En el dobles definitivo (6-3 y 6-4)

De las lágrimas de la Copa Davis a la felicidad en la ATP Cup: Serbia gana a España la final

Novak Djokovic y Viktor Troicki le dieron el punto definitivo a Serbia. Feliciano López y Pablo Carreño, la pareja española. Nadal no volvió por cansancio. La Selección no pudo sumar su segundo 'mundial'

Foto: Novak Djokovic celebra con todos sus compañeros la ATP Cup cosechada ante España. (Reuters)
Novak Djokovic celebra con todos sus compañeros la ATP Cup cosechada ante España. (Reuters)

Serbia cambió las lágrimas de la pasada Davis por sonrisas de felicidad este domingo. Lo que deseaban en Madrid, lo han conseguido en Australia. Rusia les apeó de la lucha por el título de manera cruel en la Caja Mágica, tras un punto que los balcánicos aún no se explican como pudieron fallarlo. En aquella ocasión, Djokovic consoló a sus compatriotas a pie de pista. En rueda de prensa, la amistad entre todos los integrantes del combinado serbio dio la vuelta al mundo cuando, rotos de dolor, se citaron para esta ATP Cup en la que no han dejado que España les comiera la tostada. El dobles decidió una final reñida en la que Bautista adelantó a la Selección y Djokovic empató tras derrotar a Nadal. El balear no saltó en el partido definitivo al carecer de energías y a Serbia se le abrió una autopista. Novak, que redobló esfuerzos, y Viktor Troicki se impusieron a Feliciano y Carreño, desatando la locura entre sus aficionados. Este es el segundo título de Serbia en su historia.

Francis Roig escuchó las valoraciones de Rafa tras su duelo individual contra Djokovic: no estaba apto para volver al ruedo. El balear acabó exhausto tras enfrentarse a la raqueta número dos del ranking ATP y no quiso arriesgar su físico y tampoco las opciones de victoria españolas. Feli y Carreño, jugadores con experiencia en esta especialidad, empuñaron sus raquetas dispuestos a ser los primeros héroes del año, pero no pudieron servirle una nueva alegría al tenis nacional. Empezaron bien, rompiendo el saque de sus rivales, pero los serbios le dieron la vuelta al primer set a base de ilusión y grandes restos. La figura de Nole, que había arrancado algo frío, se fue agigantando con el paso de los minutos hasta resultar clave. Djokovic encendió a la masa, que rugía con cada punto. La pareja española perdió el orden, entró en un mar de dudas, dilapidó su ligera ventaja y ya nunca más volvió a estar cerca de recuperar el terreno perdido. La química y la rabia de Novak y Troicki, demasiado.

Seriedad en el banquillo español tras la derrota. (EFE)
Seriedad en el banquillo español tras la derrota. (EFE)

Un papel digno

¿Hubiera tenido opciones España si Nadal hubiera comparecido con Carreño? Eso nunca se sabrá, aunque los datos indican que, con él, la Armada no perdió un solo partido de dobles en el torneo, tampoco en el formato renovado por la ITF. Feli y Pablo hicieron lo imposible para que la ausencia del manacorí no pesara en los ánimos y tampoco diera alas al rival. Le dieron un buen susto a Serbia al principio, pero luego los nuestros se diluyeron como un azucarillo. Del 1-3 al 4-3 en un visto y no visto. Una sangría que le cambió el rostro a todo el banquillo, incluido a un Rafa Nadal que se mordía los labios. No era el plan que él tenía pensado, tampoco el resto de la expedición española, pero así son las cosas. Queda una temporada larguísima por delante, con objetivos importantes. En un deporte tan individual como este, cuando se juega en equipo también hay que confiar en los camaradas. Rafa y el cuerpo técnico lo prefirieron así. El papel de Feli y Carreño, dignísimo pese a todo.

Ambos cambiaron de actitud en la segunda manga y se lanzaron a por las tablas. Fueron siempre por detrás, con 'break' abajo, pero ganando los suficientes puntos como para que los serbios no se relajaran. Sin embargo, ante la duda: Djokovic, encantado de conocerse y de llevar el peso de la responsabilidad para sacar a su selección de pequeños líos. El dobles se celebró por su culpa, al descabalgar a Nadal, por lo que se puede considerar como un acto de justicia deportiva que también fuera él el que escribiera el más dulce de los finales para Serbia. Esta primera ATP Cup es suya, pero vendrán más. España dijo adiós al sueño de los dos 'mundiales' en liza, pero se puede contentar de haber sido doble finalista de los dos torneos por países del calendario actual. La ATP Cup se ha mostrado como una competición interesante para abrir bocado antes del Open de Australia, el primer 'Grand Slam' del circuito, pero bien harían ATP e ITF en llegar a un acuerdo cuanto antes para poner fin al despropósito y volcar todos los recursos en un único Supermundial que represente a todos. El tenis merece unidad.

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