Zidane justifica a Benzema desde los números, aunque ya casi no marque goles
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lleva seis goles en 26 partidos con el madrid

Zidane justifica a Benzema desde los números, aunque ya casi no marque goles

El delantero está teniendo su peor temporada de cara a puerta. A pesar de todo su entrenador lo tiene claro, el que no lo ve es que no sabe de fútbol. No pasa lo mismo con Bale e Isco

Foto: Zidane y Benzema en un partido de Champions. (Reuters)
Zidane y Benzema en un partido de Champions. (Reuters)

Benzema sigue siendo el mayor enigma de este Real Madrid. El problema ya no es de opinión, es casi de percepción. Hay una marea de madridistas que no ve en él ninguna virtud, que piensa que cuando está en el campo su equipo juega con diez. Zidane, que tiene la última palabra, opina todo lo contrario. Para él su presencia es necesaria en el conjunto y no concibe una alineación en la que no esté su compatriota. Puede caer Bale, puede caer Isco, pero Benzema es intocable en los partidos relevantes. Los hechos así lo demuestran.

"Karim ha demostrado quién es en sus nueve temporadas. A mí me gusta mucho, es muy bueno, pero sus datos hablan por sí mismo. Últimamente critican que no marca, pero hace otras cosas para el equipo. Al que es futbolero le tiene que gustar Benzema. Se merece estar en el Madrid", decía convencido el técnico en la última rueda de prensa, la previa al partido contra el Eibar. No es más que el discurso de siempre, su fe parece inagotable.

Foto: Benzema se quedó sin marcar gol este martes en París. (Reuters)

Es curioso, porque habla de datos y esa, precisamente, suele ser la piedra en el zapato del ariete. Benzema es muchas cosas, pero no un 'killer', lo volvió a demostrar esta semana contra el PSG. Una vez más él solo contra el portero, de nuevo una ocasión perdida. No, el olfato no le sobra, aunque es cierto que tiene argumentos en su defensa. Cristiano siempre se mostró contento por tenerle junto a él. Abre espacios, ve el fútbol, entiende cuál es el lado del desmarque para no molestar y llevarse un zaguero perdido aclarando la jugada.

Los goles son escasos. Cuatro tantos en Liga, dos en Champions en 26 partidos disputados. Escasos números incluso para un jugador que no se identifica con el delantero goleador. Con Benzema, como con tantos otros, la productividad es algo relativo. Puede valer que no haga tanto goles como, por ejemplo, Lewandowski, porque se entiende que su aportación en otros conceptos compensa. Pero en eso también hay unos mínimos, no se puede ser el delantero centro de un equipo y ser irrelevante en la cifra goleadora del mismo. En otras temporadas, cuando estaba en 18 o 20 tantos, todavía cuadraba la ecuación. Cuando ese valor también se desploma ya no funciona.

placeholder Isco, contra el Getafe. (EFE)
Isco, contra el Getafe. (EFE)

La goma elástica de Isco

La teoría, claro, no le vale a Zidane, embelesado como está con su delantero. Llega a decir que quien sabe de fútbol lo admira, en ocasiones como si esto fuese una ciencia oculta o una logia masónica portadora de un secreto indescifrable. Es, además, el jugador del que peor lleva la crítica: "No van a cambiar, pero lo que me interesa es que lo hizo muy bien. Paciencia y pensar que lo hizo bien para el equipo, ya está. El resto no me interesa. No tengo que convencer a la gente, porque hay otros que piensan que es muy bueno. Hay gente que le gusta Isco y a otros no".

Es curiosa la referencia al malagueño, porque a él mismo parece no encantarle. Hay entre ambos una relación de amor discontinuo, en ocasiones parece intocable, pero también hay rachas en las que Isco desaparece del equipo como si no terminase de encontrar en él el catalizador de juego que necesita. Hay un poco de efecto goma entre ambos, días que son muy cercanos, otros que son tirantes.

Algo similar podría decirse con Gareth Bale. En el caso del galés hay una disensión evidente entre la palabra dicha y los hechos posteriores. Sigue hablando de él como una estrella, como un jugador importante en el equipo. Pero no aparece en las alineaciones, y eso genera cierta ansiedad en el extremo, que entiende que alguien como él debería estar siempre lejos del banquillo. "Es fundamental para nosotros y va a contar hasta el final de temporada como todos los demás. No hay nada. Tengo que hacer un equipo cada tres días y es lo que estoy haciendo. No es un problema para él porque hablamos. Sabe dónde está y que todos son importantes".

placeholder Gareth Bale, calentando. (Reuters)
Gareth Bale, calentando. (Reuters)

El espacio perdido por Bale

Si la primera norma del Club de la Lucha es nunca hablar sobre el Club de la Lucha, lo mismo puede decirse sobre las relaciones tirantes en el fútbol. O sobre el descontento de los jugadores. Un técnico, y Zidane ya se ha transformado en eso -antes fue crack, directivo, y observador privilegiado- siempre modula el discurso y rechaza cualquier fricción en el vestuario. "Queréis buscar un problema y no hay ningún problema. Gareth es importante, pero hay otros jugadores importantes", despacha con Bale, en una frase que valdría para casi cualquier jugador del equipo.

Las que siempre llevó bien fueron las críticas a su persona. Es un tipo tranquilo y las cosas, por el momento, le han ido bien. Le llaman alineador, sí, como si no fuese más que un tipo que apunta nombres en una hoja y no se dedicase de verdad a organizar a los suyos. No le altera demasiado: "No estoy aquí para convencer a nadie. Cuando siga ganando todo el mundo seguirá opinando. No es algo que quiera cambiar, y lo importante es que me gusta mucho el fútbol. En un trabajo lo que hay que hacer es dar el máximo, el resto es la vida. Ahora todos dicen que soy el mejor y eso me parece una tontería. Si pierdo contra el Eibar seré el peor del mundo. Lo que me importa es la pasión por disfrutar de los grandes jugadores que tengo".

El partido contra el Eibar es, una vez más, lo de menos. La Liga se convirtió hace semanas en un escenario de pruebas, con balas de fogueo. El Madrid no va a ser campeón y tampoco teme perder el acceso a Champions. La tranquilidad, en este caso, es también el aburrimiento.

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