Del 'photofinish' a los récords: los relojes suizos que marcan los Juegos Olímpicos
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Del 'photofinish' a los récords: los relojes suizos que marcan los Juegos Olímpicos

La historia de una relación sin la que no se podría comprender el deporte moderno. Y nunca nadie ha llegado más lejos que ella

placeholder Foto: Omega. (Cortesía)
Omega. (Cortesía)

Los récords en los Juegos Olímpicos solo están para ser superados. No pretenden ser una cifra para enmarcar o un homenaje a quien lo batió, sino una incitación al resto para conseguir ir más allá. El propio emblema histórico de las Olimpiadas, incorporado por Pierre de Coubertin en 1896, reza ‘Citius, altius, fortius’ (‘Más rápido, más alto, más fuerte’), animando a los atletas a superar las metas no solo en el terreno de juego, sino también en la vida.

placeholder El barón Pierre de Coubertin, en la sede del COI en Lausana. (Reuters)
El barón Pierre de Coubertin, en la sede del COI en Lausana. (Reuters)

Desde 1932, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, Omega se ha sumado a ese reto por conseguir batir sus propias marcas. Y tan en serio se tomaron lo de ‘altius’ que presume de ser el primer reloj que llegó a la Luna (en 1969, Buzz Aldrin ponía un pie en ella con un modelo Speedmaster en la muñeca). Pero, volviendo a la Tierra, lo cierto es que la manufactura suiza mantiene un compromiso muy serio con los atletas olímpicos: si ellos van a darlo todo por conseguir el oro, Omega hará lo propio para conseguir apoyarles en ese camino. Es así como se entienden las revoluciones que han acompañado su relación con las Olimpiadas año tras año.

placeholder Fotografía cedida por Sotheby's donde aparece un Omega Speedmaster. (EFE)
Fotografía cedida por Sotheby's donde aparece un Omega Speedmaster. (EFE)

Palabras como 'photofinish' nos resultan ya familiares, pero deberíamos saber que fue Omega quien planteó esta idea por primera vez en 1948. Pensaban que así se resolverían de manera justa las finales más disputadas. También nos hemos acostumbrado a ver las marcas de los deportistas conforme van pasando distintos hitos, como sucede en natación, donde recibimos información al segundo y calle a calle de los tiempos que se están manejando en la piscina.

Ese desarrollo tecnológico también es gracias a estos suizos que están empeñados en sorprendernos en cuanto tienen la menor oportunidad. ¿Acaso nadie se ha fijado en las nuevas pistolas que indican cuándo da comienzo una carrera? La luz ha sustituido al sonido, ya que viaja a mayor velocidad, consiguiendo así que todos los atletas reciban la señal en el mismo momento. Una serie de sensores en los apoyos donde descansan sus pies antes de empezar la carrera, que disponen también de minúsculos altavoces, así como los chips con los que cuenta su ropa, miden a la milésima todo lo que está sucediendo en la pista, proporcionando una información que no solo es válida para ese momento, sino que también ayuda al desarrollo del atleta para batir las diferentes marcas establecidas.

Y todo esto comenzó en Los Ángeles en los años 30. Para su primer compromiso olímpico, Omega envió desde la ciudad de Biel (en el cantón de Berna) a uno de sus profesionales con un dispositivo que contaba con 30 relojes de alta precisión. Así es como se inició una historia que se ha convertido en leyenda y sin la que los Juegos Olímpicos no se podrían entender: ¿acaso hay algún ganador de los 100 metros lisos que se resista a hacerse la foto con su tiempo en uno de los marcadores de la manufactura suiza?

placeholder Omega. (Cortesía)
Omega. (Cortesía)

En 2021 el Comité Olímpico Internacional decidió añadir al histórico lema de los Juegos Olímpicos una palabra más: ‘communiter’, es decir, ‘juntos’. Tras la suspensión del año pasado provocada por la pandemia del covid-19, el COI vio necesario incorporar el concepto de diversidad y equidad a los altos valores deportivos. Y, participando de esta idea de comunidad, Omega también pone su granito de arena. Solo los mejores estarán en Tokio 2020, pero eso no quiere decir que el resto no podamos vivir el espíritu olímpico. Para eso, la firma ha editado tres modelos que celebran la cita más importante del deporte mundial. Las ediciones limitadas Tokyo 2020 del Seamaster Aqua Terra, el Seamaster Planet Ocean y el Seamaster Dover 300M buscan hacernos partícipes de este momento, transmitiéndonos un poco de las sensaciones que se dan en los Juegos. Materiales como la cerámica, el acero o el caucho se dan la mano en estos diseños para rendir un homenaje no solo al deporte, sino también al país anfitrión y al mérito de ir siempre buscando superar las metas. ¿Cuál será la siguiente?

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