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El desprecio de Aragonès a Aragón, la paradoja que atenta contra el espíritu olímpico
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LOS JUEGOS 2030, UN DESAFÍO PARA BLANCO

El desprecio de Aragonès a Aragón, la paradoja que atenta contra el espíritu olímpico

Solo el talante conciliador del presidente del COE evita que el antiguo reino no se desmarque del president de Cataluña y un proyecto en el que "o vamos juntos o no hay nada que hacer"

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE / Quique García)
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE / Quique García)

Echando la vista atrás, personajes como Juan Antonio Samaranch, 'padre' del espíritu olímpico en España, hacen bueno aquello de que todo tiempo pasado fue mejor. Basta una de las antológicas frases del gran impulsor para que Barcelona fuera olímpica en 1992 para corroborarlo: "Nosotros recorremos un ideal, el de unir a la gente en paz, sin distinción de raza, religión y convicciones políticas, en beneficio de la humanidad". Por contra, hoy en día, se estila un lenguaje de corte más belicista o, cuanto menos, rehén de polémicas y enfrentamientos. Es decir, en las antípodas del llamado espíritu olímpico.

Como muestra, un botón: "Sin consenso, la candidatura de los Pirineos a los Juegos de Invierno de 2030 no tiene ninguna posibilidad". Así de rotundo se mostró el pasado verano el presidente del Comité Olímpico Español (COE) en el 'Heraldo de Aragón' justo antes de viajar a los Juegos de Tokio. Optimista y conciliador por naturaleza o estrategia, Alejandro Blanco tiene claro que el proyecto olímpico es de Cataluña y Aragón y que debe "basarse en el diálogo y el entendimiento, porque nadie es más ni menos que nadie". Así lo recalcó el gallego en su última visita a Zaragoza, donde se reunió con el presidente aragonés, Javier Lambán.

Foto: Asunción Loriente, presidenta de FEDEREMO. (EFE/Ángel Díaz)

Sin embargo, parece que eso de que "nadie es más ni menos que nadie" es algo que no termina de entender el presidente de la Generalitat de Cataluña, paradójicamente de apellido Aragonès (con acento al revés). De hecho, ya en verano se saltó el texto que pactaron los presidentes del Gobierno de España, Aragón y la propia Cataluña, además del mencionado Blanco, al referirse a la candidatura como "Pirineus-Barcelona". "Todo tiene solución. Estas cosas hay que hablarlas y tiene que ser con el consenso con todos", aseguró el presidente del COE, para quien "la denominación en catalán o español tampoco era una preocupación, pues en el momento en el que entra Aragón, cambia eso".

Hace un par de semanas, desde la Generalitat catalana no tuvieron ningún reparo en arrogarse la candidatura de los Juegos de Invierno de 2030. "Los Jocs Olímpics Pirineus-Barcelona 2030", los llamó la consejera de Presidencia, Laura Vilagrà, para relegar así a Aragón a un segundo plano. De hecho, redujo su papel al de una mera "colaboración" en algunas disciplinas y subrayó que se trata de una "candidatura catalana", si bien "pruebas más minoritarias se podrían externalizar a otros territorios" que cuenten con las infraestructuras necesarias. "Así, se evitarían obras faraónicas en el Pirineo catalán" o que requieran una gran inversión "para deportes que además no tienen tradición en Cataluña".

De esta forma y por más que Blanco volviera a dejar claro en Zaragoza que "si cada uno va por su lado, no tendremos nada que hacer", es evidente que Cataluña no solo desprecia, sino que también rechaza compartir al 50% con Aragón la candidatura a organizar los Juegos de 2030, de ahí que Vilagrà asegurara que solo deben aparecer Pirineos y Barcelona, "porque la potencialidad de estos nombres no tiene discusión". "La candidatura a los Juegos de Invierno debe ser catalana y celebrarse mayoritariamente en el Pirineo catalán", añadió, olvidando que quien aspira a organizarlos es España, y más concretamente su comité olímpico.

