PRESIONES PARA QUE RAJOY PIDA EL RESCATE

El alza de la prima desbarata las previsiones del Gobierno sobre el coste de la deuda

La presión sobre la deuda soberana de España no cede. Y lo que es todavía peor, las tensiones se producen en uno de los peores momentos.

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El alza de la prima desbarata las previsiones del Gobierno sobre el coste de la deuda

La presión sobre la deuda soberana de España no cede. Y lo que es todavía peor, las tensiones se producen en uno de los peores momentos. Precisamente, cuando el Tesoro está obligado a acudir al mercado en 2013 para captar una cantidad ingente de dinero. Nada menos que 207.000 millones de euros en términos brutos. Es decir, incluyendo tanto el déficit público como los vencimientos como las aportaciones al Mecanismo de Estabilidad (Mede). A esta cifra hay que sumar otros 50.000-60.000 millones que tendrán que levantar las empresas no financieras para hacer frente a sus amortizaciones, lo que significa que el año próximo -sin contar las necesidades de las entidades de crédito- España saldrá a los mercados para captar unos 260.000 millones de euros necesarios para financiar la actividad económica. O lo que es lo mismo, más de 21.600 millones de euros al mes, la cuarta parte del PIB en total.

Y lo hará justo cuando la prima de riesgo, lejos de relajarse,  ha escalado hasta el entorno de los 430 puntos básicos. Es decir, muy por encima de lo estimado por el Gobierno, que, en la última actualización del Programa de Estabilidad, había previsto acabar 2012 en una media anual de 360 puntos básicos, nivel que no se conseguirá. En todo caso, el diferencial actual aún está muy lejos de los 639 puntos que llegó a alcanzar en julio de este año. 

Según datos del Banco de España, a estas alturas del año el diferencial con el bono alemán a diez años se sitúa en el conjunto del ejercicio (media anual) en los 401 puntos básicos, y eso que el Gobierno estimaba que “desviaciones de este valor medio a la baja -los 360 puntos básicos- son sensibles”. No ha ocurrido así, lo cual es más preocupante si se tiene en cuenta que aún quedan por resolverse incógnitas extremadamente importantes, como el desenlace de la enésima crisis política en Italia; qué es lo que ocurrirá con el llamado ‘precipicio fiscal’ en EEUU o, a más largo plazo, las elecciones en Alemania, donde todo indica que volverá a ganar Merkel.

El Ministerio de Economía, a la hora de elaborar los Presupuestos, ha estimado que para 2013 y años siguientes, “dicha prima de riesgo se reducirá progresivamente a causa de la minoración de los principales focos de riesgo-país percibidos por los mercados: un riesgo de origen fiscal y otro financiero”. Y, en concreto, ha dejado por escrito que, según sus estimaciones, “se considera que el recorte acumulado hasta 2015, unos 200 puntos básicos, no parece un supuesto irrealista en un escenario central de funcionamiento razonable de las reformas fiscal y financiera”. En concreto, considera que en 2013 la prima de riesgo bajará 100 puntos y 50 puntos en cada uno de los dos siguientes ejercicios. De hecho, se prevé que la rentabilidad de los bonos a 10 años se sitúe el año que viene de media en el 4,7%, casi un punto por debajo del nivel actual, mientras que en 2015 bajaría hasta el 3,7%.

Rescate sí, rescate no

No parece que vaya a ser fácil lograr ese objetivo. Entre otras cosas debido a que la doble recesión en Europa complica, y mucho, cumplir con éxito los objetivos de déficit, algo que, según el director de un importante servicio de estudios, va a depender de si España solicita finalmente la asistencia financiera. En su opinión, el margen de maniobra de la política fiscal está prácticamente agotado (no se pueden subir más los impuestos ni recortar de forma drástica el gasto sin alimentar la recesión) por lo que, en su opinión, sólo cabe acudir al rescate para lograr rebajar de forma importante el diferencial con Alemania.

“Si actúa el BCE”, asegura, “muchos inversores tendrán que cerrar posiciones bajistas y, por el contrario, volverán a comprar deuda pública española”, sostiene. De ahí que, en su opinión, la clave es que el Ejecutivo active de forma urgente el rescate.

Esta opinión es la que compartía ayer el diario El País a través de un editorial en primera página. El comentario es inusual por el tratamiento informativo que se le concede, y puede estar relacionado con los nuevos accionistas de Prisa (Telefónica, Santander o la Caixa), que sufren porque los mercados –salvo algunas operaciones- continúan básicamente cerrados. Y, en todo caso, los costes de financiación siguen siendo muy elevados, cuando el euríbor (0,5%) se encuentra en niveles históricamente bajos.

El objetivo es rebajar los costes de financiación, que continúan siendo extremadamente elevados para los agentes económicos, tanto públicos como privados. Sobre todo teniendo en cuenta que muchos inversores siguen dispuestos a comprar activos refugio, incluso con rentabilidades negativas. Algo que explica que en los últimos días países como Holanda, Alemania, Francia, Bélgica y hasta el Fondo de Estabilidad hayan emitido a tipos negativos, recibiendo una elevada demanda. Ayer, sin embargo, el bono español a diez años cerró en el 5,58%.

En opinión del experto, la intervención del BCE -con su potencia de fuego- permitiría romper la fragmentación del mercado de bonos, en el que unos países se financian gratis y otros corren con el riesgo de ruptura del euro. En el caso español, hay, además, otros factores, como la hipotética secesión de Cataluña que, según el Banco de Pagos Internacionales (BIS), influye de forma relevante en la prima de riesgo.

El rescate, en opinión del experto, tendría otras ventajas adicionales, como el hecho de que se podría flexibilizar el ritmo de consolidación fiscal una vez que la troika tomara las riendas de la economía. La asistencia financiera, en todo caso, no implicaría necesariamente que el Mede tuviera que comprar bonos españoles en el mercado primario, ya que, probablemente, sería suficiente con la intervención del BCE en los mercados secundarios para bajar la prima de riesgo hasta niveles “razonables”.

Hay que tener en cuenta que el servicio de la deuda –sólo del Estado- consumirá el año próximo 38.589 millones, lo que representa el 3,6% del PIB. Este escenario es el que ha servido para elaborar los Presupuestos del Estado, por lo que cualquier desviación al alza afectaría negativamente a la senda de reducción del déficit.

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