El presidente y fundador vuelve a tomar las riendas

Segundo advenimiento de Andic en Mango para atajar el deterioro de las cuentas

Desde hace meses se le vuelve a ver cada día en el Hangar, el centro de diseño y cuartel general de Mango para intentar reorientar la marcha de los beneficios de la empresa

Foto: Isak Andic y su hijo Jonathan.
Isak Andic y su hijo Jonathan.

Barcelona. Isak Andic ha vuelto a Mango y es la segunda vez que lo hace. Desde hace unos meses se le vuelve a ver cada día en el Hangar, el centro de diseño y cuartel general de Mango en Palau- Solità i Plegamans (Barcelona). Despacha con los directivos, marca directrices, después de un 2015 en el que solo aparecía en el día a día de manera ocasional, según explican fuentes internas de la compañía. La razón: frenar el deterioro de las cuentas de la compañía.

Isak Andic nunca había dejado de ser el presidente y máximo accionista pero había dado un paso al lado; y aunque seguía manteniendo la presidencia de Mango había dejado la gestión de la misma en manos de su hijo Jonathan y de Daniel López, ambos nombrados vicepresidentes en 2012. Un año después, Andic se apartó de la gestión diaria de la empresa y dejó también su puesto de consejero del Banco Sabadell, donde su patrimonial todavía tiene un 3% del capital.

Andic ya se retiró del día a día en 2008, después de que se crease el consejo de administración de la compañía. Y tuvo que regresar a la primera línea en 2011, después de que el beneficio de Mango del año anterior cayese un 31%. Su vuelta se zanjó con una reestructuración del organigrama y una rebaja de precios para mantener el crecimiento de las ventas.

Una tienda de Mango. (Mango)
Una tienda de Mango. (Mango)

Portavoces de Mango han negado de manera rotunda estas informaciones asegurando que no es que Andic haya vuelto sino que nunca se ha ido. Y que siempre ha estado vinculado a la compañía. Sin embargo, no es lo que se había escenificado desde la cúpula de este gigante de la moda. Andic llevaba dos años sin acudir a los desfiles de Mango. El pasado noviembre el fundador de la empresa incluso declaraba: “Ahora soy el padre de Jonathan”, colocándose él mismo y de manera explícita en segundo plano.

Mango ganaba en 2010 un total de 101 millones de euros. Y fue esa caída del 30% en los resultados lo que entonces obligó a volver a Andic. En 2014 los beneficios fueron de 107 millones, lo que obligó a los Andic a recortarse el dividendo. Y en 2015 la ganancia neta ha estado muy por debajo de los 100 millones, y Andic, aficionado a la navegación, ha vuelto para tomar el timón de la compañía y enderezar el rumbo, según explican fuentes del sector próximas a la compañía. Los portavoces de Mango no han querido avanzar nada respecto a las cuentas del 2015.

Una fortuna en juego

Mango es la segunda empresa de moda española, después de Inditex. Facturó 2.017 millones de euros y ha convertido a Isak Andic en el hombre más rico de Cataluña y el quinto de España, según la revista 'Forbes'. Su carácter familiar y que Andic (63 años) sea con mucha diferencia el primer socio de la compañía hace que Mango dependa mucho de su figura y de lo que representa.

Desfile de Mango. (EFE)
Desfile de Mango. (EFE)

Mientras que hace cinco años, en su primer regreso, Andic se esforzó en reposicionar los precios para adecuarlos al nuevo entorno de crisis, ahora el foco lo está poniendo en mejorar y ampliar la gama de producto, justo el punto fuerte del presidente de Mango como gestor desde siempre. En cambio, se considera que la red de tiendas, que ahora cuenta con 150 megastores en todo el mundo que suponen casi el 25% de la superficie de venta, es la adecuada para afrontar los retos actuales.

Problema de carácter

Algunas fuentes del sector de la moda en Barcelona que han tratado con Andic coinciden con la versión oficial de la compañía de que el presidente de Mango es como un cantante de ópera que da un aria repitiendo “me voy, me voy” pero no se va nunca. Pero le dan otro sentido: para estas fuentes, el problema de Isak Andic como directivo, no como empresario, ya que es un emprendedor como pocos hay en España, es que no sabe delegar. Se retira, pero no delega. Da un paso al lado o se implica al 100%. No conoce las medias tintas. Y eso explicaría este segundo advenimiento, sobre el que hay que esperar a ver en qué se traduce a nivel corporativo.

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