la subida del IRPF queda descartada, el foco se ha girado inmediatamente al impuesto sobre sociedades. El Ministerio de Hacienda prometió a la Comisión Europea, en el Plan Presupuestario, una subida de la imposición directa por valor de casi 2.600 millones de euros —550 millones en 2021 y otros 2.000 millones en 2022, cuando se liquide el tributo—. Aunque en el documento no se detalla qué impuestos directos tocarán, los que realmente cuentan con capacidad recaudatoria para asumir una subida de más de 2.500 millones son el IRPF y sociedades. De ahí que ahora, con el IRPF descartado, el foco se haya puesto sobre sociedades.

Foto: El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos

El Gobierno incorporó además otra ‘pista’ al Plan Presupuestario que permite anticipar sus planes. Para cuadrar sus cuentas, el Ministerio de Hacienda ha proyectado que la recaudación del impuesto sobre sociedades subirá casi un 14% el próximo año, lo que permitirá recuperar los 25.000 millones de ingresos que había en 2019, antes de la crisis del coronavirus. Para sostener esta previsión, el documento señala que se adoptarán “ciertas medidas” en el impuesto.

Estas “ciertas medidas” no están detalladas en el Plan Presupuestario, pero anticipan una subida del impuesto sobre sociedades que tendrá impacto recaudatorio (en términos de caja) en 2021 y 2022, esto es, cuando se liquide el impuesto. En resumen, todos los indicios apuntan en la misma dirección. Aunque la decisión final no se conocerá hasta la próxima semana, cuando el Gobierno presente definitivamente el proyecto de la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2021.

Lo que sí indica el Plan Presupuestario es que la subida de la recaudación directa buscará “reforzar la progresividad del sistema impositivo”. Esto apunta a un endurecimiento del impuesto para las grandes empresas que soportan un tipo efectivo más bajo que las grandes empresas. No sería la primera vez que el Gobierno intenta esta medida, ya lo hizo con el proyecto de Presupuestos de 2019 que finalmente fue rechazado por el Congreso.

En 2019, el Gobierno estimó que podía recaudar 1.700 millones con estas dos medidas. En 2021, es una cifra difícilmente alcanzable

En ese momento, el Ministerio de Hacienda planteó reducir un 5% la deducción por dividendos y beneficios en el extranjero, que actualmente tiene una deducción del 100% para evitar la doble imposición. De esta forma, la Agencia Tributaria podrá empezar a recaudar sobre una base imponible que supera ampliamente los 100.000 millones de euros. Además, intentó establecer un tipo mínimo efectivo del 15% sobre la base imponible en las grandes empresas, con el objetivo de que no utilicen las deducciones existentes para minimizar su factura con el Estado.

En 2019, el Gobierno estimó que podría recaudar algo más de 1.700 millones con estas dos medidas, dado el gran tamaño de esta base imponible. En 2021, esta cifra es difícilmente alcanzable, ya que los dividendos que recibirán las empresas españolas con filiales en el exterior se reducirán de forma notable como consecuencia de la crisis económica y muchas empresas entrarán en pérdidas.

Los créditos fiscales

El Gobierno confía en que esta subida de impuestos y la recuperación de la economía permitan recuperar los 25.000 millones recaudados con el impuesto sobre sociedades. Un objetivo ambicioso si se tiene en cuenta la situación delicada que atraviesan las empresas en España. Las pérdidas acumuladas como consecuencia de la pandemia están afectando gravemente a la recaudación del impuesto sobre sociedades. Los ingresos por los pagos fraccionados (a cuenta de los resultados de este año) acumulan una caída hasta agosto del 23% respecto al mismo periodo del año anterior.

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Pero el problema para el Estado no es la caída del beneficio en algunas empresas, sino aquellas que se han ido a pérdidas. Muchas de ellas incluso están teniendo que abonar un pago fraccionado aunque estén en números rojos, sin embargo, cuando se liquide el impuesto podrán apuntarse un crédito fiscal (pérdidas que podrán compensar futuros beneficios). Además, si han adelantado financiación a través de los pagos fraccionados, tendrán que recibir la devolución correspondiente de la Agencia Tributaria.

Esto significa que la recaudación del tributo podría tambalearse en 2021, ya sea por la vía de las devoluciones o del uso de esos créditos fiscales. El Gobierno justifica en su Plan Presupuestario que los ingresos en 2019 están a salvo (‘solo’ caerán un 13%), ya que la “caída de la recaudación estimada viene parcialmente amortiguada por la cuota diferencial de 2019, no afectada por la crisis económica”. Este amortiguador no existirá en 2021. Al contrario, será el momento de liquidar el impuesto de 2020, cuando la economía sufrió un grave hundimiento.

La crisis actual repetirá la creación de créditos fiscales, aunque no alcanzarán la cuantía de entre 2008 y 2013 porque la crisis será más corta

De cara a los próximos ejercicios, la acumulación de créditos fiscales por bases imponibles negativas será el gran riesgo para la recuperación del impuesto sobre sociedades. Este tributo todavía no se ha recuperado de la cantidad de créditos fiscales que generaron las empresas durante la crisis financiera de 2008. De hecho, su recaudación sigue siendo la mitad de la que se generó durante el pico de la burbuja inmobiliaria, cuando los ingresos alcanzaron los 45.000 millones de euros.

La crisis actual repetirá la creación de créditos fiscales, aunque no alcanzarán la cuantía acumulada entre 2008 y 2013 porque la crisis no será tan larga. Pero los datos de la Central de Balances del Banco de España anticipan que hay un buen porcentaje de empresas que están ya en pérdidas y que generarán bases imponibles negativas. Según estos datos, el porcentaje de empresas con una rentabilidad negativa se disparó en el segundo trimestre hasta el 40%, frente al 29% de un año antes. Esto significa que dos de cada cinco empresas están ya en pérdidas. Una situación que marcará la recaudación del impuesto sobre sociedades durante los próximos años.

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