dovizioso necesita ganar y esperar

Marc Márquez y la conjura de sus demonios

El Mundial de MotoGP concluye este fin de semana, y llega con un final soñado, con el título en juego entre el piloto español, que es favorito, y Andrea Dovizioso

Foto: Márquez y Dovizioso se juegan el Mundial en Valencia. (EFE)
Márquez y Dovizioso se juegan el Mundial en Valencia. (EFE)

Aquí se coronó campeón Jorge Lorenzo en 2015, tras un ajustado y polémico final. Imposible olvidarlo. Aquí ganó Marc Márquez su primera corona en MotoGP en 2013. Y cómo no recordar el inesperado desenlace de 2006, cuando la caída de Valentino Rossi en los compases iniciales de la carrera dejó el título en bandeja al malogrado Nicky Hayden. Desde que el Circuit Ricardo Tormo acoge el Mundial de MotoGP como prueba de cierre de la temporada (2002), la pista valenciana se ha acostumbrado a vivir momentos de gran emoción, tanto en MotoGP como en otras categorías.

A lo largo de la historia, desde que el Mundial de Velocidad echó a andar en 1949, el título de la máxima categoría se ha decidido en la última carrera en 17 ocasiones anteriormente, y sólo en tres ocasiones el campeón ha sido el piloto que llegaba segundo: Wayne Rainey frente a Mick Doohan en 1992, y los títulos anteriormente mencionados de Hayden en 2006 y Lorenzo en 2015.

Este desenlace del campeonato al que asistimos este fin de semana es el más justo que podríamos encontrar tras una temporada que ha sido bastante abierta. En la primera mitad de la temporada los candidatos al título fueron muchos. De hecho, en las ocho primeras carreras disfrutamos de cinco ganadores diferentes. En algún momento se llegó a soñar con la posibilidad de igualar los nueve ganadores que tuvo MotoGP en 2016, pero desde mitad de temporada Marc Márquez y Andrea Dovizioso se han destacado por encima de los demás, repartiéndose ellos solos las nueve siguientes victorias: cinco para Márquez, y cuatro para Dovizioso. Y así, ambos se han plantado en Cheste como únicos aspirantes a la corona. Es lo más lógico, lo que responde a la realidad de categoría, ya que tanto ellos como Honda y Ducati son los más fuertes de MotoGP.

Hoy todo el mundo hace cuentas, todos hablamos de opciones de uno y otro, de posibilidades y porcentajes, y nos preguntamos quién será el campeón. Lógicamente, esos 21 puntos de ventaja que disfruta Márquez le conceden muchas más posibilidades que a Dovizioso. Pero a lo largo de la historia hemos asistido con frecuencia a desenlaces inesperados, a giros de guión que terminan sorprendiendo a todos. Y ahondando en lo sucedido en Sepang, en ese desenlace de carrera que dejó a Dovizioso por delante de Jorge Lorenzo, ofreciéndole así un hilo de esperanza al piloto italiano, en Cheste se habla de alianzas, de ayudas, de labores de equipo. Pero el título no se gana ni se pierde hoy, ni se gana o se pierde con órdenes de equipo de última hora. Al final, el resultado es consecuencia de una serie de situaciones.

Si al final Márquez no se corona campeón, más que ganar el título Dovizioso lo habrá perdido el propio Márquez, porque 21 puntos de ventaja ante la última cita del año es una diferencia abrumadora. Pero el azar es caprichoso y carece de lógica. No obstante, a la vista de lo que vimos en Sepang hace dos semanas, con Márquez utilizando, más que nunca, toda su capacidad de concentración para no ser demasiado ambicioso y no cometer errores, en estos momentos resulta muy difícil pensar en un desenlace que no resulta favorable al piloto español.

Márquez competirá este fin de semana conjurando sus demonios, su inquebrantable ambición. Seguirá explorando los límites durante los entrenamientos, como no podía ser de otra manera, como ha hecho a lo largo de la temporada, de toda su vida deportiva. No en vano, lleva 25 caídas a lo largo del campeonato, todas salvo una, sufridas en entrenamientos. Y si no lo hace, malo: un Márquez conservador durante los entrenamientos querrá decir que la presión hace mella. No en vano, no sería extraño que fuera así, porque aunque sea un marciano en la pista, Márquez es de carne y hueso.

Márquez y Dovizioso. (EFE)
Márquez y Dovizioso. (EFE)

Sin agobios

Toda la parafernalia relativa al desenlace del Mundial se ha desplegado en Cheste. Por la mañana se ha preparado una sesión de fotos especial, con los dos protagonistas en un distendido encuentro, con sus motos de testigos, a pie de pista. El carácter de ambos propicia un final sereno.

Dovizioso tiene ese perfil tranquilo que le lleva a tomarse todo como una aparente calma. No hay nada especial programado, aunque en esta carrera estará presente un grupo de amigos íntimos, todos de Forlì, la localidad próxima a Bolonia donde nació y donde vive, que han acudido para ofrecerle todo su apoyo. “Si no gano, lo intento de nuevo en 2018. Ha sido en su conjunto una temporada extraordinaria”, dice Dovizioso sin perder esa impresionante serenidad. “Estoy orgulloso del campeonato que he realizado. Desde Mugello hemos sido muy competitivos, aunque hemos tenido altos y bajos. Sé que 21 puntos son muchos, que es muy difícil, pero todo es posible”, dijo hoy en la rueda de prensa.

Históricamente, Ducati no ha sido muy brillante en Valencia, aunque nadie olvida la impactante victoria de Troy Bayliss en 2006. Tampoco Dovizioso: “Ducati ha tenido altos y bajos en esta pista. Pero este año somos más competitivos, y la moto es muy diferente de la de 2016. Espero ser competitivo y poder luchar por la victoria”, dijo, porque ganar es el único resultado que le vale si quiere ser campeón. “Tengo que estar especialmente concentrado para coger el ritmo desde el primer entrenamiento”, advierte.

Márquez, por su parte, no da nada por hecho: “Llegamos a Cheste sin exceso de confianza. Hay que mantener la misma mentalidad y método de trabajo que nos ha traído hasta aquí. Vamos a dar el cien por cien porque es importante ser rápido desde el primer entrenamiento”, dijo, reafirmando su habitual actitud y confirmando que sigue entregándose sin condiciones. “Habrá algo de presión por tener tanto en juego, pero también ha sido así a lo largo de la segunda mitad de la temporada, pero haber sido capaz de gestionar algunos momentos complicados me da sensaciones positivas”, dijo.

Márquez sabe que puede relajarse bastante, que no necesita ganar ni estar en el podio para ser campeón, pero no quiere bajar la guardia. ¿Un resultado? No firma ninguno: “Veremos donde está Dovizioso el domingo, y dónde está el nivel de los demás. Hay que intentar coger el ‘feeling’ a la moto y disfrutar”, afirma Márquez.

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