Pekín promete batalla

China y EEUU suben la tensión comercial y Trump avisa: "Vamos a ganar la pelea"

Este domingo 1 de septiembre han entrado en vigor aranceles a productos de ambas potencias, elevando la temperatura en una batalla que ya está afectando a los consumidores

Foto: El presidente de EEUU, Donald Trump, en los jardines de la Casa Blanca. (Reuters)
El presidente de EEUU, Donald Trump, en los jardines de la Casa Blanca. (Reuters)

El nuevo curso comercial, si es que existiera tal figura, ha arrancado con más tensión entre China y Estados Unidos. Este domingo han entrado en vigor nuevos aranceles de ambas potencias a productos fabricados e importados desde territorio enemigo, alejando cada vez más la posibilidad de un acercamiento que hace unas semanas parecía algo más probable.

Así, Estados Unidos ha gravado productos por valor de 110.000 millones de dólares, 100.000 millones de euros, fabricados en China. Entre los productos afectados están bienes tan habituales como el calzado o textil, además de tecnología como el Apple Watch o los Airpods, dos de los 'wearables' más vendidos del mundo y que Apple importa directamente desde Asia.

Este es solo el primer paquete de productos, a los que habrá que sumar además todos los productos tecnológicos que se fabrican en el gigante asiático y que llegan a Estados Unidos. En teoría, estos bienes también iban a verse gravados este domingo, pero Donald Trump decidió retrasarlo hasta el 15 de diciembre para no afectar a la campaña de consumo de la vuelta a las aulas ni al pico navideño en el que teléfonos móviles, ordenadores portátiles o cámaras suelen ser muy habituales.

Todo aquél producto que vaya a estar en las tiendas estadounidenses en Navidad habrá llegado al país antes del 15 de diciembre, por lo que ese pico de ventas está asegurado. Pese a este retraso, empresas estadounidenses como JBL ya han advertido de que sus ventas se van a ver afectadas. Tal y como ha explicado Win Cramer, CEO de la compañía tecnológica de productos de audio, "el 90% de lo que vendemos se fabrica en China. Si tuviera pelo, me lo estaría arrancando".

El aviso de Trump

Trump, en su línea habitual, sigue demostrando que dar un paso atrás no entra en sus planes. El comandante en jefe estadounidense ha avisado a China de que "vamos a ganar la pelea" y respondió con un escueto "por ahora" cuando se le preguntó si la reunión entre la delegación comercial China y la de EEUU, agendada en suelo norteamericano para este mes de septiembre, seguía en pie.

Donald Trump, atendiendo a la prensa en la Casa Blanca. (Reuters)
Donald Trump, atendiendo a la prensa en la Casa Blanca. (Reuters)

El presidente estadounidense ha insistido desde el comienzo de la guerra comercial en que su batalla contra China no afectará a los consumidores. Pese a sus palabras, los agentes económicos y la firme respuesta china se han encargado de quitarle la razón.

Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, órgano independiente del Gobierno, la batalla comercial va a reducir en un 0,3% el PIB de EEUU en 2020 y va a provocar que los costes medios de los hogares se reduzcan en 580 dólares, casi 530 euros. En la misma línea está JP Morgan, el banco de inversión más importante de Wall Street, que ya ha avisado a sus clientes de que los costes para una familia podría aumentar hasta 1.000 dólares anuales, casi 910 euros.

China mantiene la firmeza

Como ya es costumbre, Pekín no se ha movido un centímetro de su posición. Si acaso, la ha fortalecido todavía más. En un comunicado publicado a través de la agencia oficial de noticias Xinhua, el Ejecutivo liderado por Xi Jinping ha asegurado que "la determinación de China para pelear contra la belicista economía estadounidense solo ha crecido" y ha avisado de que "nuestra respuesta será resolutiva, medida y con objetivos muy claros".

Desde Pekín han lanzado un mensaje directo a Donald Trump y a sus "agentes comerciales": "La Casa Blanca debería darse cuenta de que la economía china es fuerte y resistente como para afrontar la presión de esta guerra comercial".

Además, China también ha instalado su propio paquete arancelario a productos cárnicos y agrícolas procedentes de Estados Unidos, así como a los coches que llegan desde la potente industria automovilística norteamericana. Desde hoy, comprarse un coche 'Made in EEUU' cuesta un 25%, salvo para los siete modelos de Tesla que se venden en el gigante asiático.

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