¿Pagan pocos impuestos los ricos? El Banco de España desmonta algunos mitos
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¿Pagan pocos impuestos los ricos? El Banco de España desmonta algunos mitos

Al contrario de lo que habitualmente se piensa, España es uno de los países de la UE que más grava la riqueza, y no sólo porque aún se pague el Impuesto del Patrimonio

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¿Se salvan los ricos de pagar impuestos? La pregunta está al cabo de la calle. Y la respuesta la ofrece uno de los Documentos Ocasionales elaborados por los economistas del Banco de España. Según ese documento, al contrario de lo que habitualmente se piensa, España es uno de los países de la Unión Europea (UE) que más grava la riqueza, y no sólo porque todavía se pague el Impuesto del Patrimonio, desaparecido en casi toda la UE.

El estudio ofrece una comparación oportuna. El tipo implícito de los impuestos que gravan la riqueza se situó en 2012 –último año con datos homogéneos– en el 16,7% en la Unión Europea, pero en España alcanza el 17,8%. Existen, sin embargo, diferencias muy significativas entre Estados. Mientras que en Irlanda los tipos alcanzan el 6%, en Chipre se llega el 28,6%.

Los tipos implícitos relacionan la recaudación tributaria con las variables macroeconómicas más cercanas a la definición de la base imponible. Es decir, con lo que realmente puede gravar Hacienda. Por lo tanto, se trata de una medida extraordinariamente representativa, mucho más que los tipos nominales.

El estudio ha sido elaborado por los economistas Pablo Hernández de Cos y David López Rodríguez, del Servicio de Estudios, y también se fija en la relación entre lo que es capaz de recaudar Hacienda entre quienes tienen más propiedades y el producto interior bruto. Y en este caso, la realidad es incontestable. Mientras que en España los impuestos que recaen sobre la riqueza recaudan el 2,8% del PIB, en la UE ese porcentaje baja al 1,9%.

La causa de esa distancia tiene que ver, fundamentalmente, con la presión fiscal que sufren las propiedades, principalmente las de carácter inmobiliario. Y en este sentido, el informe revela que el peso relativo de la imposición sobre la propiedad representó, para la media de la UE a 27, el 1,4% del PIB en 2012, con una evolución estable en la última década.

España, por el contrario, “destaca” por el mayor peso relativo de estos impuestos y por su fuerte incremento en la última fase expansiva, en la que pasaron del 1,5% del PIB en 1995 hasta el 3,3% en 2006. Gran parte de este aumento, sostienen los autores del estudio, “se debió al aumento de las transmisiones inmobiliarias y financieras asociadas al boom inmobiliario”.

Burbujas inmobiliarias

Cuando la burbuja se pinchó, la recaudación caminó en el sentido contrario, y a partir de 2008-2009 se redujo de manera significativa el volumen de transacciones y la valoración de activos, lo que produjo una disminución significativa de la recaudación de este tipo de tributación hasta el 2,2% del PIB en 2012. Por lo tanto, la presión fiscal sobre las propiedades continúa, pese al ajuste inmobiliario, por encima de la media de la Unión Europea.

En este caso, la heterogeneidad entre los países europeos es muy significativa, con países como el Reino Unido, en el que el peso de este tipo de imposición alcanza el 4% del PIB, o Francia y Bélgica, en que supera el 3%, mientras que en Estonia, Croacia y República Checa es inferior o igual al 0,5% del PIB.

Los autores del estudio analizan más en detalle la imposición sobre las propiedades. Y su conclusión es que la mayor parte (60%) de este tipo de ingresos en la Unión Europea a 27 se debe a la denominada “imposición recurrente sobre la propiedad inmobiliaria”, con una media del 0,8% del PIB en 2012, que se ha mantenido estable en la última década. Este tipo de imposición es especialmente relevante en Dinamarca y Francia, con una recaudación superior a los dos puntos de PIB, y sobre todo en el Reino Unido, donde representan el 3,4% del PIB. España, con un peso en términos de PIB en la media de la Unión Europea desde 1995 del 0,8%, ha experimentado desde 2010 “notables incrementos que han situado su contribución en el 1,2% del PIB en 2012”. Es decir, también por encima de la UE.

Estas subidas en la imposición sobre la propiedad inmobiliaria, sostienen los autores del artículo, han corregido parcialmente el sesgo existente en España hacia la tributación sobre las transacciones de activos, en detrimento de la imposición sobre la propiedad recurrente, que llegó a alcanzar el 80% de este tipo de tributación en 2006 (frente al 50% en 2012). En todo caso, aseguran, el peso de la imposición sobre las transacciones sobre el total de ingresos sobre la propiedad sigue siendo superior en España a la media europea en más de 10 puntos porcentuales.

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