el capitán no dio la cara ante la prensa

Cristiano, desaparecido en el campo y fuera

Portugal debutó en el Mundial y no pudo ser un día peor para los lusos. Además de la goleada y unas polémicas arbitrales, su capitán estuvo ausente

Foto: Cristiano Ronaldo, abatido después de encajar la goleada de Alemania (AP).
Cristiano Ronaldo, abatido después de encajar la goleada de Alemania (AP).

En un Mundial se espera que aparezcan los grandes jugadores del planeta, los que dan nombre a las camisetas de millones de niños alrededor del globo terráqueo. Son, de hecho, una de las grandes atracciones de la Copa del Mundo, sino es la más importante de todas. Apareció Neymar en el partido inaugural, lo hizo Robben para desgracia española, surgió Messi como hacía tiempo que no sucedía y este lunes le tocaba a Cristiano Ronaldo. Pero en Brasil siguen esperando por el crack portugués, porque aunque jugó contra Alemania cuesta recordar alguna acción destacable en sus primeros noventa minutos en este Mundial.

Cristiano, evidentemente, no marcó. Cuando se esperaba a Cristiano Ronaldo como el depredador y goleador que es, pero mientras toda la afición permanecía expectante, el que surgía como la estrella de lo que va de Mundial era el que parece destinado a triunfar en estas lides, Thomas Müller. El del Bayern tiene uno de esos récords que a Cristiano le encantan batir, por esos por los que parece vivir y jugar a esto del fútbol. Müller ha anotado más goles que partidos ha disputado en un Mundial, esto es, ocho tantos en siete partidos. Otro motivo más para que el madridista esté bastante caliente.

Y es que Alemania le dio sus motivos para no estar precisamente alegre después del debut en el Mundial. Es una apreciación quizás demasiado evidente después de que tu equipo pierda por cuatro goles de diferencia, pero no sólo por el resultado Cristiano estaba ofuscado. Principalmente, Ronaldo no es de esos que se esconden en los partidos importantes, ni en los pequeños. El de Madeira quiere ser protagonista siempre y contra Alemania no estuvo ni cerca de serlo. Puede que tuviera cierta culpa de que su participación en el juego luso fuera escasa, que no se ofreciera todas las veces que pudo; pero también es verdad que sus compañeros no lo buscaron con la asiduidad habitual.

Los germanos fueron tremendamente superiores en el 90% del partido en lo que sin miedo a equivocarse puede calificarse como un 'baño' de fútbol en toda regla, al nivel del que recibió la selección española contra Holanda en el segundo día de competición. En aquel instante, todos los pesos pesados del equipo salieron a la zona mixta para dar la cara y pedir perdón a la afición. Casillas, Xavi, Alonso, Del Bosque... Gestos que, si bien no disculpan sus actuaciones, sí hablan de la importancia que le dan a los sentimientos de los seguidores. Pues bien, Portugal ha sufrido una derrota similar e igual de humillante, pero su capitán, Cristiano Ronaldo, no ha abierto la boca.

Portugal tuvo mucho menos balón que Alemania, eso es evidente y lógico al tener en cuenta las cualidades físicas de los lusitanos y técnicas de los germanos. Pero Cristiano no suele necesitar que sus compañeros soben mucho el balón para tener oportunidades para aparecer. Hasta esta temporada, que en el Real Madrid se ha impuesto tímidamente el toque, los blancos siempre han intentado tener menos el balón que el rival, y Ronaldo se ha hinchado a meter goles. Es decir, que el motivo no es la escasa posesión, sino el mal trabajo de Portugal.

Después es inevitable hablar del árbitro Milorad Mazic. Sus decisiones no es que no favorecieran a Portugal, sino que prácticamente todas perjudicados al combinado de Paulo Bento. Lo más llamativo, sin duda, es la injusta expulsión de Pepe por primero dar un leve manotazo involuntario a Müller y después encararse con él. Pero la decisión que realmente cambió el partido fue el penalti de Pereira sobre Götze. Es una pena máxima que se podría señalar, pero no resulta en absoluto claro y es una decisión que dinamitó el buen inicio portugués. Además, poco después, Portugal y especialmente Cristiano reclamó a Mazic un penalti sobre Éder.

Pero Cristiano sólo habló en esa acción. No dijo nada durante todo el partido y no ha hablado después del mismo. No ha dicho desde entonces ni una palabra más alta que la otra y lo cierto es que tenía motivos ‘arbitrales’ para calentarse como alguna que otra vez ha hecho cuando defiende la camiseta del Real Madrid y se ha producido alguna ‘injusticia’. “Vienen tres compañeros a hablar con la prensa, a mí no me toca”, dijo en la zona mixta. Ni una palabra sobre pedir perdón por la actuación y el resultado tan negativo con el que han comenzado. Es decir, evitó ejercer de capitán y así huir de la repercusión que una palabra más alta que otra podía haber tenido, algo que ya le sucedió al seleccionador croata Niko Kovac después de perder contra Brasil.

Es decir, ni un solo comentario sobre el árbitro serbio, ni para reconocer el mal partido; pero ni suyo ni de Paulo Bento ni del resto de sus compañeros. Esta vez, los portugueses prefirieron mantener la boca cerrada y que sea en privado y para sus adentros cuando se acuerden de sus errores y de los ajenos que les han perjudicado contra Alemania y que por ahora les complican el pase a octavos. En su interior querrán hablar y mucho sobre lo sucedido en el Arena Fonte Nova, pero por ahora prefieren empezar a pensar ya en lo que les viene por delante: dos partidos en los que tienen que ganar para estar en la siguiente fase. Primero, Estados Unidos el lunes 23 y después, Ghana el jueves 26.

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