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"Yo también puedo perder": el adiós más emotivo al tenis de Juan Martín del Potro
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EL ÚLTIMO PARTIDO DEL DE TANDIL

"Yo también puedo perder": el adiós más emotivo al tenis de Juan Martín del Potro

El tenista argentino podría haber jugado su último partido, lo que le llevó a emocionarse durante y tras el encuentro. Es la despedida de un jugador que marcó una época

Foto: El adiós más emotivo de Juan Martín del Potro. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)
El adiós más emotivo de Juan Martín del Potro. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

Juan Martín del Potro puede presumir de haber sido uno de los mejores tenistas de todos los tiempos. El argentino, un guerrero, siempre estuvo lleno de clase, buen juego y un excepcional dominio de la pista: buen sacador, con excelente juego desde el fondo y muy inteligente, siempre fue un muro al otro lado de la red, un jugador muy difícil de superar y de los que nunca se daban por rendido. Pero su físico ha dicho basta y esta madrugada podría haber jugado su último partido.

Hace solo unos días, confirmaba que participaría en el Abierto de Argentina pero que, con casi total seguridad, sería su último torneo por culpa del calvario de lesiones que lleva arrastrando en los últimos tiempos. De hecho, llevaba casi tres años sin poder jugar por problemas en sus rodillas, sumados a otro buen puñado de meses fuera del deporte por culpa de su lesión crónica en la muñeca. Todo ello ha provocado su adiós, después de mucho tiempo de lucha. Y lo ha hecho como quería.

Foto: La Torre de Tandil anunció su retirada entre lágrimas antes de jugar el Argentina Open. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

Cuando Del Potro fue consciente de la gravedad de la lesión de su rodilla y de que los problemas nunca remitirían, tenía claro cuál era su destino: la retirada. Pero el argentino es un guerrero, un luchador, alguien que no está dispuesto a no morir de pie y, de hecho, es lo que hizo. Sabía que su despedida tenía que ser en una pista, no en una fría sala de prensa: su vida ha sido el tenis y, como tal, debía de despedirse jugando, algo que sucedió en la madrugada de este miércoles.

Del Potro se enfrentaba a Federico Delbonis, en un partido en el que cayó por 6-1 y 6-3. Pero la derrota, en realidad, era una victoria: había conseguido retirarse como lo hacen los grandes jugadores, con una raqueta en la mano. Eso sí, no tardó en derrumbarse y decir su adiós más emotivo, dando prácticamente por hecho que no competirá en el Abierto de Río de Janeiro y que el partido disputado la pasada noche en su país ha sido su último acto al deporte patrio.

"Es un momento que no quería que llegara nunca porque no era lo que yo quería. La salud me lleva a tener que tomar una decisión poco convencido, pero creo que hice demasiado esfuerzo en estos dos años y medio en busca de un milagro. A veces, trataba de explicarle a mi entorno que yo también puedo perder y que a veces no tengo la fuerza que todos piensan para salir adelante", explicaba visiblemente emocionado y entre lágrimas, en un largo discurso.

Ahora, Del Potro se enfrenta al gran miedo del atleta: el vacío a lo que viene después del deporte, especialmente cuando la retirada es sobrevenida y no algo bien meditado. "Todavía no encontré un lugar en mi vida en el que sea más feliz que adentro de una cancha. Por eso quería jugar", afirmó tras el choque, asegurando que "su gran espinita" es no haber podido ser número uno del mundo, algo de lo que estuvo realmente cerca en 2018.

Aquella misma temporada llegó a ser el número 3 del mundo y, entre sus grandes logros, destaca el US Open de 2009, la Copa Davis de 2016 o sus dos medallas olímpicas -plata en Río 2016 y bronce en Londres 2012-. Ahora, el tenis se queda vacío con el adiós de Del Potro, un jugador único que estuvo entre los más grandes del siglo XXI. Las lesiones le han castigado en exceso y han precipitado su final, pero Del Potro siempre será recordado como uno de los mejores.

Juan Martín del Potro puede presumir de haber sido uno de los mejores tenistas de todos los tiempos. El argentino, un guerrero, siempre estuvo lleno de clase, buen juego y un excepcional dominio de la pista: buen sacador, con excelente juego desde el fondo y muy inteligente, siempre fue un muro al otro lado de la red, un jugador muy difícil de superar y de los que nunca se daban por rendido. Pero su físico ha dicho basta y esta madrugada podría haber jugado su último partido.

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