Así es la academia con la que se gana la vida Chicho, el padre de Jorge Lorenzo
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Así es la academia con la que se gana la vida Chicho, el padre de Jorge Lorenzo

Lorenzo Indoor es el último proyecto de formación de Chicho Lorenzo, que lleva 30 años centrado en el perfeccionamiento de la técnica de conducción

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Lorenzo Indoor es un espacio cubierto de 500 metros cuadrados en Algete (Madrid). (Foto: Lorenzo Indoor)

Aunque Lorenzo Indoor inició su funcionamiento el pasado mes de julio y ya está plenamente operativa, este miércoles es su puesta de largo con la presencia de Jorge Lorenzo. Su padre, Chicho, se inició en la formación con su propio hijo. Jorge fue su primer alumno, y las experiencias adquiridas en esos primeros años de trabajo de un modo completamente autodidacta las plasmó en un manual: 'Iniciación al motociclismo deportivo'.

Fue un libro publicado antes de que su hijo consiguiera su primer título mundial en 2006. Desde ese momento y hasta hoy, Chicho ha seguido desarrollando su propio método de aprendizaje y perfeccionamiento de la técnica del pilotaje, y esos 30 años de experiencia se plasman en esta nueva academia, Lorenzo Indoor, situada en Algete (Madrid), donde ofrece diferentes cursos.

El trabajo de la academia se centra en la biomecánica, en el aprendizaje gestual, en crear buenos hábitos ergonómicos a la hora de subirse a una moto y pilotar. Hemos visto lo obsesivo que ha llegado a estar Jorge Lorenzo con cuestiones aparentemente menores como la postura sobre la moto. Hasta que Ducati no le ofreció una solución adecuada en el conjunto depósito-asiento, Lorenzo no se mostró a gusto sobre la Desmosedici de MotoGP y no comenzó a ganar carreras. E incluso ahora, con Honda, también está siendo puntilloso con ese tipo de detalles.

Todo ello forma parte de esa formación exigente y minuciosa de sus primeros años en moto al cuidado de su padre. Y esa exigencia sigue transmitiéndola Chicho a todos sus alumnos en los diferentes niveles formativos que imparte, tanto si son cursos de conducción segura como si se trata de cursos de conducción deportiva.

placeholder Jorge Lorenzo junto a su padre Chicho en 2010 tras ganar el Mundial de MotoGP. (EFE)
Jorge Lorenzo junto a su padre Chicho en 2010 tras ganar el Mundial de MotoGP. (EFE)

La biomecánica de la conducción

La clave del método Lorenzo está en el estudio de los movimientos que se realizan sobre una moto, es decir, la biomecánica de la conducción. Lorenzo Indoor es un espacio cubierto que permite entrenar los 365 días del año, haga frío o calor, llueve o nieve. El funcionamiento es bastante simple: es un espacio de unos 500 metros cuadrados de superficie sobre el que se han marcado unas referencias que permiten definir una cuadrícula para marcar una serie de trazadas, una pauta que el piloto debe seguir con precisión. Sus movimientos son recogidos por cámaras situadas en el techo de la instalación, que registran su paso y permiten controlar si cumple o no con la pauta de pilotaje marcada. Los ejercicios se analizan para descubrir los fallos, aplicando diferentes ejercicios de mejora.

El método Lorenzo no sólo ha sido la base de la formación del campeón del mundo de MotoGP. También hay otros pilotos mundialistas que trabajan o han trabajado con Chicho, como Jorge Martín, flamante campeón del mundo de Moto3, Jorge Navarro y Jaume Masiá, una de las promesas del Mundial de Moto3.

A lo largo de los años, el espíritu inquieto y emprendedor de Chicho Lorenzo le ha llevado a buscar diferentes recursos formativos para mejorar el trabajo de los pilotos. Siempre fue defensor del uso del psicólogo deportivo, en un periodo en el que era un tema tabú, y se interesó por diferentes metodologías de trabajo. Un recurso verdaderamente sorprendente fue el uso de la caligrafía para mejorar la trazada en moto.

Unos de los ejercicios del método Lorenzo.

En las escuelas de Lorenzo Competición, Chicho aplicó los estudios del profesor de grafopsicología Andrés Sanfiel, que vinculaba la caligrafía con el rendimiento deportivo. A los alumnos se les pautaba una serie de ejercicios caligráficos, con los conocidos cuadernos Rubio, en función de su edad y nivel, y se confirmaron significativos avances en la trazada según mejoraba la caligrafía.

Lorenzo también desarrolló otros sistemas y metodologías, adaptándose a unos medios siempre muy limitados. En su momento, el Ayuntamiento de Palma le cedió un espacio de un escaso centenar de metros cuadrados adoquinado –especialmente deslizante– donde marcaba unas trazadas estrechas que había que seguir: el limitado espacio y la superficie deslizante forzaban a afinar el pilotaje hasta alcanzar una precisión inimaginable. Allí trabajó mucho tiempo con su hijo Jorge antes de que este se asentara en Lugano (Suiza) y concentrara sus entrenamientos con el norte de Italia.

Ahora, Lorenzo Indoor supone la culminación de sus proyectos y su trabajo, aunque conociendo bien su inquietud, seguramente esto no será más que otra etapa antes de seguir evolucionando sus ideas.

Jorge Lorenzo
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