Accede a las semifinales contra Tsitsipas

Djokovic se duele del cuello durante una hora y arrasa después a Carreño en cuatro ‘sets’

Extraño partido del número uno mundial, que comenzó el duelo con expresión fúnebre y malestar físico para terminar con una desafiante exhibición de juego y carácter frente a un buen Carreño

Foto: Djokovic, durante el partido de cuartos de final. (Reuters)
Djokovic, durante el partido de cuartos de final. (Reuters)

Novak Djokovic se tomó este jueves en París la revancha de su derrota en el US Open contra Pablo Carreño, el hombre que le desquició hasta el incidente del pelotazo hace solo un mes. En un alarde de capacidad de superación, el número uno del mundo supo reponerse de la pérdida del primer ‘set’ y de sus molestias en el cuello para dominar el encuentro durante el resto del mismo (4-6, 6-2, 6-3 y 6-4) y clasificarse a unas interesantísimas semifinales contra Stéfano Tsitsipas el próximo viernes.

Djokovic fue de menos a más durante el partido: de estar tocado físicamente (eso indicaba su serena pero permanente gestualidad, especialmente a la hora de sacar), el serbio pasó a liderar el juego con brillantez y terminó el partido sin cadenas, expresivo y gritón, letal desde el fondo de pista y muy proclive a desequilibrar el duelo con dejadas. Carreño dejó escapar al león herido en el segundo 'set' y ya no pudo volver a engancharse jamás al partido.

Inicio inesperado

El español rompió muy pronto el servicio a ‘Nole’ y avanzó sólidamente hacia la conquista del primer ‘set’, relativamente sencilla si se tiene en cuenta la entidad del oponente. El asturiano, que había sufrido problemas estomacales los días previos al duelo de cuartos, parecía haber dejado atrás toda aflicción y mostró su mejor versión durante esa hora inicial: un tenista extraordinariamente completo, sin un golpe mucho mejor que los demás, resistente y centrado, incomodísimo para las estrellas.

Carreño, durante su partido frente a Novak Djokovic. (Efe)
Carreño, durante su partido frente a Novak Djokovic. (Efe)

El serbio no daba buenas sensaciones tras el 6-4 en contra, pero la situación dio un vuelco absoluto tres juegos después. Quizá fue el masaje de su fisioterapeuta. Quizá todo había sido otra de las extravagancias del serbio cuando un partido no empieza a su gusto. La segunda manga fue un paseo para el serbio, y también el comienzo del tercero: Carreño perdió nueve de los diez juegos posteriores al 1-1 del segundo ‘set’, incapaz de frenar el tornado balcánico pese a su insólita capacidad defensiva.

Djokovic había igualado el partido con bastante facilidad y lideraba 3-0 el tercero. No había rastro del tenista dubitativo y doliente de la primera hora de partido; dominaba absolutamente el juego desde el centro de la pista, a un ritmo elevadísimo que desvelaba la diferencia entre el mejor jugador del mundo y un top-20: bolas ajustadas a las esquinas, variedad de registros y una velocidad altísima y constante.

Otro Djokovic

El español tuvo el arrojo de empatar a tres juegos en un ataque de furia, pero es imposible derrotar al serbio cuando juega al máximo nivel de técnica y concentración: tuvo que entregar el tercero y confiar en su espléndida forma física para conseguir la proeza.

Su rendimiento fue muy alto, pero no le bastó para derrotar al enchufadísimo ‘Nole’, que en el último juego, con 5-4 a favor, pedía a los recogepelotas que se las dieran rápidamente para abreviar el trámite final del partido (además de hablar a gritos con la grada y exteriorizar su euforia). Al serbio le escoció el episodio estadounidense y jugó tres ‘sets’ soberbios ante uno de los tenistas más rocosos del circuito. Es favorito en las semifinales del viernes. Si Nadal logra vengar la derrota de Roma ante Schwartzman, la final del domingo puede compensar todas las incomodidades que Roland Garros ha vivido en su edición del coronavirus.

"Cada vez que Djokovic está en aprietos pide la asistencia", afirmó Carreño tras el partido. "No me ha descentrado porque ya sabía que pasaría. Es algo que suele hacer [...] No estaba cómodo, he hecho que tuviera dudas", añadió: "Mi nivel ha subido, ahora vuelvo a tener el respeto de los jugadores, me ven otra vez peligroso. Cuando juego a mi mejor nivel demuestro que puedo pelear con cualquiera. Es una dinámica positiva, que está acompañada de resultados".

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