"Let’s go, Carlos!": Alcaraz revienta a Tsitsipas en la pista Arthur Ashe y conquista Nueva York
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Abierto de Estados Unidos

"Let’s go, Carlos!": Alcaraz revienta a Tsitsipas en la pista Arthur Ashe y conquista Nueva York

El tenista murciano de 18 años vence al jugador con más victorias de la temporada (número 3 del mundo), se clasifica a octavos en su primer US Open y cautivo al público de la pista central

placeholder Foto: Alcaraz, durante el partido. (Reuters)
Alcaraz, durante el partido. (Reuters)

En un partido memorable que sitúa a la estrella emergente del tenis mundial en otro plano, Carlos Alcaraz venció este viernes a Stefanos Tsitsipas, número tres del mundo, en un encuentro que será recordado durante años por el descaro y la energía del murciano en su debut en el US Open. Alcaraz, de 18 años, jugó la quinta manga con molestias en el abductor después de perder el cuarto 'set' por 6-0. Pero era el día de su consagración mundial: aguantó con su servicio hasta el 6-6 para doblegar definitivamente al mosquetero griego en una muerte súbita que hizo enloquecer a la pista Arthur Ashe con un resultado final de 6-3, 4-6, 7-6, 0-6 y 7-6.

El inicio del partido fue sencillamente arrollador por parte del español, que cosechó dos ‘breaks’ seguidos para colocar un rápido 4-0 y un rictus de asombro en las gradas neoyorquinas. Al público de la pista central le costaba creer la voracidad del joven español ante el tercer mejor tenista del planeta, desarbolado por una combinación de furia y talento que justificaba sus extraordinarias marcas y la elección de Mejor Jugador Joven de la ATP el año pasado.

placeholder Carlos Alcaraz saca durante el partido. (Reuters)
Carlos Alcaraz saca durante el partido. (Reuters)

En las gradas, tratando de ocultar el entusiasmo, su entrenador (Juan Carlos Ferrero) le pedía con la mirada a su pupilo que no se acelerase demasiado. Con un primer saque que sigue mejorando y un desparpajo absoluto en el juego, hubo instantes durante ese primer ‘set’ en que pareció realmente que el tercer mejor jugador del mundo era el chico de El Palmar, abrumando a un prometedor mozo que nunca había jugado en la Gran Manzana.

Era esperable que Tsitsipas luciese su orgullo y su talento, sin embargo, y lo hizo enseguida, remontando con una rotura de saque hasta 4-3 y achicando agua de cualquier manera posible. Su empeño no le bastó para progresar más, de cualquier forma, y perdió el primer ‘set’ por un clarísimo 6-3: tres ‘breaks’ para el murciano, que cometió solo cuatro errores no forzados en toda esa primera manga. Flushing Meadows había encontrado otro candidato a héroe.

Foto: Carlos Alcaraz, en el Mutua Madrid Open. (Reuters)

Alcaraz empezó la segunda manga de la misma forma, moviendo a Tsitsipas con el poderío de su derecha. Le hizo un ‘break’ inmediatamente, en el segundo juego, con un tenis alegre y mortífero, acelerado pero preciso, ingrávido. Cuando el griego se recuperó por fin para devolverle la rotura, yendo 3-1 abajo en el marcador, lo celebró como si hubiese ganado un ‘set’.

Ese séptimo juego del segundo 'set'

El debutante Alcaraz jugaba en la Arthur Ashe con la brillantez de un veterano, pero no pudo llevarse el séptimo juego de esa segunda manga, esencial, después de haber sido claramente superior al tercer cabeza de serie en medio del asombro general. Ese 4-3 en manos del griego, herido y enjaulado, era una oportunidad demasiado buena. El mosquetero, que no había perdido la calma, se puso 5-3 con su saque. Se advirtió entonces, por primera vez, cierta precipitación en el murciano. Después de tres o cuatro errores, recuperó el aplomo, recortó a 5-4 y asedió al su rival, desquiciándole por instantes entre gritos de "¡Vamos!". Cuando parecía que el agujero iba a ser aún mayor, Tsitsipas demostró su madera de campeón y consiguió arrebatarle el décimo juego para empatar a un ‘set’.

"Let’s go, Carlos!"

