WIMBLEDON ya está EN SU CABEZA

Las cosas que no nos cuenta Rafa Nadal y cómo ha dibujado una forma de parar

Rafa Nadal atendió a los medios de comunicación españoles tras su victoria de Roland Garros en su hotel de París para explicar que hubo un momento en el que pensó parar

Foto: Rafa Nadal en la final de Roland Garros de este año. (EFE)
Rafa Nadal en la final de Roland Garros de este año. (EFE)

A la mañana siguiente de que conquistara su duodécimo Roland Garros, Rafa Nadal quedó con un pequeño grupo de periodistas desplazados a París para charlar con ellos en el hall de su hotel. Con cada vez menos peso y presión, el tenista español comenzó a ‘desnudarse’ ante los teléfonos móviles para contar sensaciones pasadas que dibujaban -bajo la interpretación del pintor- cómo podría ser su retirada quién sabe cuándo.

“La mayoría de lesiones y cosas las sabéis, pero hay otras que no, y que es mejor que no se sepan. Pero cuando los dolores y las molestias afectan no sólo a tu vida deportiva sino a tu vida diaria, a no poder hacer cosas, te cansa. […] Tras Barcelona, pensé en parar durante un tiempo”. Ni Roger Federer ni Novak Djokovic o Dominic Thiem, su mayor enemigo, recién cumplidos los 33 años, son las (ya sabidas) lesiones. Y esto es un proceso natural en un deportista de élite cuyo talento expone en un cuerpo al que somete muchas semanas al año. Aunque “la gente está acostumbrada a ver a Nadal muchas veces, pero ya no es así. Desde hace un tiempo mi calendario es más corto”.

En el hall de su hotel, donde se aloja desde que en 2005 ganara por primera vez Roland Garros, fue sincero al mostrar su hastío porque las molestias le impedían ser feliz fuera de la pista… “te cansa”.

Carlos Moyá comentó también tras la final ante Thiem que su pupilo había tenido momentos duros en los que debió apartar su faceta de entrenador para ser su “amigo”. Dio importancia ante los micrófonos a ese bajón anímico -al que también se refirieron en otras palabras Francis Roig y Toni Nadal-, a uno de esos momentos en los que la prensa no sabemos cosas y que “es mejor que no se sepan”.

Rafa Nadal y la Copa de Mosqueteros. (EFE)
Rafa Nadal y la Copa de Mosqueteros. (EFE)

Antes de reconocer que estuvo cerca de tirar la toalla durante un tiempo, todavía en la pista y frente a su amigo Álex Corretja, ya dejó caer que había tenido un momento complicado “en lo emocional y en lo tenístico... ambas cosas siempre van de la mano”. En ese momento, uno puede pensar en un problema familiar, en algo de su entorno… pero no, salvo que haya algo que “no se sepa”, se refería a esos momentos complejos por las lesiones.

De momento, lleva cinco torneos sin sufrir molestias que le impidan desplegar su tenis al 100%, porque molestias será raro que no las tenga (casi como cualquier deportista de élite). Ahora debe cambiar de tercio y de la tierra pasa al césped y de allí a la pista dura, dos terrenos más propensos a que las articulaciones sufran y, por tanto, a que aparezca alguno de esos dolores de los que “te cansas”.

Por qué no va a Queens

No hará Queens porque lo que gana descansando dos días (o los que quiera) en Mallorca ahora le compensan más que una adaptación previa en Londres, donde podría tentar a ese ‘mayor enemigo’. Al fin y al cabo, el (correcto) descanso es parte del entrenamiento. Ha evolucionado su tenis, su revés, su agenda… ¿por qué no su manera de preparar un torneo?

Ojalá no se lesione más y ojalá no se canse pronto -aunque sufra algún dolor-, porque cada torneo que juega y llega lejos Rafael Nadal es una nueva demostración única. Comentaba el compañero Carlos Matallanas en una carta al tenista que hace una década que se acabaron las crónicas originales sobre Nadal porque no hay más adjetivos para describir el fenómeno, pero reflexionaba sobre la educación y los mencionados valores que sigue desprendiendo cada vez que salta a una cancha, sobre todo para la sociedad que representa y con la que muchos se identifican, la española.

Declaración única en París

Seguramente, ninguna crónica del pasado domingo asombró al lector más allá de la épica historia dentro del deporte que ya había visto en televisión o redes sociales, pero sí que sorprendió esa entrevista de la mañana siguiente en la que contó un poco más de eso que “es mejor que no se sepa” y que hay momentos en los que no le compensa sufrir tanto fuera de las pistas.

Su tío Toni destacó de su victoria que “Rafael es una persona que se da muchas oportunidades” y que por eso lo intentó una vez más. Sabiendo que no pierde el tiempo en lamentos, que no le gustan las quejas ni excusas y su mencionada predisposición a darse oportunidades, el día que lo deje puede que sea porque fuera de la pista pierde más que gana, al menos así lo ha dibujado tras su duodécimo Roland Garros y después de tres lustros como profesional.

De momento, y antes de dibujar más castillos en el aire sobre cuánto Nadal queda, ya está enfocado en su torneo favorito cuando era pequeño -Wimbledon-, que comienza el 1 de julio.

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