LA REINA DE LA SINCRONIZADA HACE BALANCE

Ona Carbonell: "Todavía sigo con el subidón, llevo tres días casi sin dormir"

España ya tiene un nuevo amor. Ona Carbonell se ha convertido en los últimos días en el espejo en el que se miran todas las jóvenes que se inician en el agua

Foto: Ona con las medallas conquistadas en los Mundiales de Barcelona (Efe).
Ona con las medallas conquistadas en los Mundiales de Barcelona (Efe).

España ya tiene un nuevo amor. Ona Carbonell se ha convertido en los últimos días en el espejo en el que se miran todas las jóvenes y en la hija que desearían todos los padres. Y no sólo por la conquista de esas siete medallas en los Mundiales de Natación que se están disputando en Barcelona, sino por la sencillez que ha demostrado ante tamaña conquista y por el espíritu solidario y de equipo que ha exhibido en todas y cada una de las pruebas que ha disputado. Ahora, que la procesión va por dentro. Donde hemos visto a través de la televisión una persona aparentemente tranquila, se esconde la verdadera Ona, ésa que reconoce llevar “tres días durmiendo fatal, todavía con el subidón”, tal y como reconoce en su entrevista en El Confidencial.

Lo primero que manifiesta la líder de la natación sincronizada española es estar “muy contenta. El objetivo era muy difícil, pero se ha conseguido, y además en casa. Aún no me lo puedo creer”. Desde la tranquilidad que dan esos siete metales (sus risas le delatan), queremos saber si asumir el papel de relevar a Gemma Mengual y Andrea Fuentes supone cierto vértigo, sobre todo a partir de ahora, cuando todo el mundo le va a seguir estar siempre en el podio y conquistar nuevas preseas. “Siempre he estado acostumbrada a la presión. Llegué al equipo muy joven y siempre he convivido con la tremenda exigencia de este deporte y de este grupo, por lo que no me da miedo. Claro que tenía presión en este Mundial, pero quizá por eso el éxito conseguido sabe aún mejor”, comenta a este periódico.

Donde toda España ve una hazaña, y lo es, lo realizado por el equipo de la sincronizada dirigido por Esther Jaumà, Anna Vives y Mayuko Fujiki, Ona va más allá. Su autoexigencia es tal que aún piensa que podría haber rascado algo más, quizá alguna plata. Es su carácter, y quizá por ello ha llegado a la cumbre de este deporte. “Intento canalizar toda esa exigencia para que suponga algo positivo para mí y para el equipo. Siempre pienso en mejorar, en lograr metas mayores”, reconoce. Por ello, la pregunta se hace obvia, ¿es posible batir a las rusas y a las chinas? “Estamos demostrando que sí, al menos en el caso de las chinas en algunas pruebas. No hay duda que ellas tienen muchas licencias, y por tanto mucho más donde elegir, pero nosotras contamos con la innovación, el sacrifico y el trabajo”, responde.

Lo comentábamos recientemente, la natación sincronizada española se ha convertido en una potencia mundial. A los hechos nos remitimos. Uno de ellos, los pasados Juegos Olímpicos de Londres, donde las chicas entonces entrenadas por Anna Tarrés lograron dos medallas (una plata y un bronce). Aquel éxito quedo empañado por la polémica entre la propia Tarrés y la Real Federación Española de Natación (RFEN), más concretamente con el presidente Fernando Carpena, y las declaraciones de algunas nadadoras poniendo en duda los métodos de la ya exentrenadora. Ona esquiva la polémica hacia quien fue su descubridora, pero eso sí, se enorgullece que “de nuevo se vuelva a hablar de la sincronizada por lo deportivo, por las medallas, por lo bien que lo hemos hecho en la piscina y nada más. Fue muy duro que tras los Juegos se hablara de otros aspectos pero bueno, esperemos que después de lo hecho aquí, no se repita”. 

La dureza de la ‘sincro’

Transición, completada. No hay duda que ésa es otra de las lecturas positivas que nos deja la primera semana del Mundial de Barcelona. Ahora bien, entre polémicas y éxitos, lo que está claro es que todos hemos ido aprendiendo un poco más de un deporte que hasta hace unos años era casi desconocido. El buen trabajo de las nadadoras del equipo español nos ha hecho ver la dureza de este deporte y lo complicado que es llegar a la élite internacional. “Se trata de una disciplina tremendamente exigente y que requiere de una gran fortaleza física y mental”, apunta Ona Carbonell.

Todo eso lleva a momentos de dudas, de bajón y de plantearse si merece la pena continuar en el intento. Nuestra nueva reina también ha pasado por momentos muy complicados, donde a punto estuvo de tirar la toalla. Afortunadamente para todos no lo hizo, pero la catalana se sincera y reconoce que “en año olímpico (Pekín 2008), un problema familiar lo puso todo muy difícil. Pensé en dejarlo, pero gracias a todos lo pude superar. Quizá pensando en esos momentos de duda, los éxitos de ahora me hacen pensar que todo ha valido la pena. Es el premio al esfuerzo, pero no sólo por ganar las medallas, sino por la manera en la que he disfrutado estos días”.

Y es que haber competido en casa da un plus, algo que Ona Carbonell quiere agradecer de todo corazón. “Ver las gradas llenas, animándonos en todo momento y disfrutando con lo que hacemos es muy de agradecer. Nosotras somos unas privilegiadas por hacer lo que nos gusta y debemos corresponder a toda esa gente que nos ha estado apoyando siempre. Para todos ellos también van dedicadas estas medallas, máxime en un momento en el que la sociedad lo está pasando tan mal”.

Una ‘sirena de diseño’

Se ha convertido en un referente del deporte español. Su nombre ya no pasa desapercibido para nadie y los medios de comunicación somos muy pesados en busca de una entrevista con ella (sonríe cuando se lo decimos, pero lo entiende perfectamente). A partir de ahora, cada Campeonato de Europa, Mundial o Juegos Olímpicos será nuestra gran baza para seguir paseando con orgullo nuestro deporte por el mundo. Ona tiene claro que le “encanta” la natación sincronizada y es “feliz” con ello. Sin embargo, no será algo a lo que se dedique cuando se retire. “Me gusta nadar, pero no me veo como entrenadora. Cuando me retire (ojalá sea muy tarde) seguiré el deporte lógicamente, pero lo haré desde fuera. Tengo otras inquietudes que quiero probar”, nos explica.

Algunas de ellas son el arte y el diseño. En tercer curso de la Escuela de Diseño, Carbonell aspira a ser diseñadora de moda, le apasiona. De momento, el poco tiempo que le deja la natación lo emplea para estudiar. Aún le queda mucho recorrido en la piscina, dándonos grandes alegrías, y lo que está claro es que nadie podría haber diseñado un marco tan perfecto como el que Ona y sus compañeras han dibujado en los últimos días. No hay duda, son un auténtico orgullo para todos.  

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