No ven salidas a la formación

La generación perdida: se duplica el número de jóvenes que deja de estudiar para trabajar

La hostelería ha sustituido a la construcción como el gran empleador de adolescentes sin estudios. La recuperación del empleo solo pone en evidencia el problema del fracaso escolar

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Cuando explotó la burbuja inmobiliaria, la sociedad española se encontró con que tenía dos millones de jóvenes menores de 25 años que habían dejado sus estudios para trabajar y que eran inempleables. Se les colgó la etiqueta de 'generación perdida' y se perdió toda esperanza en ellos con el único consuelo de que no volvería a pasar. Una década después, está volviendo a pasar.

En el último año, el número de adolescentes de entre 16 y 19 años que están trabajando se ha disparado un 16,3% y el de jóvenes de 20 a 24 años ha crecido un 5%. No hay otra franja de edad en la que el empleo esté creciendo a mayor ritmo. Una noticia que es aparentemente buena (porque hay empleo para los jóvenes) pero que oculta una peligrosa realidad: están dejando los estudios para empezar a trabajar. Durante los años de la crisis no podían abandonar su formación porque no había empleo, pero ahora sí que hay una gran demanda de mano de obra sin cualificar. El 'boom' de la hostelería y el comercio ha sustituido a la construcción y ahora cualquier adolescente puede dejar el instituto y encontrar rápidamente un trabajo.

Desde los mínimos de la crisis se ha duplicado el número de jóvenes con trabajo. Todavía están lejos los niveles de la burbuja, pero la tendencia de los tres últimos años muestra un camino peligroso. Todas las mejoras logradas durante los años de recesión eran un espejismo y el fracaso del sistema educativo vuelve a quedar en evidencia. Una vez que las empresas han vuelto a demandar mano de obra barata y sin cualificar, los jóvenes han vuelto a cambiar los libros por el trabajo. Según los últimos datos de la EPA, el número de adolescentes de entre 16 y 19 años trabajando se ha duplicado desde 2014 y hay ya 140.000 ocupados. Por su parte, en la franja de edad de 20 a 24 años hay más de 860.000 trabajadores.

Es el caso de Alba, que cuando acabó la ESO, tuvo claro que no iba a seguir estudiando. Desde pequeña quiso dedicarse a la hostelería, el oficio que había visto en su casa de Badajoz. Además, los 12 o 15 euros que ganaba a la hora trabajando de vez en cuando en las fiestas le atraían más que los libros y la rutina de las clases, incluso las de la FP de gastronomía con las que intentó alargar su formación: "No me convencía el sistema educativo, la manera de impartir las lecciones… Se basan en estudiar mucho y practicar poco".

No me convencía el sistema educativo, la manera de dar impartir las lecciones… Se basan en estudiar mucho y practicar poco

También por dinero, Santi dejó las clases a los 19 años para trabajar junto a su padre en la empresa de transportes: "Ves que ganas para tus cosas, que tus padres no te tienen que mantener, y lo dejas... Además, al menos en Zamora no es que haya muchas salidas, estudies o no, así que para qué", cuenta en un descanso de la ruta con la empresa familiar, que ahora está a su cargo después de que su padre se jubilase. Cuando empezó, hace ahora cinco años, ganaba entre 700 y 800 al mes "y eso a esa edad es la hostia".

Contratos por libros

Cada mes se firman más de 79.535 contratos a jóvenes de entre 16 y 19 años y más de 320.000 para la siguiente franja de edad, de 20 a 24 años. Aunque todavía no son los niveles de la burbuja, están ya muy cerca. El cambio de tendencia se inició a finales de 2013 y desde entonces no han dejado de crecer.

La mayor parte de ellos han abandonado los libros para entrar en el mercado laboral. Los datos son contundentes: el 91,6% de los contratos a chavales entre 16 y 19 años han sido a jóvenes sin ninguna cualificación. Y en la siguiente franja, de 20 a 24 años, el 80% no tenían ningún tipo de formación terminada.

El sistema educativo español genera frustración en muchos jóvenes que preferirían una enseñanza diferente, más adaptada al mercado laboral. Esta frustración con los estudios, unida a la desinformación, provoca que muchos adolescentes cambien los libros por un 'contrato basura'.

"Hoy en día es muy, pero que muy complicado encontrar trabajo, incluso teniendo estudios. Entonces, si nos sale una oportunidad, y se nos da bien, al menos ganamos algo de dinero. Es normal que muchos se decanten por el trabajo, ya que los estudios quitan demasiado tiempo de vida", cuenta Antonio, un joven de 21 años de Málaga que dejó segundo de bachillerato hace dos años. "Estuve un año para sacarme una asignatura y me di cuenta de que me era imposible presentarme a selectividad. Hice un curso de preimpresión pero no me llenaba. Lo acabé dejando y empecé a echar currículums".

Es normal que muchos se decanten por el trabajo, ya que los estudios quitan demasiado tiempo de vida

Ahora trabaja en una pizzería y está ahorrando para apuntarse a una escuela enfocada únicamente al cine o audiovisuales, ya que quiere ser director de cine. Los camareros son los nuevos albañiles de España. La mayoría de los jóvenes que dejan sus estudios acaba en el sector de la hostelería, igual que antes ocurría con la construcción.

El 'ladrillo' casi ha desaparecido de la vida de los jóvenes y ya representa menos del 4% de los nuevos contratos. Por el contrario, la hostelería se ha disparado y ya supone uno de cada tres nuevos empleos. No solo eso, sino que en la franja de entre 20 y 24 años ya han superado los máximos de la burbuja y ahora, cada mes se marca un nuevo hito. El comercio también está creciendo con fuerza y formaliza ya el 15% de los contratos.

Entre el comercio y la hostelería copan casi la mitad de todos los contratos a jóvenes de entre 16 y 19 años. El resto, se reparten entre la agricultura, el almacenamiento y las tareas de administrativo, todos ellos sectores que no requieren ningún tipo de formación.

El sistema no funciona

La mejoría del mercado laboral solo ha sacado a la luz un problema de fracaso escolar que ya existía en el mundo académico. De hecho, hay muchos jóvenes que han abandonado sus estudios y que todavía no tienen un trabajo, son los famosos 'ninis'. España tiene todavía la quinta tasa más alta de Europa: el 8,1% de los jóvenes entre 15 y 19 años no estudia ni trabaja, 2 puntos más que el conjunto de la Unión Europea. En el extremo opuesto se sitúan los Países Bajos, donde el número de 'ninis' apenas alcanza el 2,1%, cuatro veces menos que en España.

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