De Sevilla, al mundo de los negocios

López del Hierro, vida y milagros de un lobista convertido en consorte de Génova 13

Nacido en el seno de una familia castrense en 1947, sus primeros pasos en el mundo de lo público fueron al poco de su etapa universitaria en Madrid

Foto: María Dolores de Cospedal (c) y su marido Ignacio López de Hierro, en La Maestranza, en 2017. (EFE)
María Dolores de Cospedal (c) y su marido Ignacio López de Hierro, en La Maestranza, en 2017. (EFE)

Iba a ser el techo de cristal de María Dolores de Cospedal, pero los años han pasado sin que las andanzas (sin imputaciones) de Ignacio López del Hierro socavaran la carrera de la lideresa del Partido Popular. La mujer que hizo de mano derecha (o izquierda) de Mariano Rajoy llevando las riendas del partido durante una década, además de Castilla-La Mancha, ha sorteado siempre la sombra de duda que generaban los negocios de su marido. Más aún, cuando se ha cuestionado la figura de su consorte, la dirigente del PP ha defendido a capa y espada su honorabilidad, como ocurrió hace meses tras las declaraciones del 'Bigotes' vinculándole con la financiación irregular de Genova 13.

Antes de que Cospedal fuera reclutada por Javier Arenas para la causa política, López del Hierro ya había usado el coche oficial. Nacido en el seno de una familia castrense de Sevilla (1947), los primeros pasos de Nacho en el mundo de lo público fueron al poco de su etapa universitaria (Económicas) en Madrid. El paso por la capital le permitió trabar amistades como la de Eduardo Ameijide, un gallego de buena familia que le abrió las puertas de la UCD de Adolfo Suárez. Así fue cómo una pareja de veinteañeros debutó en el mundo político, uno llegando a ser gobernador civil en Ciudad Real y Navarra, el otro haciendo lo propio en Toledo (con 29 años) y en su Sevilla natal (solo por cuatro meses).

El cambio de tercio político abanderado por el PSOE no dejó a López del Hierro fuera de juego. Ya con los socialistas al frente de la Junta de Andalucía, ocupó la presidencia del consorcio público Soprea (Sociedad para la Promoción y Reconversión Económica de Andalucía), un lugar de paso ideal para aterrizar más tarde en el mundo de los negocios, donde pondría en valor su conocimiento de la Administración, su buena cartera de contactos (tanto familiares como profesionales) y sus innegables habilidades sociales. Por la misma época, un ingeniero agrónomo probó fortuna con el Partido Reformista. Ricardo Cospedal no logró ser diputado por Albacete, pero metió el gusanillo de la política a su hija.

Antes de que los caminos de ambos se cruzaran, López del Hierro consiguió abrirse camino en el proceloso mundo de los negocios. Su andadura en el mundo de la construcción y las contratas durante los 90 le permitieron cruzarse en el camino del empresario jerezano Joaquín Rivero, uno de los que más partido sacó a sus virtudes, que contó con sus servicios como consejero para Bami, la compañía desde la que conquistó el sector del ladrillo comprando primero Zabálburu (2000) y, luego, Metrovacesa (2002). Su cometido era estar siempre cerca del promotor, bien como solucionador de problemas o bien como generador de oportunidades, con dedicación a tiempo completo durante casi una década.

Ignacio López del Hierro, en una imagen de 2013. (EFE)
Ignacio López del Hierro, en una imagen de 2013. (EFE)

Al poco del cambio de ciclo político y económico, López del Hierro y Cospedal formalizaron su relación en 2009, con ella empoderada ya como nueva secretaria general del PP. El nuevo consorte de Genova 13 acumulaba por entonces una mochila de consejos de administración más que aseada, pero fue a partir de ese momento cuando su flujo de trabajo alcanzó una dimensión difícil de imaginar sin el contexto del que formaba parte de manera destacada. El reguero de empresas que han contado con sus servicios, más allá del mundo inmobiliario (Bami, Metrovacesa y Renta Corporación), es amplio a la vez que variado, como si se tratara de una figura renacentista del capitalismo patrio.

Su primer fichaje polémico fue por entrar en Corporación de Caja Castilla-La Mancha, holding de participaciones desmantelado tras la quiebra de la caja. Su breve paso le sirvió para entrar en la órbita de comprador de CCM, la asturiana Liberbank, que además de tenerle en nómina le nombró consejero de Itínere. También ha sido asesor o consejero para contratistas como Iberdrola Ingeniería e Inmobiliaria, Amper, Avanzit/Ezentis y Neoris; inversores como el fondo Thesan Capital o el empresario Blas Herrero (Kiss FM); o para bancos de negocios como Lincoln International y Societe Generale. Por lo general, su cometido era originar operaciones (o facilitarlas), sin que la retribución estuviera relacionada al éxito.

Pese a todo, su cargo más controvertido nunca cuajó, pues una filtración de su candidatura al consejo de Red Eléctrica Española (REE), participada por la SEPI, lo frustró. Fue entonces cuando María Dolores de Cospedal constató que Soraya Saénz de Santamaría, con su marido recién fichado por Telefónica, mandaba algo más. Rajoy había creado un triángulo de poder entre Gobierno y Partido Popular, y la figura de la vicepresidenta casi siempre tenía la última palabra. Por si acaso, la secretaria general, presidenta regional y luego ministra dejó siempre claro que su marido era una línea roja. Ni las vinculaciones a causas como Púnica o Lezo habían podido con él. Aunque eso era hasta que Villarejo diera al 'rec'.

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