así financia el torneo sus inversiones

Wimbledon, de lo que molesta a Rafa Nadal a los ingresos millonarios por sus abonos

Entre las peculiaridades del torneo, como no respetar la clasificación de la ATP, algo que no gusta a Nadal, está la venta cada cinco años de unos abonos por los que ingresa decenas de millones

Foto: Rafa Nadal durante un partido de Wimbledon en 2018. (Reuters)
Rafa Nadal durante un partido de Wimbledon en 2018. (Reuters)

"Creo que es lo de siempre. Wimbledon es el único torneo del año que hacen lo que les parece en ese sentido", dijo Rafa Nadal. El tenista español se quejó en una entrevista en Vamos de la singularidad de la cita londinense, que no sigue la clasificación de la ATP para elaborar su cuadro masculino. Nadal, número 2 del mundo, será el tercer cabeza de serie sobre la hierba del All England Lawn Tennis Club (AELTC). "Si lo hicieran todos me parecería adecuado o correcto, pero cuando solo lo hace un torneo... No solo es mi caso en particular, sino que ha ocurrido muchas veces en las que otros jugadores, por derecho propio porque han jugado bien todo el año en las diferentes superficies, se han ganado un estatus. Sin embargo, no se respeta ese estatus y por eso les pueden tocar cuadros más complicados".

Wimbledon is different. Con sus peculiaridades, con su constante apelación a la tradición (que los jugadores solo puedan vestir de blanco la hace muy visible y la convierte en un asunto recurrente), puede parecer que el segundo 'Grand Slam' de la temporada está anclado en el pasado, pero está lejos de estarlo. Todas las tradiciones son a la vez un respeto a la historia de un club con más de 150 años de historia (el torneo tiene unos años menos) y un reclamo, pues dan forma a un aura que convierte al torneo en uno de los eventos deportivos más exclusivos del mundo. Eso se traduce en unos enormes ingresos que permiten al torneo renovarse. En Wimbledon, el pasado financia el futuro.

Tradición y modernidad

El torneo de Wimbledon nació en 1877. El AELTC, fundado en 1868, solo había incluido el tenis entre su oferta dos años antes y el cróquet seguía siendo su principal actividad. Si decidió organizar un torneo de tenis fue porque necesitaba dinero para reparar el rodillo que utilizaba para mantener el césped en perfectas condiciones. Casi un siglo y medio después, el torneo ingresa decenas de millones de euros que utiliza no solo para mantener en buen estado sus instalaciones, sino para ampliar el club situado al sur de Londres.

En diciembre de 2018, los miembros del Wimbledon Park Golf Club, situado al lado de las pistas de hierba más famosas del mundo, aceptaron vender el club al AELTC por 85 millones de libras (95 millones de euros al cambio actual). El AELTC es ahora dueño de casi 500.000 m² extra que utilizará para mejorar las instalaciones, aunque aún no ha revelado sus planes. Durante los últimos tres años, el torneo también ha renovado la No.1 Court, la segunda pista más grande el recinto, para ponerle un techo retractable similar al que tiene la Centre Court desde 2009. Además, también ha realizado otras intervenciones recogidas en el Plan Maestro que presentó en 2011.

¿Cómo lo paga? Una importante fuente de ingresos de Wimbledon son los derechos de televisión, sobre todo en Reino Unido (donde la BBC retransmite el torneo) y Estados Unidos (ESPN), pero no es la única. La venta de entradas es vital para financiar las inversiones del AELTC. Pero más que la venta de entradas en general, la de un pequeño paquete de abonos exclusivos que le permite ingresar decenas de millones de euros cada cinco años.

La financiación de los 'debentures'

En Wimbledon caben poco más de 40.000 personas al mismo tiempo en todas sus pistas (este año serán 42.000 tras la ampliación de la No.1 Court). En total, durante las dos últimas ediciones del torneo, 473.000 espectadores pasaron por las gradas del tercero 'Grand Slam' de la temporada. De todos ellos, los que más beneficios generan para el torneo son un grupo de unos 2.500 que pagan decenas de miles de euros.

Cada cinco años, Wimbledon saca a la venta un paquete de entradas para el nivel 2 de la Centre Court que tienen validez para el siguiente lustro y que permiten asistir a todos los partidos que se disputen en la pista central. Reciben el nombre de 'debentures' y también dan acceso a zonas del club no abiertas al resto de aficionados. Este año tocaba la venta para el período 2021-2025 y el AELTC anunció el 10 de mayo que los 2.520 abonos habían sido comprados y que la demanda había superado a la oferta. Los ingresos fueron de 162,3 millones de libras netos (181 millones de euros), anunció el AELTC. Más de 70.000 euros por abono. Wimbledon hace lo mismo con un paquete de entradas de la No.1 Court que también le genera importantes ingresos.

Los titulares, en muchos casos empresas, estás autorizados a revenderlos al completo o por días, lo que convierte a esos abonos en una buena inversión. Lo normal es que las entradas vendidas hace unas semanas aumenten su valor cuando se vaya acercando la edición de 2021, la primera para la que serán válidas. "Se pasan de generación en generación, lo que hace muy difícil para que haya nuevos compradores porque los actuales titulares tienen preferencia", dijo a 'The Guardian' Alan Higgins, jefde inversión en el banco Cottus. Los 'debentures' nacieron en 1920 para financiar la construcción de la Centre Court y seguirán financiando las futuras pistas de Wimbledon, el torneo que utiliza su pasado para mejorar su futuro.

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