El cuento de hadas de Emma Raducanu: de la previa del US Open al triunfo sin perder un 'set'
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Nueva heroína del tenis británico

El cuento de hadas de Emma Raducanu: de la previa del US Open al triunfo sin perder un 'set'

La gesta de la tenista de 18 años (que ningún hombre o mujer había logrado antes) corona un torneo memorable en una final apasionante frente a la otra gran revelación de este Abierto de Estados Unidos, Leylah Fernández (19)

placeholder Foto: Raducanu (en primer plano) y Fernández, en la entrega de trofeos. (REUTERS)
Raducanu (en primer plano) y Fernández, en la entrega de trofeos. (REUTERS)

Una semana después de la explosión de Carlos Alzaraz en la pista Arthur Ashe, Emma Raducanu y Leylah Fernández protagonizaron en la noche de este sábado (hora española) una final postadolescente inolvidable que confirma el cambio generacional del tenis mundial y deja una marca que requiere frotarse los ojos: la británica Raducanu, de 18 años, es la primera persona de la historia de la raqueta que gana un Grand Slam clasificándose en la ronda previa, es la segunda tenista de su país que gana un ‘grande’ y, además, lo logra con un registro extraterrestre: diez partidos, ningún ‘set’ en contra y sólo 50 juegos cedidos en todos esos encuentros.

Enfrente tuvo a otra jugadora extraordinaria: la canadiense Fernández (19 años) había derrotado en las rondas anteriores a tenistas mucho más difíciles, en varios casos con partidos muy largos, y cedió finalmente al empuje arrollador de Raducanu, que desplegó un tenis muy agresivo en todo momento. Los más de 23.000 espectadores presentes contribuyeron con gritos constantes de ánimo a ambas jóvenes en un partido para la historia (resultado final: 6-4 y 6-3).

placeholder Raducanu celebra un punto. (EFE)
Raducanu celebra un punto. (EFE)

El US Open que parecía algo descafeinado en las semanas previas por la ausencia de leyendas como Serena Williams, Federer o Rafael Nadal ha terminado siendo el ‘grande’ más atractivo de la temporada gracias a la irrupción del nuevo talento en ambas categorías. Raducanu nunca había jugado en un evento profesional a nivel de gira, en parte por la pandemia, en parte por la insistencia de sus padres en que completara su título de secundaria. “Definitivamente, mi papá es muy difícil de complacer”, declaró una sonriente Raducanu en la rueda de prensa posterior al partido: “Pero me las arreglé para estar hoy aquí [...] Es un sueño absoluto".

La hazaña deportiva ha merecido incluso un telegrama desde Buckingham Palace: "Un logro notable a una edad tan temprana", destacó la reina Isabel II en su nota de felicitación. Raducanu se convierte también en la segunda campeona más joven de un Grand Slam (Maria Sharapova ganó a los 17 años Wimbledon en 2004), y la final disputada con Fernández fue la primera de jugadoras tan jóvenes desde la que protagonizaron Serena Williams (17) y la suiza Martina Hingis (18) en el Abierto de Estados Unidos de 1999. De clasificada a reina del campeonato en tres semanas, figura ya también entre las mejores 25 tenistas del planeta a partir de este lunes. Además, se lleva un premio en metálico de 2,5 millones de dólares (la subcampeona, otro de 1.250.000 dólares).

El crecimiento de Leylah

Fernández, de padre ecuatoriano y madre filipino-canadiense, fue ovacionada y vitoreada durante minutos por el público neoyorquino en la entrega de premios tras su dura derrota. “Ha sido algo increíble el recorrido que he tenido en el torneo”, dijo tras secarse las primeras lágrimas, “creo que se dio porque cometí errores no forzados en los momentos decisivos, me voy mucho más convencida de todo lo mucho que puedo mejorar de cara al futuro. Entristece perder la final, pero a la vez sé que he crecido en todo los aspectos y eso es algo fundamental para mi futuro".

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Leylah Fernandez golpea de revés durante el encuentro. (EFE)

Fernández venció en la tercera ronda a la campeona del año pasado, la japonesa Naomi Osaka, tercera cabeza de serie; después a la alemana Angelique Kerber, campeona en Flushing Meadows en 2016. También eliminó a Elina Svitolina, quinta cabeza de serie, y a la segunda, Aryna Sabalenka, siempre en partidos a tres ‘sets’: no es exagerado decir que mereció la victoria tanto como Raducanu. “Espero estar de vuelta aquí en la final y esta vez con el trofeo adecuado", dijo Fernández mientras se le volvían a llenar los ojos de lágrimas: "Esta derrota no hará más que motivarme de cara a que cada día me supere y pueda alcanzar otras metas importantes en mi carrera".

El relevo generacional está ya en marcha en el tenis mundial, a la espera de que Djokovic certifique esta noche otro registro para la eternidad en su final contra Medvedev. Alcaraz tuvo que frenarse en cuartos, lastrado por su lesión en el abductor; Raducanu y Fernández ya saben lo que es mirar al resto del circuito desde el retrovisor.

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