EL FIASCO DE LA OPEP+

El petróleo se hunde hasta un 30% por la guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia

La petrolera saudí Aramco, la mayor empresa por capitalización bursátil del mundo, ha realizado su mayor recorte oficial de precios en 20 años

Foto: El ministro de Energía saudí, Jaled al Faleh, a su llegada a una reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). (EFE)
El ministro de Energía saudí, Jaled al Faleh, a su llegada a una reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). (EFE)

El petróleo se ha desplomado más de un 30% en la apertura de los mercados asiáticos el domingo por la noche, después de que Arabia Saudí, el mayor productor del mundo, haya iniciado una guerra de precios sin cuartel, tras el fiasco de la reunión de la OPEP+ del pasado viernes. Entonces, Rusia boicoteó un acuerdo del cartel mundial de exportadores de crudo para reducir la producción y así hacer frente a la erosión de la demanda por culpa de la expansión del coronavirus.

El vencimiento de mayo del futuro del Brent, el petróleo del Mar del Norte, ha llegado a desplomarse hasta 31,02 dólares el barril, desde los 45,27 en los que cerró el viernes. Avanzada la sesión, recuperó terreno para estabilizarse en torno a los 35 dólares, lo que dejaba las caídas en el 20%. Por su parte, el West Texas Intermediate, la referencia en EEUU, retrocedía hasta la zona de 32 dólares, un 23% abajo, tras hundirse un 27% en la apertura. La caída ha sido tan brutal que el mercado ha estado congelado unos minutos, hasta que las órdenes de compra y de venta han logrado cruzarse.

Aramco, la petrolera saudí y la mayor empresa por capitalización bursátil del mundo, ha realizado su mayor recorte oficial de precios en 20 años y ha indicado a los mercados que pretende aumentar la producción. El movimiento sigue al choque entre Moscú y Riad del pasado viernes, después de que la mayoría de los países productores, reunidos bajo el formato OPEP, pactaran el jueves un recorte de producción de 1,5 millones de barriles diarios. Pero el viernes, con la incorporación de Rusia (OPEP+), se frustró el acuerdo. Moscú se negó a aceptarlo y dejó vía libre a sus empresas petroleras para producir y vender a capacidad total.

Este aumento de la oferta de crudo en el mercado, la voluntad declarada de Arabia Saudí de rebajar los precios y la erosión de la demanda por la ralentización económica mundial han formado un cóctel explosivo para los precios del petróleo. Solo el viernes pasado cayeron un 9%, un descenso que entonces se antojaba enorme, pero que se ha visto empequeñecido en la apertura semanal de las bolsas.

Y la situación puede ir a más. Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión de referencia en materias primas, ha recortado su precio objetivo para el petróleo a 20 dólares el barril. Si este rango de precios se convierte en la nueva normalidad, esto va a tener grandes implicaciones económicas y tal vez políticas.

Los países exportadores de crudo verán reducidos drásticamente sus ingresos, mientras que los importadores (entre los que se encuentra España) recibirán una bocanada de oxígeno. Sin embargo, el desplome de los precios de la energía va a tener un fuerte impacto en el sector energético y no solamente en las grandes empresas petroleras, que están viendo cómo se dinamitan sus planes de negocio para los próximos años. La caída del crudo hace menos atractiva la inversión en energías renovables y puede acabar llevando a la quiebra a proyectos que necesitan un precio mínimo de la energía para ser rentables.

De hecho, los futuros de las bolsas se han teñido también de rojo y anticipan una caída a la baja. En el caso del Dow Jones de valores industriales, una de las referencias en EEUU, los mercados anticipaban descensos cercanos al 4%.

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