se enfrenta ESTE VIERNES a españa en alicante

Balliu, el hijo del alcalde independentista catalán que jugará el España - Albania

El lateral derecho suplente de la rival de España es nacido en un pueblo de Girona, canterano del Barcelona y su padre, desde el PDeCAT sueña con que algún día su hijo juegue con Cataluña

Foto: El catalano-albanés Iván Balliu forcejea con Neymar. (Reuters)
El catalano-albanés Iván Balliu forcejea con Neymar. (Reuters)

No es del todo sencillo encontrar albaneses en la selección de Albania. El país balcánico está abriendose paso a empujones en el concierto internacional del fútbol y, para ello, ha recurrido a la estrategia de las nacionalizaciones. En realidad, más que eso, lo que está haciendo la federación es un tremendo esfuerzo de genealogía. Albania, rival de España este viernes en Alicante, es país de exiliados y emigrados. La historia no ha tratado del todo bien al país, como refleja en sus novelas Ismail Kadare, y no es difícil encontrar por toda Europa apellidos con raíz albanesa.

Incluso sin que ellos mismos tengan idea del tema. A los responsables de la federación, que llevan años desplegando estas estrategias, les sorprendió que hubiese jugando por Europa un chico apellidado Balliu. Porque ese apellido en España no tiene más trascendencia que la de ser poco común, pero en los despachos de Tirana saltaron las alarmas. Es uno de los nombres más comunes en el país y solo había que buscar un poco -con mucha voluntad añadida- para llegar a la conclusión final: albanés de pura cepa.

Iván Balliu , que así se llama el agraciado con la nacionalidad, no sabía nada del tema, pero aceptó. Había estado en la cantera del Barça, llegó a debutar con el primer equipo en amistosos. Después, rechazado por la Masia, pasó por Portugal y llegó finalmente al Metz. Pasó también por la selección española sub-17. Era un lateral derecho muy prometedor que se quedó en el camino de la élite dentro de la élite. Suficiente para ser internacional albanés, eso sí.

Balliu le dijo que sí a la federación, tampoco es que fuese probable que en un futuro fuese a conseguir un hueco en la Selección española. Más bien al contrario, el nivel no daba para tanto. Además, no es del todo seguro que él mismo quisiese vestir la Roja. Su padre, en principio, estaría en contra. Y es que se puede ser independentista y querer jugar con España, o eso dice al menos Piqué, pero la mezcla es, cuanto menos, rara. Mucho más aún si en la familia está un alcalde del PDeCAT.

La selección albanesa. (EFE)
La selección albanesa. (EFE)

En el futuro, selección catalana

Salvador Balliu no esconde sus preferencias, tampoco es que lo necesite. Además de padre de Iván, el albanés, es alcalde de Caldes de Malavella, un pequeño pueblo de la Girona interior. Y si esa zona ya era de clara tendencia independentista hace muchos años ahora es, poco más o menos, el ojo del huracán de la secesión. Por poner ejemplos constatables, las tres últimas publicaciones en la web de la alcaldía hablan de la violencia policial en el 1-O y convocan a la huelga general del día 3. Una huelga que no puede ser considerada como tal, porque no la promueven los trabajadores sino los patronos, en este caso un consistorio.

El pueblo, bonito, habitualmente tranquilo, que solo sale en las noticias por algún desgraciado suceso, es el lugar donde nació Iván, el hijo de Salvador. El albanés. Aún no ha debutado con su país de adopción y puede hacerlo, curiosamente, contra España y en Alicante. El padre, orgulloso, declaraba recientemente al Diari de Girona que por el momento su vástago juega con Albania, pero que no es descartable que en un futuro termine siendo internacional por Cataluña.

El artífice de su debut, si es que llega en esta ventana de selecciones, Cristian Panucci, ni más ni menos. Los dos, además, comparten posición en el campo, pues el italiano, que este verano se hizo con los mandos de Albania, hizo carrera en el Milan y en el Real Madrid donde fue campeón de Europa, siempre fue lateral derecho. sustituyó en julio a De Biasi, actualmente en el Alavés, y está siguiendo los pasos de su predecesor, su objetivo es convencer a más jugadores que sean albaneses aunque ellos, como en el caso de Balliu, no hayan siquiera pisado el país en su vida.

Panucci busca en Tirana volver al fútbol desde dentro, porque desde que colgó las botas lo ha hecho poco. Se convirtió en una estrella televisiva, hombre de buen verbo como es aprovechó su conocimiento para hacerse un hueco entre los analistas de referencia de Sky. Tanto le gustó el 'show business' que terminó enrolado en la versión italiana del programa 'Bailando con las estrellas' donde hizo famoso el 'Panucci dance'.

La dura vida del seleccionador

Cuando quiso volver a la realidad del fútbol se fue al Livorno, luego al Ternana. Equipos pequeños en los que tampoco duró mucho. De repente le llamó la federación albanesa, contenta con la experiencia italiana que les había servido De Biasi. Al fin y al cabo, estuvieron en la última Eurocopa, un éxito sin precedentes. Le llamaron y él acudió a Tirana, firmó y empezó la que es, sin duda, una de las experiencias de su vida.

No siempre es fácil. Ser seleccionador de un país pequeño e irrelevante en el panorama futbolístico no te abre todas las puertas. Conocida es la anécdota del primer viaje que hizo en su nuevo cargo. Marchó a Basilea, pues allí jugaba Taulant Xhaka, hermano de Granit, el futbolista del Arsenal, y uno de los puntales básicos del equipo albanés. Por supuesto, no nacido en Albania, pero de origen kosovar. Suficiente para la federación. El caso es que Panucci, ilusionado, viajó a verle, pero el Basilea perdió y él no jugó un minuto. Así que Taulant se marchó a casa, indignado y sin hablar con Panucci. Mal empezamos, debió pensar.

Albania, país de mil problemas, que reclama desde tiempos inmemoriales la anexión de Kosovo para conformar la Gran Albania, no puede asustarse con todo lo que está sucediendo en España. Acostumbran a realidades más duras, pero a buen seguro se sorprenderán con algo que, en el fútbol, es paradójico: una grada enfrentada a su propio equipo. O, para ser exactos, a un jugador de su equipo.

Piqué ha sido la noticia durante toda la semana. El central del Barcelona y su posición política en una semana de sensibilidades extremas para el país, han hecho de la convocatoria más una tertulia política que un remanso de paz para perfilar un partido que es importante, muy importante incluso. España tiene en su mano clasificarse para el Mundial de Rusia, pero tiene que rematar. Debe ganar a Albania. Siempre que se la ha encontrado por el camino lo ha conseguido. No importan las bajas (Carvajal, Iniesta, Busquets o Morata) el equipo debería ser suficiente. Un error sería fatal.

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