MotoGP: El error de Dovizioso que le ha quitado la victoria a Marc Márquez

La primera carrera de MotoGP de 2019 no podía haber comenzado de un modo más espectacular. Como si hubiéramos regresado al pasado, Dovizioso y Márquez han repetido el desenlace

Foto: Dovizioso y Marc Márquez en Qatar. (EFE)
Dovizioso y Marc Márquez en Qatar. (EFE)

Puede parecer un contrasentido: un error que permite ganar. Pero así ha sido. Un error de Andrea Dovizioso en la 21ª vuelta ha sido clave para resolver el Gran Premio de Qatar de MotoGP a su favor. Fiel a su costumbre, en situaciones comprometidas como la carrera de este domingo, cuando lo fundamental es realizar una buena gestión de neumáticos, actuar con inteligencia y desarrollar una buena estrategia, ha salido a relucir el pilotaje inteligente del italiano.

Para él lo fundamental era marcar un ritmo cómodo, que garantizara un desarrollo de la carrera seguro, sin sustos al final, con los neumáticos ofreciendo un óptimo rendimiento de principio a fin. En general, todos tenían la misma aptitud. El más inconformista era Alex Rins, siempre atacando, siempre intentado escapar, y eso ponía nervioso tanto a Dovizioso como a Marc Márquez, que marcaron estrechamente al piloto de Suzuki en cuanto intentaba progresar.

De cara al último tercio de carrera, Rins recibió un mensaje para gestionar el uso del neumático, indicándole que modificara el mapa del motor. La Suzuki, menos potente que la Ducati y la Honda, iba forzada y tenía que jugarse en las curvas todo lo que perdía en la recta. Pero desde la vuelta 15ª Rins tuvo que emplear un mapa de motor menos agresivo para asegurar que los neumáticos aguantaran. Más tarde, un pequeño error le llevó atrás y perdió el contacto con Dovizioso y Márquez.

Dovizioso y Márquez vuelven a jugársela

El plan del italiano era imponer su ritmo, tapar huecos y evitar el ataque de Márquez. Jugaba en su favor un detalle: Márquez, como todos, montó un compuesto medio en el neumático delantero. Él habitualmente usa un compuesto más duro, que le permite atacar más a fondo, sacando jugo de su pilotaje agresivo, pero en los entrenamientos tuvo dos caídas usando el neumático delantero duro, así que Márquez aceptó la recomendación de Michelin y usó el medio. Dovizioso lo sabía, y eso implicaría que no podría atacarle a fondo, y si lo hacía quizás sólo tendría una oportunidad.

Pero en la vuelta 21ª Dovizioso cometió un error, Márquez se puso primero y el italiano descubrió que el de Honda tenía problemas de agarre detrás y no podía acelerar a fondo. De esta forma la clave era salir delante en la última curva, porque la Ducati iba a acelerar mejor que la Honda. Y así lo hizo. Como era de esperar, Márquez lo intentó, con un adelantamiento muy fuerte por el interior, pero se repitió la misma historia del año pasado, con un desenlace casi idéntico: 23 milésimas de ventaja sobre Márquez (el año pasado fueron 27).

Yamaha, atrapada en el pasado

Un comentario aparte se merece Yamaha. Parece imposible que los dos pilotos de Yamaha alcance simultáneamente un rendimiento óptimo, y cuando a uno le va bien al otro no, y viceversa. Maverick Viñales hizo la pole position, rodando solo, a su aire, sin buscar referencias. Su ritmo de carrera era bastante constante, pero sólo tenía una pega: la Yamaha M1 tiene menor potencia y aceleración que Honda y Ducati, y eso le condenaba, probablemente, a una pelea en grupo si no podía, con pocas posibilidades de escapar, y en esas condiciones tenía pocas opciones.

Precisamente, eso fue lo que sucedió. Hizo una mala salida, se vio encerrado dentro del grupo, y Viñales fue incapaz de rodar a su ritmo, así que no pasó de la séptima posición, sufriendo para batir al debutante Joan Mir y su Suzuki. Viñales se quejó de problemas de agarre en el tren trasero, y que no tenía capacidad de respuesta en la pelea cuerpo a cuerpo.

La situación de Viñales ha sido completamente la inversa de Valentino Rossi, perdido durante los entrenamientos y renacido en la carrera. Remontó desde la quinta línea de parrilla, cogió al grupo de cabeza, y entró quinto, a sólo seis décimas del ganador Dovizioso.

Parece como si Yamaha siguiera atrapada en los problemas del pasado, con rendimiento desigual entre sus pilotos, desigual de una sesión a la siguiente, con percepciones extremas de una misma realidad, una situación completamente desconcertante. Tras las ilusiones que alentó la pretemporada, la primera carrera del año les ha devuelto a la realidad. Falta motor, y en circuitos como el Losail, Termas y Austin, las primeras carreras del año, se paga caro. Si saben jugar sus bazas pueden lograr algún buen resultado, pero ganar parece, de momento, inviable.

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