formará parte de la élite de su deporte

Frederico Morais, un europeo en el imperio de las olas imposibles

Solo dos surfistas nacidos en territorio europeo que competirá la próxima temporada en la World Surf League. Ha cumplido su objetivo de la infancia y es un ídolo en Portugal

Foto: Frederico Morais, durante un ejercicio (Carlos Pinto)
Frederico Morais, durante un ejercicio (Carlos Pinto)
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El mar embravecido, con las olas que crecen por efecto del viento y rompen formando un reguero de espuma. El paraíso es algo así para un surfero. El agua en estado natural creando enormes rulos por los que el deportista se mueve con la simple ayuda de una tabla. Unos ven en esa estampa ocio, otros trabajo. Las olas como medio de vida, el escenario de un deporte con glamour y grandes viajes, también, como en todos los deportes, con esfuerzo y sacrificio aparejado.

Más aún si se es europeo, aunque solo sea por la rareza de llegar a la élite del surf habiendo nacido en el viejo continente. Frederico Morais, portugués, lo sabe. Esta temporada competirá por primera vez en la Wolrd Surf League, la mejor competición del mundo. Y estará muy solo, pues únicamente le acompañarán en su esfuerzo otro novato, el italiano Leonardo Fioravanti y el francés Jeremy Flores. Y tiene truco, pues el galo tiene una nacionalidad del continente, pero es nacido en la Isla Reunión, un territorio de ultramar francés. Hubo otros antes, pero siempre fueron una anécdota.

"La comparación con Estados Unidos, Australia o Brasil es difícil, nosotros tenemos un surf mucho menos desarrollado, aquí es todo más reciente", explica Morais, nacido en Cascais, una localidad a pocos kilómetros de Lisboa donde las buenas olas ayudan a labrar una carrera en este deporte. "Un australiano puede tener padres, abuelos, incluso bisabuelos que hayan practicado el surf, es un deporte con mucha historia, posibilidades y hay muchos entrenadores. Aquí la cosa está empezando, pero lo estamos haciendo bien, se ve el progreso y cada vez veremos más profesionales europeos", cuenta el luso, al que llaman Kikas en el mundillo.

El camino, por más difícil que sea, siempre está ahí cuando la voluntad es fuerte. Morais tenía que cruzar sendas que no existían, pero en su cabeza estaban muy claras. "El surf es todo para mi, desde que era niño, mi objetivo de adolescente era clasificarme para la World Surf League y lo he conseguido. Lograr esto significa todo para mí, que el trabajo duro y los sacrificios que he hecho durante mi vida han valido la pena. Espero poder disfrutarlo ahora", cuenta Morais.

La ruta es difícil, imposible si se va solo. Morais empezó muy pronto a destacar, tanto que una marca deportiva contactó con él cuando tenía solo 14 años. "Vinieron a por mí, supongo que porque vieron buen futuro en mí, mucho potencial", cuenta Morais. En el mundo del surf decir Billabong es acercarse al éxito. La rama europea de la mítica marca fue la que se fijó en el luso. "Es muy importante para mí, soy realmente afortunado por tener un apoyo así", señala el surfero. "Son ya once años, y me siento parte del equipo, no lo veo como un patrocinador sino como una familia. Todos los que trabajan allí son muy cercanos a mí, tanto en Billabong Europa como en la mundial", señala Frederico.

Frederico Morais, con una tabla (Carlos Pinto)
Frederico Morais, con una tabla (Carlos Pinto)

La marca y el entrenador

Y es que de la marca sale prácticamente todo. Por ella tiene Morais su entorno y no otro. "Mis mejores amigos en el surf son del equipo Billabong, viajamos juntos durante mucho tiempo, la marca cree en tus sueños y eso marca la diferencia, nunca hay suficiente agradecimiento para ellos", relata. Y, más allá, pues también le debe a esa relación la aparición del hombre que le formó hasta llegar a la élite y aún sigue siendo su entrenador: Richard Marsh. Compitió profesionalmente, ahora se dedica en cuerpo y alma a Kikas. Fue la marca quien les puso en contacto.

