HA VUELTO LA CONFIANZA A LA PLANTILLA

¿Por qué ha vuelto la felicidad al Real Madrid? Las cuatro claves del cambio

Solo ha podido dar unas pinceladas mediante unos pocos entrenamientos y un único partido, pero Zidane ha marcado las líneas maestras del proyecto que quiere para el próximo curso

Foto: Isco celebra su gol frente al Celta de Vigo. (Reuters)
Isco celebra su gol frente al Celta de Vigo. (Reuters)

El Real Madrid vuelve a sonreir. Pocos días después de que el conjunto blanco viviera uno de los peores momentos de los últimos años, perdiendo Liga, Copa y Champions en poco más de seis días, el combinado entrenado por Zinedine Zidane vuelve a tener motivos para la alegría. Comedida, eso sí, pero suficiente para conseguir que los últimos diez partidos de temporada no sean un calvario y se conviertan en una oportunidad. Pero, ¿qué ha cambiado?

Desde que Zidane volviera a tomar las riendas del equipo, no ha pasado ni una semana. Entre medias, solo un puñado de entrenamientos y un partido oficial -ante el Celta, uno de los equipos de la parte baja de la tabla, y en el Santiago Bernabéu-, pero solo 90 minutos fueron suficientes para que el aficionado notara algo diferente al ver a su equipo, unas sensaciones distintas en la manera de jugar que poco o nada recuerdan a lo ocurrido en lo que llevamos de temporada.

Durante la etapa de Julen Lopetegui como técnico blanco, el equipo jugó buenos partidos, con un fútbol vistoso por momentos, pero sin encontrar en muchas ocasiones los resultados esperados; cuando Santiago Solari tomó el cargo, lo hizo con la necesidad de revertir esta situación, pero la marcha del equipo no mejoró, e incluso llegaron a enquistarse problemas con algunos jugadores. Como ocurrió tras la destitución de Rafa Benítez, Zidane ha llegado para poner cordura.

¿Qué teclas ha tocado Zidane? Estos son los cuatro cambios que se vieron ante el Celta:

Vuelta a los clásicos

"Cosas van a cambiar": esta fue una de las primeras declaraciones de Zidane cuando volvió al Madrid y no ha tardado en cumplirlo. En el primer partido de su segunda etapa, volvió a dar la oportunidad al 'mismo' equipo que tantas alegrías le dio al madridismo. Y es que haciendo una comparativa de su primer XI cuando llegó al equipo en 2016 y este ante el Celta, ocho jugadores del equipo titular son los mismos, salvo Odriozola por el lesionado Carvajal, y Varane y Asensio por Pepe y Cristiano Ronaldo. Los jugadores dieron la cara y respondieron a la confianza del entrenador, que no quiso florituras en su vuelta al banquillo, confiando en su guardia pretoriana.

Isco y Zidane se saludan tras ser cambiado. (Reuters)
Isco y Zidane se saludan tras ser cambiado. (Reuters)

Los desterrados

Zidane tenía claro que uno de los grandes problemas del equipo estaba en las extrañas situaciones que se habían generado alrededor de jugadores de peso en el equipo como Marcelo, Isco o Keylor, tres hombres básicos en los éxitos recientes del equipo condenados al ostracismo tras la llegada de Solari. Una de las primeras decisiones del galo fue incluirlos de inicio ante el Celta y los tres respondieron a las mil maravillas: el meta 'tico', con un par de paradas de gran mérito, dejando su puerta a cero; el lateral brasileño, con un partidazo recordando su mejor versión; y el mediapunta español, con grandes destellos y un gol en su vuelta a la titularidad.

Cambio de sistema

Posiblemente, el cambio menos vistoso pero más efectivo de Zidane tuvo que ver con el esquema de juego. Acostumbrados a jugar con Solari con un 4-3-3 en ataque y con un 4-4-2 en defensa, el equipo no encontraba soluciones, pues no tenía ni remate ni gol, pese a generar llegadas. La primera decición del técnico francés fue jugar con un 4-2-3-1: ante la ausencia de Casemiro, colocó a Modric y Kroos como doble pivote jugando a la misma altura y, por delante, tres mediapuntas acompañando al delantero. Un esquema netamente ofensivo, acompañado de una línea defensiva mucho más alta de lo habitual, con gran despliegue por parte de los laterales.

Keylor hizo un gran partido en la portería. (EFE)
Keylor hizo un gran partido en la portería. (EFE)

Alegría y compromiso

Uno de los grandes éxitos de Zidane durante su etapa anterior fue conseguir la implicación de buena parte de la plantilla, teniendo a todos los jugadores enchufados y listos para cuando el equipo lo necesitara. Sin ir más lejos, la profundidad de plantilla fue la responsable del doblete de la temporada 2016-17, pues muchos de los puntos obtenidos en Liga fueron conseguidos por la denominada 'unidad B'. Ante el Celta, Zidane dio minutos a Ceballos, Valverde y Mariano, tres jugadores a los que quiere tener en dinámica de cara al próximo curso. Ese buen ambiente que se genera haciendo que todos se sientan importantes es el que genera el compromiso de la plantilla.

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