Estas declaraciones, a las que hay que sumar las de la portavoz del Govern, Patricia Plaja, quien insistió en que "la candidatura que quiere el Govern está impulsada y liderada desde Cataluña", van en contra de lo que piensan en Aragón, donde siempre han subrayado que se trata de una candidatura de los Pirineos compartida por aragoneses y catalanes, pero también de la postura oficial del Gobierno de España. De hecho, Pedro Sánchez garantizó durante una visita a Zaragoza que es un "proyecto de Estado, en el que Aragón y Cataluña están en pie de igualdad".

placeholder Javier Lambán y Felipe Faci, junto a Alejandro Blanco. (EFE/Javier Cebollada)
Javier Lambán y Felipe Faci, junto a Alejandro Blanco. (EFE/Javier Cebollada)

"Si no es conjunto, no habrá Juegos"

Como es lógico, el presidente aragonés —el de Aragón, no Pere— exhibió su "estupefacción y sorpresa" y recordó que la candidatura solo puede ser conjunta. "Si no lo es, no habrá Juegos", señaló un Javier Lambán que trasladó su malestar al propio Aragonès y le emplazó a una reunión que finalmente decidió suspender. El presidente del COE siempre ha hablado de "tener tranquilidad, consenso, entendimiento y respeto, pues de otra forma no tenemos recorrido como candidatura". "Hemos conseguido lo que parecía imposible, tener la firma de todos; pues ahora vamos a hacer las cosas de acuerdo a todos", dijo en su momento.

"Hasta ahora, hablamos de Juegos de Invierno Pirineos y de ninguna cosa más", asegura Blanco, quien precisamente asiste en Pekín a los Juegos de Invierno, en su intento por transmitir esa tranquilidad. "Tenemos que encontrar el nombre en el que todos nos encontremos cómodos. Sin consenso, no hay ninguna posibilidad de seguir adelante. Tenemos que recorrer un camino largo y difícil con el Comité Olímpico Internacional y sin consenso entre nosotros, ¿qué posibilidades tenemos?", pregunta, conocedor de la respuesta.

Como bien dice el presidente del COE, "ninguna candidatura olímpica tiene el 100% de apoyos, hay que respetar las ideas de todo el mundo, pero se trata de lograr el respaldo mayoritario y garantizar la sostenibilidad". Sin embargo, ¿qué imagen van a tener en el COI de la candidatura española para los Juegos de Invierno de 2030 cuando vean que Cataluña no quiere compartir ni siquiera el nombre con Aragón? Para entenderlo, quizás les baste con recordar lo que la alcaldesa de Barcelona hizo con el busto del mencionado Samaranch.

Foto: Florentino Pérez, con el Real Madrid femenino la temporada pasada.

En estas circunstancias, el panorama es bastante negro, por más que Blanco quiera hacer honor a su apellido y haya demostrado en otras ocasiones su capacidad negociadora, aunque en este caso parece que su papel será más el de un pacificador. Como escribió Fray Antonio de Guevara, "todo lo que se ignora, se desprecia". Pues bien, Aragonès parece ignorar la historia del antiguo reino. Algo que aún tiene más delito al tener su gentilicio de apellido...

Echando la vista atrás, personajes como Juan Antonio Samaranch, 'padre' del espíritu olímpico en España, hacen bueno aquello de que todo tiempo pasado fue mejor. Basta una de las antológicas frases del gran impulsor para que Barcelona fuera olímpica en 1992 para corroborarlo: "Nosotros recorremos un ideal, el de unir a la gente en paz, sin distinción de raza, religión y convicciones políticas, en beneficio de la humanidad". Por contra, hoy en día, se estila un lenguaje de corte más belicista o, cuanto menos, rehén de polémicas y enfrentamientos. Es decir, en las antípodas del llamado espíritu olímpico.

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