"Le contrataron para ayudar en el equipo junior cuando yo tenía 17 años y Richard empezó a entrenar a los europeos desde entonces. Hemos creado una relación muy buena, yo admiro la persona que es y los valores que nos enseña, para mí eso es lo más importante. Luego, como entrenador de surf, el es sensacional, siempre nos empuja a trabajar más y mejor todos los días. Sí, es una gran ayuda y si he conseguido mi sueño es en parte porque él se ha cruzado en mi camino", rememora Morais, que muestra devoción por su mentor.

Él es, también, quien está adecuando el surfear de Frederico al circuito mundial. Morais tiene de base un estilo poderoso en el que la potencia es la clave, con giros grandes y la necesidad de olas más grandes. Eso necesita cierta evolución, llegar a un modelo más progresivo, en el que se busca la verticalidad y los aéreos, algo que reclama el circuito. La combinación de ambas es, por supuesto, la zona en la que se mueven los mejores. "He estado trabajando mucho con Richard para encontrar un buen equilibrio, poder ser bueno tanto en las olas altas como con un estilo más progresivo", comenta Morais.

Esa nueva educación es la que le ha llevado al circuito más importante del mundo del surf. También una gran capacidad de sacrificio, porque las playas de arena blanca y el sol reinando en el cielo, algo muy atractivo para el aficionado, son solo el escenario en el que terminan horas en los aeropuertos y soledad. Cosas que, para Kikas, merecen la pena.

Morais toma una ola (Carlos Pinto)
Morais toma una ola (Carlos Pinto)

Una buena vida

"Es una buena vida, fundamentalmente porque hago lo que me gusta. Puedo surfear todos los días, surfear es mi trabajo. Pero también hay cosas duras, viajamos mucho, la mayor parte de las veces solos, a veces es una carrera de soledad, tenemos muchas obligaciones con los esponsors, los aficionados. Hay muchas más derrotas que victorias. Así que a veces no es tan fácil, pero al final del día tienes que agradecer en lo que estás trabajando porque es divertido, conoces gentes, lugares, religiones, es sensacional, eso es un sueño", narra el portugués.

El mundo del surf es una mina de imágenes impactantes. La mezcla perfecta del hombre intentando dominar la naturaleza. Los colores, azules y amarillos, brillan en las fotos y en los vídeos. Los artistas que saben captar esas esencias son muy valorados, y Kikas, a quien interesan estos temas, es amigo de uno de los mejores: Carlos Pinto. "Es como un padre para mi, creo que me ha dado la pasión, me gusta hacer fotos, aprender cosas de la fotografía y las redes sociales son una manera de compartir con la gente que te sigue y está interesada en ti", comenta Morais sobre el insigne fotógrafo.

Para el surfero es necesario el contacto con sus seguidores. Por eso el intensivo uso de las redes, porque hay que expandir el deporte, más aún en lugares como Europa donde es menos conocido. Eso, en Portugal, está en proceso de cambio gracias a Kikas. Cuando llegó al aeropuerto de Lisboa después de clasificarse para la WSL un buen número de personas le esperaban para felicitarle. "Fue una locura, no esperaba eso, fue una gran sorpresa, había mucha gente y significó mucho para mi, porque eso quiere decir que hay mucha gente siguiéndome y se sienten felices por lo que he conseguido, tener el calor de todo un país te hace afrontar las cosas de otra manera", cuenta, unos meses después, el surfero.

Sobre él hay muchas esperanzas puestas. Una marca, un entrenador, incluso un país. Lo fundamental, de todos modos, es ese sueño infantil, el que ya ha cumplido y ahora quiere disfrutar. Ha llegado su momento, solo queda esperar que la ola sea perfecta.

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