PROYECTO DE LA FUNDACIÓN SANTA TERESA

Rugby contra la droga en Venezuela... con una copa de ron de por medio

En 2003 el Proyecto Alcatraz vio la luz bajo el amparo de la Fundación Santa Teresa. Una iniciativa que usa el rugby para reinsertar a jóvenes que fueron delincuentes

Foto: Reclusos del centro penitenciario Tocorón defienden el balón en un juego de rugby contra el equipo del Proyecto Alcatraz (Efe).
Reclusos del centro penitenciario Tocorón defienden el balón en un juego de rugby contra el equipo del Proyecto Alcatraz (Efe).

Ron Santa Teresa. Venezuela. Rugby. A primera vista la relación entre estas tres ideas se resiste. Bien es cierto que las dos primeras caminan de la mano, pero ¿la tercera? ¿Qué pinta un deporte tan minoritario en el país presidido por Nicolás Maduro? Unir los tres conceptos no se antoja tan complicado cuando se conoce la historia que hay detrás de ellos y que es el hilo que los une. La plantación de Alberto Vollmer, donde se produce la famosa bebida alcohólica, se encuentra cerca del municipio de Revenga, situado en Venezuela, y se ha convertido en la sede del Proyecto Alcatraz. Una iniciativa que lleva integrado el rugby como forma de combatir la delincuencia y el consumo de drogas entre los más jóvenes.

Hace doce años que el Proyecto Alcatraz vio la luz bajo el amparo de la Fundación Santa Teresa. Nació con un lema claro: Delincuencia cero. El objetivo de dicha iniciativa pasaba por erradicar esta lacra del municipio venezolano de Revenga, situado en el Estado Aragua. El proyecto lucha para acabar con la criminalidad que reina entre los jóvenes de la localidad tratando de convertir su liderazgo violento en uno virtuoso. Con el foco centrado en aquellos chicos con problemas de conducta, la iniciativa les ofrece un periodo de tres meses en los que realizan trabajo intensivo y comunitario, reciben formación en una serie de valores además de asistencia psicológica… y juegan al rugby. El deporte entra en escena.

 

 

Antes de conocer cómo usan esta fórmula para intentar prevenir delitos y el consumo de drogas, es justo comenzar por el principio y volver la vista atrás. En un país donde el nivel de delincuencia es tan alto, no es extraño que ésta traspase los límites que separan las clases sociales. Algo que vivió en primera persona Alberto Vollmer, dueño de una hacienda de 3.000 hectáreas de caña de azúcar que cuenta con más de 200 años de historia. No es una finca cualquiera, es en la que se produce el famoso ron Santa Teresa y en la que fue asaltado Jimin, uno de los integrantes del cuerpo de seguridad de Vollmer. Éste pidió que atrapasen al culpable y cuando lo lograron, decidió entregárselo a la Policía.

El problema es que decidieron tomarse la justicia por su cuenta y pretendían ejecutarlo. Jimin ejerció de salvador y, después de negociar, volvió a la hacienda con el joven delincuente. Allí, Vollmer le dio dos opciones: la cárcel o trabajar tres meses para él sin sueldo para pagar su deuda, pero con alojamiento y comida. Obviamente, escogió la segunda. Se corrió la voz y al pionero le siguieron 22 integrantes más de la misma banda, los mismos que dieron origen al Proyecto Alcatraz. El rugby vino después y también fue gracias a la intervención del presidente de Ron Santa Teresa.

Alberto Vollmer conoció dicho deporte en el Colegio Francés y, posteriormente, en el propio país. Era consciente de que se trataba de un deporte minoritario en Venezuela, pero eso no amedrentó sus ánimos. Cuando regresó, en primer lugar, lo implantó en las universidades y luego en su empresa. La guinda del pastel llegó de la mano del Proyecto Alcatraz. Para el presidente de Ron Santa Teresa, el rugby era una manera de poner punto final a la delincuencia, a la violencia o al consumo de drogas. Vollmer les dio a conocer una disciplina en la que se da duro, pero siempre con deportividad y jugando limpio. Ya saben aquello que dice que el rugby es un deporte de bárbaros jugado por caballeros.

A través del rugby, el Proyecto Alcatraz pretende que los jóvenes que se han visto envueltos en la delincuencia o que podrían hacerlo, canalicen sus energías en acciones positivas y reconduzcan sus caminos dejando atrás sus etapas más oscuras volviendo a reinsertarse en la sociedad. Tanto que los homicidios se han reducido de 114 por cada 100.000 habitantes a 12. Además, con la práctica de este deporte aprenden el valor del trabajo en equipo y el sentimiento de pertenencia. Y es que lo que empezó como una labor social ha ido creciendo poco a poco. De la mano de la Corporación Andina de Fomento (CAF), que ejerce de patrocinador, disputan la Liga de Aragua y están presentes tanto en citas nacionales como internacionales dando especial relevancia a la Copa Seven-a-side que se celebra en la propia hacienda de Ron Santa Teresa.

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