El tercer ‘set’ fue la cumbre del partido, y se resolvería entre gritos de “Let’s go, Carlos!” hacia el debutante. Pudo pensarse durante algunos pasajes del mismo que la calma había descendido, por fin, sobre la Arthur Ashe: en un momento, el número tres del mundo dominaba claramente 5-2 (y dispuso de dos bolas para llevarse el parcial). Sin embargo, reapareció la voracidad del mozalbete murciano, que llegó a discutir con el árbitro sobre un punto en medio de la remontada, descarado y expresivo, elevado por el público (como diría al final del partido, metiéndoselo en el bolsillo) y sin una pizca de miedo al prestigioso rival.

Se puso agresivo Tsitsipas al resto con 5-5, en un ambiente de enorme tensión. El griego se pedía calma a sí mismo, llevado al límite por la energía del murciano. Por momentos no se sabía quién era el ‘crack’. El público enloquecía con el revés a dos manos de Alcaraz y sus dejadas frente al minotauro. El ‘set’ desembocaría en una muerte súbita muy desequilibrada a favor del aspirante, que mostró una lectura ambiciosa y muy inteligente del juego. De ir 5-2 abajo, Alcaraz se llevaba el parcial por 7-6. Locura total al final de una manga en la que había sido mejor Tsitsipas hasta que surgió el genio de un tenista de 18 años con hechuras colosales. Con dos ‘sets’ a uno, Nueva York se ponía definitivamente de pie, justo antes de que el heleno se fuese al baño abucheado por sus polémicas tardanzas para (se sospecha) cortar el ritmo a los rivales.

Lo que pasó después también fue difícil de creer, o no tanto, pero el hecho es que el ‘toilet break’, aunque más breve que en anteriores partidos, enfrió al murciano. Tsitsipas le rompió el servicio y se colocó 3-0 en un cuarto de hora. Después se puso rápidamente 5-0. Descendió la temperatura de la pista en paralelo al bajón de Alcaraz, sin acabar de quedar claro si había dado por perdida la manga o no, pero indudablemente exhausto en el transcurso del partido más duro de su carrera. Con un marcador súbito de 6-0, el partido se encaminaba al quinto ‘set’.

placeholder Tsitsipas, en un lance del partido. (EFE)
Tsitsipas, en un lance del partido. (EFE)

En el descanso, Alcaraz habló con el fisioterapeuta y con el médico. Tenía molestias en el abductor de la pierna derecha. Tocado físicamente, y tras perder el primer juego, hizo todo lo posible para cortar con su servicio la sangría de siete juegos seguidos para el griego. Lo logró, sustentado por su primer saque, intentando acortar los puntos para disimular su posible lesión. Hubo un par de juegos en los que no podía ni restar bien, pero Alcaraz aguantó. Ninguno de los dos cedía en el duelo de raquetazos con su servicio, pero resultaba evidente que el aspirante estaba desmejorado. El español mostró entonces su flanco más inteligente para administrar sus esfuerzos y fue reviviendo poco a poco, muy confiado en sus armas, un combate de cañonazos igualado con el número tres del mundo que maravillaba a un país que probablemente no había oído hablar mucho de él todavía.

Con una templanza extraña para su edad, Alcaraz consiguió llegar al ‘tie-break’. Habían transcurrido cuatro horas de partido. Volvió a ser superior y falló dos bolas de partido (una con una dejada, por centímetros). Pero la tercera consecutiva no la desperdició: derecha al ángulo que Tsitsipas no logró devolver. La Arthur Ashe echaba humo. Semanas después de ganar su primer torneo ATP (en Croacia) hace unas semanas, Alcaraz es ya el profesional en activo que menos tiempo ha tardado –tiene 18 años y tres meses– en lograr una victoria en los cuatro ‘grandes’. Gusta en Nueva York, como gustó en París o en Londres, y se clasifica a octavos de final en su primer US Open tras haber vencido al tercer mejor jugador del mundo en la actualidad, máximo candidato a sustituir algún día a los tres tenistas que han dominado el circuito este siglo. Ya no es un rumor, ni un presagio. Este viernes en Estados Unidos nació un campeón.

placeholder Alcaraz celebra el triunfo. (EFE)
Alcaraz celebra el triunfo. (EFE)
Carlos Alcaraz
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