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Montoro requisa a Sergi Arola vinos de 2.500 euros y oportos de 1.200 que no podrá revender
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LAS SUBASTAS QUEDAN DESIERTAS POR LA CRISIS

Montoro requisa a Sergi Arola vinos de 2.500 euros y oportos de 1.200 que no podrá revender

“¿Para qué vamos a abrir si no tenemos vino?”, se lamentaba ayer el cocinero Sergi Arola después de que la Agencia Tributaria precintara la bodega de

Foto: Montoro requisa a Sergi Arola vinos de 2.500 euros y oportos de 1.200 que no podrá revender
Montoro requisa a Sergi Arola vinos de 2.500 euros y oportos de 1.200 que no podrá revender

“¿Para qué vamos a abrir si no tenemos vino?”, se lamentaba ayer el cocinero Sergi Arola después de que la Agencia Tributaria precintara la bodega de su restaurante por impagos superiores a 300.000 euros. Todo un golpe mediático de Cristóbal Montoro que, sin embargo, no podrá cobrar ni de lejos el grueso de la deuda del restaurador si es que pretende hacerlo exclusivamente con la venta de blancos, que en algún caso rozan los 2.500 euros, u oportos de 1.200. Al menos eso se desprende de las últimas subastas gourmet acometidas por Hacienda, que han terminado con la mayor parte de sus lotes sin comprador, en plena crisis económica.

Y no porque la oferta no fuera jugosa. Por ejemplo, el pasado 11 de junio la Delegación de la Agencia Tributaria en Valladolid lanzaba una más que atractiva subasta con diferentes lotes de vinos de Dominio de Pingus, codiciadas botellas por la escasa producción de la bodega de Peter Sisseck, de hecho una de las más prestigiosas de la denominación Ribera del Duero. Estaban en liza varios paquetes con dos botellas de Pingus de los años 2006 y 2007, por 1.350 euros; otros con dos Pingus del año 2005 por 1.275, o diferentes juegos de Flor de Pingus de diferentes años, a unos 800 euros. Precios más que ajustados a la vista del coste en tienda. En total, Hacienda esperaba recaudar casi 33.500 euros, pero nadie pujó.

No es el único caso en las últimas semanas en las que un concurso de esta índole termina con las botellas cogiendo polvo en los depósitos de Hacienda. Un día después, la misma delegación ponía en liza otros 28 lotes, valorados en este caso en más de 50.000 euros. El resultado fue el mismo, nadie fue de la partida. Todo pese a que, en este caso, las remesas eran mucho más cuantiosas y los vinos más asequibles en precio. Por ejemplo, decenas de cavas Bertha Pinot Noire, centenares de botellas Armagnac Castarede y vinos varios nacionales e internacionales como Numanthia (Toro), Domaine Marcoux (Côtes du Rhone) o El Vínculo (Castilla-La Mancha), por citar algunos entre las decenas de referencias.

La crisis ha propiciado que este tipo de subastas, aunque no habituales, sí hayan trascendido debido al cierre de bodegas. Por ejemplo, el Diario de Mallorca publicaba en lo más duro de la crisis la oferta de hasta 3.380 botellas de vino de alta gama después de que la Agencia Tributaria embargara la bodega y restaurante Malvasía. Un paquete de caldos valorado en 70.000 euros que se licitaron en un solo bloque. Tampoco los restaurantes se han librado de las estrecheces financieras. Más recientemente, lo que sucedió el martes en el Gastro ya se había vivido en los dos locales que el Asador Frontón tenía en la capital, en los que Hacienda también precintó la bodega como medida ante el impago de impuestos.

 

Un borgoña de 2.500 euros

La bodega de Sergi Arola cuenta con unas 500 referencias, cuyo precio total de venta al público alcanza los 33.700 euros. Según explican fuentes del sector, resulta muy difícil hacer una valoración total de la cava y el dinero que podría obtener Hacienda sin saber la rotación de determinadas botellas y el número de las mismas en stock. Además, los márgenes del propietario elevan los precios. “Los vinos en restaurantes de ese nivel suelen duplicar el precio de venta de las bodegas o en tienda”, asegura un experto en el sector vitivinícola antes de confirmar que ese es precisamente el margen en que se mueve el Arola Gastro tras cotejar el precio de varias referencias de la carta, accesible en la web del restaurante.

Según expone el propio Arola respecto a su carta de vinos, las referencias no son en muchos casos habituales y responden a la búsqueda de vinos denominados naturales, “ecológicos, biodinámicos o de viticultura nacional, ya que se han convertido en una tendencia imparable y global”. En esta línea, expone que el 60% de las botellas son nacionales, un 20% francesas, otro 20% del resto de Europa y un 10% americanas. Entre las opciones más caras para el comensal, un blanco de la Borgoña Montrachet Grand Cru (1998), de los legendarios viñedos Domaine de la Romanne-Conti, cuyo precio se va a los 2.455,47 euros, o un oporto Vintage de la Quinta do Noval, del año 1962, por 1.171,65 euros.

Arola, propietario de uno de los seis locales de Madrid con dos estrellas Michelín, mantiene una deuda de 148.000 euros con Hacienda y otros 160.000 con la Seguridad Social. Su plan de viabilidad ha sido rechazado por el Ministerio. “En ocho meses liquidamos unos 50.000 euros, pusimos nuestra casa en venta para aportar ese dinero, tuvimos una absoluta disposición para solventar el error”, añadía ayer, en declaraciones a EFE. No fue suficiente para la Agencia Tributaria, que exigió un aval al que no pudieron responder por “no tener propiedades por ese valor”. El chef consideró que ha sido víctima de un “escarmiento” por parte del Gobierno e insistió en una de sus primeras reflexiones: él siempre ha hecho bandera de la cocina española por el mundo.