POR DIFERENCIAS EN TORNO A LAS CONDICIONES ECONÓMICAS DE SU CONTRATACIÓN

Casado, dispuesto a abandonar CatalunyaCaixa a los tres meses de ser nombrado presidente

Fernando Casado podría abandonar de forma inmediata la presidencia de CatalunyaCaixa, entidad resultado de  fruto de la fusión entre Caixa Catalunya, Caixa Manresa y Caixa Tarragona,

Foto: Casado, dispuesto a abandonar CatalunyaCaixa a los tres meses de ser nombrado presidente
Casado, dispuesto a abandonar CatalunyaCaixa a los tres meses de ser nombrado presidente
Fernando Casado podría abandonar de forma inmediata la presidencia de CatalunyaCaixa, entidad resultado de  fruto de la fusión entre Caixa Catalunya, Caixa Manresa y Caixa Tarragona, apenas tres meses después de haber sido nombrado en sustitución del ex vicepresidente del Gobierno Narcís Serra, según han confirmado a este diario fuentes de toda solvencia. Tan drástica decisión estaría motivada por diferencias insalvables entre los términos de la oferta económica que le fue formulada en noviembre pasado para hacerse cargo de la Caja y lo que en realidad ha resultado ser ahora. Casado se considera engañado.

La decisión añade un grado de incertidumbre más sobre la situación de una entidad cuyo balance es el que más preocupa tanto al Banco de España como a los mercados, con excepción, quizá, del de Caja Madrid-Bancaja. El nombramiento de Casado, hasta el pasado noviembre director general del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), como presidente de CatalunyaCaixa fue fruto del pacto alcanzado entre la Diputación de Barcelona, que preside el socialista Joan Fogué, y la de Tarragona, las dos entidades mayoritarias en la asamblea, aunque también recibió el aval del departamento de Economía de la Generalitat y del Banco de España. 

La Diputación de Barcelona está controlada por el PSC, mientras que la de Tarragona está en manos de CiU. El cambio de Gobierno ocurrido en la Generalitat, en cuya presidencia Artur Mas (CiU) ha sustituido a José Montilla, parece haber jugado un papel esencial en este episodio. El caso es que las condiciones económicas que en su día le fueron ofrecidas a Casado por el PSC, habrían quedado reducidas a “más o menos la cuarta parte” tras la llegada a la Generalitat de CiU, según las fuentes consultadas por este diario, motivo por el cual el afectado ha considerado violadas las cláusulas del pacto que le llevó a la presidencia de la cuarta caja de ahorros de España.

Preguntado esta misma mañana sobre la inminencia de su dimisión, Casado ha respondido a este diario que “mi dimisión depende de muchos factores. Pero de momento, no; de momento, no. Lo que hay que ver es cómo funciona la transformación de la Caja en banco; depende de la evolución de ese proceso, en el que estoy involucrado con otra mucha gente”. Sobre las diferencias existentes en torno a las condiciones económicas de su contratación, el aludido ha contestado que “eso fue al principio; lo del dinero fue al principio y ha pasado a un segundo término en tanto en cuanto no se resuelva el problema capital de la transformación de la Caja en banco y la salida a Bolsa, para lo que tenemos de plazo hasta septiembre. De momento ese problema queda, pues, aplazado hasta entonces”.

De los términos de la conversación con Casado parece deducirse un cierto compromiso para mantenerse en la presidencia de CatalunyaCaixa  hasta el mes de septiembre, no obstante lo cual el aludido ha hecho saber de forma muy reciente a sus amigos más cercanos su decisión “prácticamente irrevocable” de abandonar la presidencia de la entidad a cuenta de los problemas comentados.

Quiniela de sustitutos 

El presidente de CatalunyaCaixa tiene que ser propuesto por la Diputación de Barcelona, según recogen los estatutos de la entidad nacida de la fusión, pero debe contar con el apoyo de la de Tarragona para ser nombrado de manera definitiva. Ambas entidades tutelan las cajas en Cataluña y dieron su visto bueno a la propuesta de Casado atendiendo a su perfil de buen gestor en los años que ha pasado al frente del IEF y por la imagen de independencia política que le avala, al contrario que su predecesor, el socialista Serra, sobre el que siempre pesó su pasado como hombre cercano al ex presidente Felipe González.

Se da la circunstancia de que CatalunyaCaixa, que ha solicitado una nueva inyección financiera por parte del FROB de entre 1.000 y 1.500 millones de euros, se enfrenta estos días a la revuelta de su plantilla –parte de la cual se manifestó el martes 25 frente a la sede social de la entidad- a cuenta del recorte de salarios previsto por la dirección para reflotar la entidad. Los empleados se quejan de la que califican de “escandalosa” retribución variable que, en forma de bonus, cobran los directivos en función del cumplimiento de objetivos anuales.

Estos bonus suelen ser abonados a lo largo de primer trimestre del año y, por tanto, todavía no se han pagado. Pero el consejo de administración no parece dispuesto a renunciar a esas pagas extras que, según fuentes sindicales, equivalen al sueldo anual que cobra el director de CatalunyaCaixa, Adolf Todó, que  asciende a 800.000 euros al año, cifra que cobraría una decena de directivos de la Caja. La respuesta sindical no podía ser otra: “Es inmoral que la caja obligue a sus empleados a apretarse el cinturón, mientras los directivos reciben bonus  millonarios”.

La sustitución de Casado al frente de CatalunyaCaixa es ahora mismo una incógnita. En el consejo de administración de la entidad, salido de la asamblea constituyente celebrada el pasado 16 de noviembre, figura gente como Antoni Llarden (Enagás), Arturo Isern (Gallina Blanca) o la economista Maria Teresa Vilalta, personas “con el perfil necesario para la presidencia”, según manifestación en su día del citado Fogué. Entre los propuestos por CiU están Rafael Hinojosa, ex presidente de CTESC; el empresario Josep Molins, y la ex consellera de la Generalitat Maria Eugènia Cuenca.

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