PELEA ENTRE PRODUCTORES Y SINDICATOS

Las mujeres solo trabajan si salen más baratas, la última polémica del campo

La patronal UPA ha desatado la polémica en Jaén al proponer una rebaja del 50% en la Seguridad Social a los empresarios que contraten mujeres. CCOO lo considera "degradante"

Foto: Una temporera recoge aceitunas durante la campaña. Desde que se aprobó la paridad salarial, casi nadie las contrata. (EFE)
Una temporera recoge aceitunas durante la campaña. Desde que se aprobó la paridad salarial, casi nadie las contrata. (EFE)

Cuando la mujeres rurales alcanzaron un hito histórico, la paridad salarial hombre-mujer en el convenio del campo de 2009, no sabían que en realidad se estaban cavando una tumba. Porque la lucha por la igualdad, que avanza a pasos de gigante en ciertos sectores de la economía, se encuentra todavía en pañales en el mundo agrario. Y sobre todo, en uno de nuestros sectores clave: el cultivo y recogida de la aceituna. Ahí alcanza niveles sonrojantes. Desde que por convenio una mujer cobra el mismo jornal que un hombre por recoger aceitunas, casi ningún empresario las contrata. El año pasado, solo un 25% de las contrataciones fueron femeninas, pese a suponer estas un 60% de los afiliados al subsidio agrario (PER). Y ahora que la patronal Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha propuesto que contratar a una mujer conlleve una rebaja del 50% en la Seguridad Social, el mundo del olivar se divide entre quienes consideran la medida "una vuelta al siglo XIX" y quienes sostienen que algo habrá que hacer, y con urgencia, para sacar de la ruina a miles de jornaleras.

"Lo único que pedimos es un incentivo", argumenta María Inés Casado, secretaria de Igualdad de UPA. "Nosotros fuimos los primeros que luchamos por la paridad salarial, pero estamos viendo que, por desgracia, en igualdad de condiciones los empresarios prefieren contratar a hombres. La rebaja fiscal sería excepcional solo para esta campaña. Queremos que el sector contrate a mujeres, vea que son igual de válidas que los hombres y vuelva a darles trabajo". La patronal ha trasladado su propuesta a la subdelegación del Gobierno en Andalucía y está a la espera de respuesta oficial. En menos de dos meses comienza la campaña de recogida y crece la incertidumbre en decenas de miles de hogares.

Con esta rebaja en la Seguridad Social queremos que el sector contrate a mujeres y vea que son igual de válidas que los hombres

Hasta 2009, la discriminación en la recogida de aceituna estaba tan interiorizada que existía con total normalidad un jornal para hombres y otro, algo inferior, para mujeres. Así, una cuadrilla podía tener a cuatro hombres vareando los olivos para que cayera la aceituna, con su jornal, y a cuatro mujeres recogiendo el fruto del suelo con otro salario inferior. De esta manera, al empresario le salía rentable tener a mujeres en sus fincas y estas podían llevar un sustento a sus hogares y cubrir el mínimo de peonadas para cobrar el subsidio agrario. Hoy, sin embargo, ni se las contrata ni llevan dinero a sus casas ni tampoco alcanzan el mínimo de horas para cobrar el PER, poniendo en riesgo su propia subsistencia. Y en este bucle en el que a las mujeres ya no se las degrada pero tampoco se las quiere, nadie sabe qué hacer.

Una cuadrilla de mujeres trabaja en la recogida de la aceituna. (EFE)
Una cuadrilla de mujeres trabaja en la recogida de la aceituna. (EFE)

"Rebajar la fiscalidad es decirle al empresario que el trabajo de una mujer vale menos que el de un hombre. Después de lograr la paridad salarial, sería un paso atrás enorme. Que una mujer tenga que ir acompañada de un hombre para ser contratada en el campo es más propio del siglo XIX que del XXI. No entiendo qué pretende la UPA con esto, pero es degradante", lanza Pastora Cordero, secretaria de Igualdad, Mujer y Empleo de CCOO de Industria en Andalucía. De hecho, Comisiones Obreras ha sido la entidad más combativa sobre este tema. "Habría que preguntarse por qué el empresariado jienense prefiere, en igualdad de condiciones, contratar a hombres cuando además la mujer ha jugado siempre un papel fundamental en la campaña del olivar. Una vez que se ha conseguido que legalmente la mujer no pueda ser discriminada salarialmente, pasa a discriminarse por una contratación en rebajas", denunció el sindicato en un comunicado.

