Fabio Quartararo encuentra el camino y Maverick Viñales lo pierde
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Fabio Quartararo encuentra el camino y Maverick Viñales lo pierde

La segunda victoria consecutiva del francés confirma la buena disposición con la que ha empezado la temporada, mientras que su compañero ve como se repiten los problemas del pasado

Foto: Fabio Quartararo, protagonista del día. (Efe)
Fabio Quartararo, protagonista del día. (Efe)

Hay detalles cruciales que marcan el curso de una carrera mucho antes de que esta se lleve a cabo. Fue crucial para el desenlace del Gran Premio de Portugal que Fabio Quartararo probara el sábado el neumático trasero duro en la parte final de la cuarta sesión de entrenamientos libres. Hasta ese momento estaba rodando con el compuesto medio, y al poner el duro inmediatamente lo mejoró. La carrera sería en un horario muy similar y, aparentemente, en condiciones meteorológicas parecidas, así que en Yamaha empezaron a rumiar que quizás ese compuesto más duro sería una buena opción para la carrera.

Foto: Marc Márquez en acción durante el Gran Premio de Portugal. (Reuters)

Dicho y hecho. Yamaha cambió de planes antes de la salida y puso a sus cuatro motos sobre compuestos duros, y KTM a renglón seguido hizo lo mismo. Ese cambio permitió a Quartararo recuperar totalmente la confianza, y viéndose colocado en la pole tras anular los registros de su compañero Maverick Viñales y de Pecco Bagnaia por superar el límite de la pista, le permitía tener opciones desde el inicio de la carrera. La primera línea parece crucial para los hombres de Yamaha esta temporada si, como vimos en Portimao, existe problemas en las salidas. Tanto Quartararo como Viñales reconocieron tras la carrera que tienen un problema con la arrancada, un problema sin definir. A Quartararo le supuso perder cinco posiciones en la primera vuelta, mientras que Viñales, que salía duodécimo, perdió ocho.

Pero por encima de todo eso la diferencia entre los hombres de Yamaha, los únicos que de momento han ganado carreras esta temporada, era el ritmo. A Viñales se le han vuelto a aparecer los fantasmas de la pasada temporada, esa preocupante falta de agarre que le ha hecho estar en el fondo del grupo toda la carrera y arañar algunos puntos gracias a caídas y fallos de algunos pilotos. Viñales achaca los problemas de agarre en el tren trasero al calor, pero solo había dos grados centígrados de diferencia entre la temperatura de la pista del sábado al domingo.

placeholder Maverick Viñales en una imagen de archivo. (Efe)
Maverick Viñales en una imagen de archivo. (Efe)

Lo cierto es que en Yamaha disfrutan plenamente del momento. Quartararo, que ha reconocido que el año pasado acabó completamente desanimado y desmoralizado, muy tocado psicológicamente por el desenlace del campeonato, ahora está tan fuerte como aquel joven líder que vimos hace nueve meses en Jerez, y ahora regresa allí, al escenario de sus dos primeras victorias, dispuesto a seguir siendo igual de fuerte.

Para Quartararo la confianza lo es todo. Supo tener la suficiente templanza en las primeras vueltas de carrera cuando vio a Zarco y a Rins mandar en el pelotón, pero una vez que se vio delante, en la novena vuelta, impuso su ritmo, replicando el mismo trabajo que había realizado el sábado durante la cuarta sesión libre, rodando constantemente en 1’39” para marcar diferencias. Rins fue el único que le plantó cara, pero un error, el único en un fin de semana que parecía perfecto, le llevó al suelo. Como sucediera con demasiada frecuencia el año pasado con la pareja de Suzuki, la irregularidad de Rins se ha combinado con la constancia de Mir, que sumó en Portimao su primer podio. Como una hormiguita, suma sin parar.

El liderato de Quartararo ha sido a costa de su compatriota Zarco, que se cayó en la parte final de la carrera, intentando no perder la rueda de un impresionante Pecco Bagnaia, que remontó de una mala arrancada y una retrasada posición de parrilla. Como vemos, la sesión clasificatoria tiene una importancia crucial en las carreras de MotoGP.

Nuevos tiempos

Con Quartararo, Bagnaia y Mir en el podio, toda una nueva generación, las motos de fábrica han vuelto a ocupar totalmente el podio de MotoGP. Si el año pasado fue la temporada de los equipos satélite, este año puede que resulte más complicado que las estructuras no oficiales alcancen tanto protagonismo como en 2020. Entonces, solo hubo cuatro carreras con un pleno de pilotos oficiales, pero esta temporada los pilotos oficiales no parecen dispuestos a sufrir semejante humillación.

Los hombres de Pramac parecía que iban a encargarse de defender ese honor, pero el grave accidente de Jorge Martín en entrenamientos (fractura en mano y tobillo) y la caída de Zarco en carrera les han apartado de la gloria. El segundo puesto de Bagnaia ha permitido incluso poner orden dentro de las filas de Ducati, estableciendo lo que podríamos decir el orden natural de la marca, pero que nadie se confíe, porque Zarco apunta alto, a pesar del traspiés de hoy. Pramac aún está a tiempo de sacarle las castañas del fuego a Ducati, aunque Bagnaia ha demostrado estar muy hecho.

Foto: Imagen: Rocío Márquez.

Merece la pena reflexionar sobre el regreso de Marc Márquez. Muchos daban ya por hecho su victoria y hacían cuentas, un repaso de sus remontadas en otras épocas. Pero no nos engañemos, aún le queda camino por recorrer. Comenzó cauteloso la carrera a pesar de su buena salida y ahí vimos que los meses transcurridos han servido para que la parrilla de MotoGP demuestre que le ha perdido el respeto, que el rey herido no impresiona tanto. Pero, no lo olvidemos, es una herida pasajera. Su progresión a lo largo de la carrera no hay que medirla con la clasificación, sino con su ritmo constante, pero todavía demasiado justo como para aspirar a un resultado notable.

Su llanto en el box, al entrar, y también el que no pudo reprimir ante las cámaras de televisión, solo reflejan la humanidad de un personaje al que el dolor y la incertidumbre de estos largos nueve meses le han despojado de ese manto de invulnerabilidad en el que parecía envolverse. Por mucho que los médicos le dijeran que su cuerpo estaba en condiciones de competir, y que él mismo sintiera esas mariposas en el estómago al volver a pisar el circuito, estaba la necesidad de saber si podría llegar hasta la bandera de cuadros. Y claro que puede. Esto solo el comienzo del resto de su carrera deportiva.

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