LOS INGRESOS POR ACTIVIDAD CREDITICIA CAEN

La banca gana 17.300 millones comprando y vendiendo deuda pública

La deuda se ha convertido en un negocio para la banca. El 26% de lo que ingresa por operaciones financieras viene de la compraventa de renta fija.

Foto: El ministro de economía, luis de Guindos. (EFE)
El ministro de economía, luis de Guindos. (EFE)

La deuda pública se ha convertido en algo más que un negocio para la banca. Hasta el extremo de que uno de cada cuatro euros que ingresan las entidades de crédito por operaciones financieras procede de comprar y vender títulos públicos de renta fija. En concreto, unos 17.300 millones de euros que representan el 26% de sus ingresos financieros totales. No en vano, su cartera de renta fija asciende ya a 540.000 millones de euros. O lo que es lo mismo, el 17% de su balance tiene que ver con operaciones a tipos de interés convenidos con anterioridad.

Así aparece en un reciente informe que Analistas Financieros Internacionales (AFI) ha distribuido entre sus clientes, en el que se pone de manifiesto que la mitad de ese medio billón largo de euros está invertido en deuda pública; otros 50.000 millones son bonos de la Sareb, el ‘banco malo’, y 38.000 millones corresponden a bonos procedentes de la recapitalización de entidades.

La conclusión que saca AFI es que este año la cuarta parte de los ingresos financieros totales de la banca vendrán de la renta fija, mientras que, por el contrario, se producirá una reducción a casi la mitad de los ingresos derivados del crédito. Es decir, el negocio típicamente bancario (la concesión de préstamos) se desploma. Por el contrario, el relacionado con la intermediación de la deuda pública se expande hasta límites desconocidos en su cuenta resultados.

La causa de este fenómeno tiene que ver con las operaciones de liquidez lanzadas por el BCE (hasta un billón de euros) y con la fuerte rentabilidad de la deuda pública a consecuencia de la prima de riesgo. Expresado en términos más directos, el negocio viene del hecho de que las entidades de crédito se financian al 0,5% y compran títulos (dependiendo de los plazos) al 3% o al 4% sin apenas riesgo. Y, además, sin consumir capital, al contrario que en el caso de los créditos a familias y empresas, que hay que cubrirlos parcialmente con recursos propios.

Hay que tener en cuenta que la banca española mantiene todavía préstamos con el BCE equivalentes a 241.089 millones (datos hasta septiembre), pero es que en agosto del año pasado alcanzó los 388.736 millones. Una parte de este dinero se ha destinado a comprar deuda pública.

Margen de intereses

Con esta práctica, sostienen los analistas de AFI, las entidades están en condiciones de amortiguar la caída del margen de intereses derivada de la menor actividad crediticia, así como del aumento de los activos improductivos y de los tipos de interés reducidos por la política extremadamente acomodaticia del banco central. Algo que explica, según las cuentas que hace AFI, que los ingresos por renta fija hayan pasado de 12.500 millones de euros en 2009 a 16.500 en 2012, “manteniéndose esta tendencia creciente en 2013 y, previsiblemente, en 2014”. Es decir que el negocio de la banca al margen de la concesión de créditos durará todavía algún tiempo.

Se da, además, otra circunstancia. Como la rentabilidad de la renta fija está cayendo al reducirse la aversión al riego (precisamente por las inyecciones de liquidez del BCE y las expectativas de que el euro no se va a romper), las entidades están generando abultados resultados por operaciones financieras con las carteras de deuda pública, toda vez que gran parte de la misma se constituyó a raíz de las operaciones del banco central, cuando las rentabilidades se situaban en niveles superiores a los actuales y, por tanto, “a día de hoy presentan plusvalías”. A medida que baja la rentabilidad, sube el precio de los activos. Y viceversa.

El problema, como asegura AFI, es que esos ingresos son de carácter extraordinario, y, por lo tanto, no son recurrentes, por lo que cuando los mercados se normalicen, las entidades financieras estarán obligadas a volver al negocio tradicional. O dicho en otros términos, al ritmo que el BCE comience a retirar los estímulos de liquidez, irá desapareciendo el actual volumen de negocio financiero de los bancos, si bien ese escenario no es probable a corto plazo. Los tipos de interés bajos durarán todavía mucho tiempo.

En palabras de AFI, más del 90% de los préstamos hipotecarios son a tipo variable más un diferencial, y la mayoría de ellos están vinculados al Euribor 12 meses. Esta referencia (0,543% en septiembre) lleva por debajo del 1% desde agosto de 2012, “y con expectativas de que se mantenga así hasta mitad de 2015”. Por tanto, cabe esperar que la rentabilidad del crédito hipotecario difícilmente supere el 3% en los próximos años, teniendo en cuenta el bajo ritmo de rotación de la cartera.

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