Una cuota femenina

La propuesta de CCOO es establecer "cuotas mínimas de contratación de mujeres" y sancionar a aquellos empresarios que no las cumplan. Cordero avanza un "60% hombres, 40% mujeres" como objetivo ideal. Considerando que hoy las mujeres suponen el 65% del paro agrario en Andalucía, es un reto ambicioso.

"Eso es un disparate, ¿cómo vas a fijar unas cuotas mínimas en el campo cuando ningún sector ha sido capaz de establecerlas?", reacciona Luis Carlos Valero, gerente de la organización agraria ASAJA en Jaén, a la alternativa de CCOO, confirmando que nadie se pone de acuerdo en cuál es la solución para evitar que, a mismo salario, la mujer se quede fuera del mercado laboral. "Eso debemos discutirlo en la mesa de paridad todas las organizaciones, no tiene sentido empezar ahora este debate", continúa.

Para Valero, el convenio colectivo ya solucionó la discriminación por razón de sexo, y pone como ejemplo contrario la producción de la fresa en Almería o Huelva, donde "casi todos los contratos son para mujeres porque se considera que son más cuidadosas. En el caso del olivo, contratar a hombres se debe a una decisión empresarial" porque "son los hombres quienes han aprendido a usar la maquinaria" con la que se gestiona hoy la recogida de la aceituna.

La mecanización del sector ha castigado especialmente a las mujeres. (EFE)
La mecanización del sector ha castigado especialmente a las mujeres. (EFE)

Desde la otra gran organización agraria, COAG, se muestran "prudentes" sobre "una cuestión muy delicada". "Es cierto que la mecanización del cultivo ha contribuido a reducir la mano de obra y eso ha ido en detrimento de las mujeres. Por eso, necesitamos implantar cuanto antes buenos planes de formación en el manejo de la maquinaria para que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres", opina Juan Luis Ávila, secretario general de COAG en Jaén. "Sé de al menos cuatro o cinco casos en los que el tractor con vibrador (para sacudir el olivo) lo maneja una mujer y la cuadrilla está más satisfecha porque son más cuidadosas, tranquilas y sensatas a la hora de trabajar. Invertir en su formación es fundamental para que no se queden atrás", explica Ávila.

Sé de casos en los que el tractor para sacudir el olivo lo maneja una mujer y la cuadrilla está más satisfecha porque son más cuidadosas

En efecto, la figura de la mujer agachada recogiendo la aceituna mientras el hombre sacude el árbol con la vara forma ya parte del pasado. Las sopladoras, vibradoras y vareadoras se han apoderado rápidamente de las fincas, reduciendo la mano de obra necesaria y exigiendo una mayor cualificación a los jornaleros para manejar esa tecnología. El jornal, además, es más alto cuanto mayor es la especialización, empezando por los 54,66 euros por 6,30 horas de trabajo que cobra hoy un vareador-recogedor.

"La rebaja en la Seguridad Social es una solución intermedia mientras conseguimos que las administraciones formen a las mujeres en el manejo de la maquinaria agrícola, porque ahora los empresarios creen que las mujeres no son capaces. Ya van dos campañas que las mujeres se quedan en casa por este motivo y no podemos permitirnos ni una campaña más. Que CCOO ponga el grito en el cielo por esto a la vez que habla de cuotas mínimas en el campo, cuando en el mundo de la empresa nadie lo ha logrado, es una irresponsabilidad", responde la secretaria de Igualdad de UPA a las críticas del sindicato.

50.000 trabajadoras temporeras no saben si algún empresario las querrá contratar esta campaña. (EFE)
50.000 trabajadoras temporeras no saben si algún empresario las querrá contratar esta campaña. (EFE)

Mientras productores y sindicatos se enzarzan en un debate que hace muchos años que debería estar superado, cerca de 50.000 trabajadoras temporeras en Jaén no saben si esta campaña alguien las querrá contratar para recoger aceitunas por el solo hecho de ser mujeres. Porque, si bien en 2014 el convenio del campo incluyó una cláusula que garantiza "el principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el acceso al empleo, en la formación y promoción profesional y en las condiciones de trabajo", la realidad dista mucho de esa declaración. Es más, muchos empresarios castigan a aquellas mujeres u hombres que denuncian públicamente la discriminación por razón de sexo dejando de contratarles para la siguiente campaña, según denuncian sindicatos y asociaciones. Muchos son los pasos que quedan por dar todavía en la última frontera de la discriminación laboral.

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