El temporal anticipa unos precios de la energía más benévolos

La luz cae un 25% en una semana: la lluvia y el viento aparecen para salvar a Rajoy

El cambio de condiciones meteorológicas provoca un descenso en el precio de la electricidad gracias al mejor desempeño de las energías renovables

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)

En pleno siglo XXI en España, el cambio meteorológico puede servir para que una crisis política escampe. O por lo menos arrecie con menos fuerza. La mirada al cielo por la mañana ya no solo es cosa de la España rural que espera el tiempo óptimo para obtener una buena cosecha. Quién sabe si estos días en La Moncloa sacaban de vez en cuando la mano por la ventana en busca del tacto de la lluvia o prestaban más atención que nunca al hombre del tiempo del telediario. Lo que es seguro es que el presidente del Gobierno ansiaba la lluvia, como le dijo a Carlos Alsina en Onda Cero. Cual chamán mesopotámico que se encomendaba a Iskur y Enlil, dioses de la lluvia, las tormentas y el viento, Rajoy apelaba a las precipitaciones para neutralizar el récord histórico que alcanzó hace una semana el precio de la electricidad.

Las palabras del gallego han hecho efecto una semana después, y un nuevo temporal que ha entrado en España la tarde de este martes ha provocado una drástica caída en el precio diario de la luz con respecto al de hace una semana, momento en el que alcanzó su cota máxima. El precio medio de la electricidad en España para el primer día de febrero ha descendido hasta los 69,09 euros por megawatio/hora desde los 91,88 que registró el miércoles pasado. Esto supone una caída del 25%. A las ocho de la tarde del día 25, la luz escaló por encima de los 101 euros por megawatio/hora. Una semana después, este pico ha aminorado y se ha quedado en los 77,2 euros, según los datos de OMIE, que refleja los precios del mercado español.

Aerogeneradores. (EFE)
Aerogeneradores. (EFE)

El cambio de condiciones meteorológicas ha sido el culpable del descenso de los precios de la electricidad, que han generado una crisis política durante las últimas semanas. Desde este martes, ha entrado en la Península un temporal de viento y lluvia que activa las fuentes de producción renovables de las que depende en una parte importante la capacidad generadora de España. Además, las temperaturas son ahora más suaves que hace unos días y la demanda ha descendido levemente. Hace una semana, OMIE registró una demanda total de 784.468 megawatios/hora, mientras que hoy se prevé que se pidan 769.768. En la medida en que se mantengan los chubascos, el viento y la temperatura más suave, el precio de la luz, presumiblemente, seguirá bajando.

El coste de la luz se determina en un mercado de 'pool' diario. En el mismo, el precio se forma con el importe marginal en el que se casa oferta y demanda. En este sistema, las tecnologías que primero entran a cubrir la demanda son las renovables, cuyo coste de producción es cercano a cero (sol, agua, viento...). Sin embargo, las especiales circunstancias que se han dado en las últimas semanas hicieron que estas tecnologías tuvieran un desempeño muy bajo, casi nulo, por lo que el sistema tiró de los operadores de respaldo. Estos, principalmente, son centrales de ciclo combinado que funcionan con gas y se activan cuando no se consigue satisfacer la demanda con otras tecnologías más baratas. Los altos precios internacionales del gas hacen que estas centrales tengan un coste elevado de producción de energía y trasladen este repunte al precio de la electricidad, que a la postre repercute en el consumidor final.

Este panorama ha hecho que los usuarios acogidos a la tarifa regulada PVPC, alrededor de 12 millones, cerca de la mitad del total, hayan tenido que pagar unas cantidades récord por el recibo de la luz, debido al encarecimiento de la parte variable que corresponde al consumo energético (en torno al 40% de toda la factura).

La subida ha supuesto que la factura haya sido un 29% más cara en enero y la encarece en 18 euros con respecto al mismo mes de 2016, según datos de la CNMC. Además, el propio regulador cree que probablemente este mes de enero la factura PVPC haya sido la más cara de todas las que están en libre mercado. Por ello, las eléctricas están aprovechando la coyuntura para llevarse clientes a sus tarifas planas desreguladas. No obstante, hay que tener cuidado si se opta por salir al mercado libre. El ministro Nadal señaló el pasado jueves que "a largo plazo, ninguna tarifa de las ofrecidas por las eléctricas es más barata que la PVPC". Precisamente, la situación meteorológica de hace un año era la contraria a la actual y los precios de la electricidad fueron mucho más bajos. El importe medio de la luz el 1 de febrero de 2016 era de 44 euros por megawatio/hora. Menos de la mitad que hace una semana. Entonces hubo una demanda de electricidad un 15% inferior.

La CNMC cree que el PVPC cierra enero con un coste superior a las de libre mercado. El ministro advierte: "A largo plazo, la regulada es más barata"

El golpe al bolsillo de los contribuyentes ha desatado una crisis política que con el cambio de tiempo y la bajada de precios empieza a remitir. No obstante, la escalada de la factura ha provocado que el ministro de Energía compareciera en el Congreso de los Diputados para dar explicaciones del aumento del precio. La coyuntura se ha saldado con una intervención sobre el mercado del gas, en el que el Gobierno ha focalizado el aumento de precios, que obligará a los operadores gasísticos más grandes (Endesa y Gas Natural) a vender parte de su gas a un precio regulado. Además, varios grupos políticos han hecho una enmienda a la totalidad del sistema eléctrico para que se reforme.

A día de hoy, el Ejecutivo espera una resolución de la CNMC para saber si alguna empresa ha aprovechado las subidas para hacer trampas y ganar más de lo debido. En 2013, el Gobierno impugnó la subasta Cesur cuando los precios escalaron al nivel de este mes de enero. La investigación de aquel suceso se saldó con una multa a Iberdrola de 25 millones de euros por manipular el mercado.

Sea como fuere, el sistema eléctrico español ha sido puesto en cuestión por gran parte del arco parlamentario y las consecuencias aún no han acabado. El Gobierno echa balones fuera y se encomienda a la meteorología ante el dogma autoimpuesto de no tocar la parte regulada, congelada en 2017 y piedra angular para mantener el superávit eléctrico logrado tras muchos años de déficit.

Sin embargo, ante la fuerte variabilidad que provoca en la factura un sistema muy dependiente de las renovables, y por ende de la meteorología, las eléctricas han cargado contra el Gobierno diciendo que sí puede bajar la factura si pasa el IVA del 21% actual al 4%. Este impuesto está en el tipo general pese a que el propio ministro lo considera un bien de primera necesidad. Otros productos catalogados como tal tienen un IVA superreducido. Por otro lado, las eléctricas han encontrado eco político a esta propuesta. El BNG pidió este lunes que el IVA de la electricidad baje al 4%. Por el momento, el Gobierno no está considerando esta posibilidad en pro de la estabilidad económica del sistema. Por ahora, habrá que seguir rezando al dios de la lluvia.

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