Lleyton Hewitt o cómo un alumno suyo quiere pedirle perdón por jubilarle
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EL AUSTRALIANO DICE ADIÓS AL TENIS EN AUSTRALIA

Lleyton Hewitt o cómo un alumno suyo quiere pedirle perdón por jubilarle

Lleyton Hewitt se despide del tenis en el torneo de su casa. ¿Hasta dónde llegará el australiano? Su primer enfrentamiento será ante su compatriota y protegido James Duckworth

placeholder Foto: Lleyton Hewitt dando sus últimos raquetazos en Melbourne.
Lleyton Hewitt dando sus últimos raquetazos en Melbourne.

James Duckworth tiene 23 años, es el número 82 del mundo y, como australiano, ha crecido inspirado en el tenis del último gran jugador de su tierra. Lleyton Hewitt. Cuando éste jugó por primera vez el Open Australia, James tenía tres años. Este martes, Lleyton comienza la disputa de su último torneo como profesional y lo hará contra Duckworth. “Es bastante raro jugar contra él. Le he seguido durante un largo tiempo y le vi ganar torneos de Grand Slam y ser número 1 del mundo. Me ha ayudado mucho en los últimos años; en aspectos tanto dentro como fuera de la cancha. Será un poco incómodo, un poco extraño. Tengo que tratar de poner todo eso fuera de mi mente y concentrarme en el partido”, aseguró el joven este fin de semana.

Supongo que si yo gano le pediré disculpas. Pero voy a tener que aislar mi mente de eso para salir y tratar de hacer mi juego y dar lo mejor de mí”. Duckworth pondría el fin de la carrera al ganador de dos torneos de Maestros, dos Indian Wells, un US Open, un Wimbledon y dos Davis. Hewitt, que en febrero cumplirá los 35 años, alcanzó también el número 1 del mundo a finales de 2001 y acumula 30 trofeos como profesional.

Coetáneo de Roger Federer, ha tenido en el suizo su mayor rival. Y el australiano ha influido decisivamente en el tenis del helvético, según reconoce éste. “Contra él y contra Roddick tuve mi primera gran rivalidad. Pero era diferente con Lleyton. Tuve que darle la vuelta a la rivalidad porque él sacó lo mejor de mí muchas veces al principio, mientras que con Andy empecé con la mejor parte y seguí así en todos los lugares. Pero me gustó mucho jugar con ellos, también con Ferrero y Safin... Pero Lleyton era algo especial, no hay duda. Lleyton me hizo entender mi juego y me hizo definitivamente un mejor jugador también. Disfruté mucho de esas batallas con él y le deseo lo mejor”.

Un año desde que lo admitió públicamente

Actualmente es el 306 del mundo y hace un año, cuando era el 87 en el ranking, ya se puso fecha de caducidad. “Lo pensé mucho y quiero jugar el Open de Australia el año que viene y muy probablemente terminar ahí”. No es casualidad, más bien un capricho, el de decir adiós en su vigésima participación en el torneo más importante de su país.

Su preparador físico, Nathan Martin, ha hecho sudar a Lleyton para esta última batalla. “Lo único que sé es que tendrán que arrastrarlo fuera de la cancha. Él no va a perder. Van a tener que ganarle”. Y es que está apostando por el derroche físico: carrera, boxeo, natación, entrenamiento en pista y pesas. “En términos de resistencia y durabilidad, compitiendo profesionalmente al más alto nivel durante 20 años, no habría muchos atletas que podrían igualar a Lleyton en cuanto intensidad en el día a día”.

Parece tener a su mente controlada antes de pensar en su nueva vida. “Para serte sincero, no sé lo que se siente. Una sensación un poco extraña, pero estoy tratando de disfrutarla al máximo”. La expresión del australiano cuando se le cuestionó sobre sus sentimientos en estos últimos días como tenista es la de alguien que no se ha parado a pensar en ello todavía. Quizás porque lleva ya unos años mascando a encubiertas esta retirada. “En los últimos cinco años he tomado más un papel de mentor con los chicos australianos más jóvenes, sobre todo en términos del equipo de Copa Davis, incluso tratando de ayudarles a salir y entrenar con ellos cuando viajamos. Un montón de chicos han llegado a mi casa y entrenado conmigo, ya sea en Australia o en el extranjero. Pero he disfrutado viéndoles mejorar, ellos serán los líderes de nuestro deporte en nuestro gran país y eso me llena de orgullo”.

Y James Duckworth es uno de esos “chicos”, normal que si le manda a casa asegure que pediría disculpas al maestro que pisó por primera vez el asfalto de Melbourne en 1997 y que lo hará , por última vez, en este 2016.

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