Ferrero choca con el Gobierno valenciano y negocia la venta de su Open en Bélgica
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denuncia haber sido engañado por la Generalitat

Ferrero choca con el Gobierno valenciano y negocia la venta de su Open en Bélgica

Juan Carlos Ferrero ha anunciado esta semana que no habrá más ediciones del Open de Tenis de Valencia. Lo ha hecho cargando contra el Gobierno valenciano de Ximo Puig y Mònica Oltra

Foto: El Valencia Open bajó de categoría este año, pasando a ser un 250 (Efe)
El Valencia Open bajó de categoría este año, pasando a ser un 250 (Efe)

Adiós a la aventura como organizador de torneos internacionales. El tenista Juan Carlos Ferrero ha anunciado esta semana que no habrá más ediciones del Valencia Open. Lo ha hecho cargando contra el Gobierno valenciano de Ximo Puig y Mònica Oltra, a los que acusa de no haber cumplido con los acuerdos heredados por el anterior Ejecutivo autonómico de Alberto Fabra: “Nos sentimos profundamente decepcionados porque ha sido la última vez que hemos visto el torneo en Valencia. Más que decepcionados, engañados. Teníamos un acuerdo con el Gobierno que había en 2014 y ahora con el que ha entrado, que no han cumplido”.

Ferrero se refiere a un pacto de intenciones suscrito con José Císcar, quien fue vicepresidente del popular Alberto Fabra, en octubre de 2014. El pacto contemplaba entregar 1,5 millones a los organizadores para las ediciones de 2014, 2015 y 2016. Fabra fue el primero en incumplirlo y ya entonces Ferrero y su socio David Serrahima vieron peligrar los números del Open de Tenis, que rebajó su categoría de 500 a 250.

Lo cierto es que el deportista ha disfrutado de la miel del respaldo público incondicional el mismo tiempo que el expresidente autonómico Francisco Camps ha tardado en perder toda su influencia en la vida institucional valenciana. Aficionado al deporte de la raqueta y miembro del club de tenis local, Camps dio a Ferrero todo tipo de facilidades y medios para su Open. Le cedió el Ágora de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y le regó con cargo al presupuesto autonómico. Entre 2009 y 2013 el torneo recibió 18,4 millones de euros. “Esto no es un dinero que se ha ido al bolsillo de Ferrero y mío. Se ha ido a proveedores y empresas locales que ahora ya no tendrán nada”, explica a El Confidencial David Serrahima, socio del tenista y director general de Octagon en España. “No podemos estar en un sitio en el que el cliente nos dice que nos compra soportes y luego nos dice que no nos puede pagar”, señala el empresario sobre la relación con la Generalitat valenciana.

“No nos vamos por nosotros sino por otra gente, personalmente estoy muy tocado. Es un torneo que compré hace muchísimos años y era una ilusión a futuro. Tener que acabar de esta manera es un palo fuerte para todos”, ha asegurado Ferrero tras anunciar que no habría más ediciones en Valencia.

Ferrero y Serrahima negocian ahora vender su licencia. Han recibido ofertas de ciudades chinas, de Bilbao o de Zaragoza, pero las conversaciones están muy avanzadas con las ciudades belgas de Amberes y Bruselas. “Las dos ciudades están peleando”, señala Serrahima, quien confiesa que aspiran a desprenderse de la licencia por no menos de dos millones de euros. “Es el precio que tiene en el mercado una licencia de Open 250”, explica.

El tenista de Ontinyent mantiene una relación agridulce con el mundo de los negocios. Su promotora inmobiliaria Pla del Albir conservaba a cierre de 2014 un patrimonio neto de 5,7 millones de euros pero apenas registró actividad. La cifra de negocios fue cero. La empresa organizadora del Open de Valencia, Torneos Deportivos de Tenis, facturó 2,7 millones de euros en 2013, último ejercicio depositado en el Registro Mercantil, y cerró con un beneficio neto de apenas 14.000 euros.

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