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Los inversores huyen de eléctricas y empresas renovables tras la enésima reforma energética

Las medidas aprobadas el pasado viernes por el Consejo de Ministros, encaminadas a reducir el déficit de tarifa, han hecho explotar la paciencia de los inversores

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Los inversores huyen de eléctricas y empresas renovables tras la enésima reforma energética
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    Las medidas aprobadas el pasado viernes por el Consejo de Ministros, encaminadas a reducir el déficit de tarifa, han hecho explotar la paciencia de los inversores extranjeros enfocados en el sector energético español. En los últimos días, los fondos internacionales han huido de las empresas de energías renovables y eléctricas, al constatar el alto riesgo que representan estas posiciones ante los constantes cambios regulatorios que está aplicando el Gobierno de Mariano Rajoy.

    Los analistas coinciden en que, a fecha de hoy, el sector energético español ha pasado a identificarse con “caos regulatorio e inseguridad jurídica”. No es para menos: en sólo un año, el Ejecutivo ha realizado cinco cambios regulatorios –a los que hay que sumar los aplicados por Gobierno de Zapatero-, que han provocado el descrédito total entre los inversores financieros y un gran enfado entre las firmas de capital riesgo y empresas, la mayoría extranjeras, que apostaron sumas millonarias por las energías renovables.

    El Gobierno aprobó hace un año un decreto por el que se acordaba una moratoria para las renovables. En marzo, dio luz verde a unas medidas para corregir desviaciones por desajustes entre los costes e ingresos de los sectores eléctrico y gasista; en septiembre se publicó la reforma fiscal para gravar la energía y, en diciembre, se eliminó el tope del déficit de tarifa de 2012. Tras estos cambios, en el mercado se esperaban unos meses de tranquilidad regulatoria, al menos hasta junio. De hecho, ante esta relativa calma, las grandes firmas de inversión habían comenzado a revisar al alza los precios objetivos del sector energético y las agencias de calificación comenzaban a plantearse una mejora del rating.

    Esta relativo sosiego se rompió por sorpresa el pasado viernes, cuando el ministro de Industria, Energía  y Turismo, José Manuel Soria, anunciaba nuevos cambios en el sector que golpearán con fuerza los resultados de todas las empresas energéticas, en especial de las renovables. Por un lado, el Ejecutivo ha modificado la forma en que se calcula la actualización anual de los costes de las actividades reguladas (transporte de electricidad, distribución y primas). Si hasta ahora se actualizaban en función del IPC general, ahora se vinculará a la inflación subyacente. Por otro, se elimina la posibilidad que tenían las renovables de ser retribuidas según la tarifa de mercado más la prima. En total, el Gobierno espera ahorrarse entre 600 y 800 millones de euros, dinero que las empresas dejarán de percibir.

    “Este cambio se produce de la noche a la mañana, lo que desencadena una inseguridad jurídica total y gran incertidumbre. Las empresas y capital riesgo ya invertido en el sector de renovables tendrán que renegociar, una vez más, el pago de su deuda al cambiar su previsión de ingresos y los bancos, ante la nula predecibilidad regulatoria, impondrán duras condiciones a la refinanciación, que puede hacer inviables muchos proyectos y provocar el cierre de instalaciones ya operativas. Además, la señal de riesgo se ha trasladado con virulencia a los mercados, los inversores ya han comenzado a huir en desbandada de la renta variable y deuda relacionadas con el sector energético español”, explica el responsable de análisis de una firma de inversión anglosajona.

    El impacto en la Bolsa española se ha dejado notar con gran virulencia. Acciona, una de las grandes perjudicadas por las medidas de Soria, pese a que ayer repuntó un 4%, suma un desplome del 20% en la última semana, al tiempo que varias firmas de inversión han recortado sus precios objetivos; ACS cae un 9%; FCC, un 15%; Abengoa, un 7,5%; y Gamesa, un 9,4%. Las eléctricas tradicionales no se han escapado de la quema: Iberdrola se deja más del 9% y Endesa, un 4,4%.

    Es cierto que en estas caídas no sólo han jugado los cambios regulatorios. A las nuevas medidas de Soria se han unido el fin del veto a las posiciones cortas y la incertidumbre por los escándalos políticos, formando un peligroso cóctel bajista que ya está siendo aprovechado por los especuladores. “El momento para aplicar el bisturí al sector de renovables no ha podido ser peor. Se ha hecho en medio de una nueva recaída de la confianza en España”, explica un analista.

    “Estamos asistiendo a continuos cambios en el marco regulatorio y eso genera mucha incertidumbre. Es muy complejo poder proyectar resultados si cada dos meses se modifican las reglas del juego", explica Juan José Fernández-Figares, jefe de Análisis de Link Securities.

    “El sector energético español se identifica ahora negativamente por el riesgo regulatorio que lleva implícito”, añade Alberto Matellán, jefe de Estrategia de Inverseguros, quien constata la huida de los extranjeros de todo lo que huela a eléctricas y/o a energía renovable. “El problema no es que esta sea como la enésima modificación aplicada, sino que Soria ha anunciado que habrá más reformas este año, con lo que deja totalmente vendido al sector energético”, corrobora el responsable de inversiones de un banco español.

    Los analistas consultados coinciden en afirmar que las continuas reformas en materia energética han dejado al sector “atado de pies y manos” con inversiones paralizadas y otras en peligro de cierre. “Si hay que hacer una reforma para acabar con el déficit de tarifa, que se haga de una vez por todas. Pero que se acabe con este goteo de medidas que provoca gran desconfianza, incertidumbre y está ahuyentando a los inversores. Los inversores no toman posiciones si no hay un marco regulatorio estable”, apunta un gestor de fondos.  “Sin duda, las renovables han dado mucho dinero como inversión en los últimos 10 años. Ahora esta historia se ha acabado ante las dificultades fiscales del país. Las empresas que quieran sobrevivir tendrán que buscar negocio en otras latitudes, como así lo están haciendo”, afirma Fernández-Figares.

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