cristiano igualó un 1-3 en inferioridad

Al Real Madrid y a Bale se les va la cabeza

Los blancos se la volvieron a pegar en una segunda parte en la que todo el equipo perdió los papeles, sobre todo Bale, que fue expulsado. La reacción de Cristiano lavó la cara

Foto: Sergio Ramos protesta el penalti que cometió (EFE).
Sergio Ramos protesta el penalti que cometió (EFE).

El Real Madrid ya no es líder. Hacía mucho que esto no pasaba. Cierto es que todavía tiene un partido por delante más que los demás, ese aplazado contra el Celta, pero lo que dice ahora mismo la tabla es que está por debajo del Fútbol Club Barcelona. El equipo blanco volvió a dejarse puntos, a recibir un buen número de goles, a ofrecer una imagen muy negativa y a augurar un final de campaña mucho menos halagüeño de lo que estaba previsto hace solo un par de meses. La Unión Deportiva Las Palmas sacó un puntazo del Bernabéu justificando, al menos por una vez, que un equipo humilde puede sobrevivir en Primera División jugando muy bien al fútbol.

Hay ligas que se ganan y ligas que se pierden. El año pasado, el Barça ganó la Liga. Esta temporada, el Madrid va camino de perderla. Literalmente. Porque este Barça, ahora mismo líder en solitario, no es el mejor equipo de España, pero ahí está, en lo alto de la tabla porque se ha mostrado, de aquella manera, más regular. El Madrid se la está pegando poco a poco, sin comprensión posible, sin explicación aceptable. De poder cerrar el título en el Pizjuán ha pasado a ser segundo y acumular una ristra de malas sensaciones que se evidencian en la enorme cantidad de facilidades que ofrecen a los contrarios, que le han abierto en canal en los tres últimos partidos, y no siempre se puede tener la misma suerte que en Villarreal.

Casi, eso sí. En La Cerámica el Madrid ganó remontando un 2-0 en 19 minutos. ¿Qué tiene más mérito, eso o empatar un partido que perdías por 1-3 en el minuto 86 con un jugador menos? En realidad da bastante igual. El Madrid se dejó dos puntos. No sirve lo de que ganó uno por igualar en una situación tan complicada. Sobre todo por la forma en la que se produjo. Hay un abismo entre un Madrid en la primera parte y otro en la segunda. Mejor dicho, con el que empezó el partido y con el que comenzó la reanudación. El primero disputó unos minutos soberbios de enorme calidad, presionando la salida del balón de Las Palmas y generando constantes ocasiones de gol, una nada más empezar, que fue el primero de los tres goles anulados a Morata.

El segundo estuvo muy cerca de completar el suicidio involuntario en el que se había metido. Nada más pitar el árbitro salió otro equipo, los mismos jugadores, sí, pero otro equipo. No era el mismo. De repente, la defensa fue un desastre, el mismo despropósito que había sido en los partidos en la Comunidad Valenciana. Siete goles ha encajado el Madrid, y eso que la pareja de centrales siempre ha variado. En Valencia jugaron Varane y Ramos, en Villarreal Pepe y Ramos, y esta vez, Nacho y el capitán. Esa misma zaga que hace unas semanas era una de las menos goleadas de España ha dejado de ser fiable, o más bien, es un festín de cuervos.

Bale perdió los papeles (Sergio Pérez/Reuters).
Bale perdió los papeles (Sergio Pérez/Reuters).

Zidane tiró de rotaciones. Era justificado, un partido entre semana de Liga en unos meses en los que siempre se juega cada tres días, en casa y ante un rival que había perdido los últimos cuatro partidos. Dejó fuera a Casemiro y sentó a Pepe, Benzema y Modric. El once, pese a ello, era de plenas garantías. En teoría. Jugar ante Las Palmas, uno de las plantillas con mayor capacidad asociativa en mediocampo de Primera, sin un mediocentro defensivo puro era un riesgo evidente. Kroos nunca ha sido mediocentro posicional por mucho que haya jugado ahí, y a su espalda sufre. Sufre porque Quique Setién, viejo zorro, le colocó a Jonathan Viera en su retaguardia.

Nunca suele jugar tan centrado y tan atrasado el canterano amarillo, pero en el Bernabéu jugó uno de los mejores partidos de su carrera en esa posición, de enganche, lejos de la banda y no tan pegado al ataque. Ahí se sintió como un '10' clásico que dominaba toda la medular con su colocación y su visión de juego. Todo lo que ocurría en el juego canario pasaba por sus botas y su imaginación. Él fue el que hizo que Boateng, Tana y Jesé se lucieran en ataque e hicieran a Keylor Navas ser el jugador más participativo del Madrid, sobre todo, como decíamos, en el segundo tiempo. Una genialidad táctica tan simple como conocer las deficiencias del contrario y saber explotarlas al máximo por la reubiación de un jugador en una posición definitoria. Eso hizo Setién en el coliseo madridista.

Keylor Navas casi detiene el penalti a Viera (Sergio Pérez/Reuters).
Keylor Navas casi detiene el penalti a Viera (Sergio Pérez/Reuters).

Ese detalle empezó a marcar el partido en el momento del primer tiempo en que Las Palmas se asentó con el balón en su posesión. Le costó porque Morata insta mucho a sus compañeros a atacar la defensa contraria, y hasta que no se sacaron de encima esa presión inicial blanca, el juego de Las Palmas no alcanzó su plenitud, esa misma que ya se vislumbró en el primer gol. Una jugada trenzada en la que Tana, el chico que hace dos años no valía para jugar en Segunda, rompió a Sergio Ramos con un simple giro y se la metió a Navas por su palo. Antes el Madrid también había completado una jugada simple pero hermosa. Un pase filtrado de Kovacic que mató a toda la defensa canariona y dejó solo a Isco ante Varas para marcar. Pasaron dos minutos entre una y otra.

Luego pasaron muchas cosas y todas buenas para Las Palmas. El Madrid se olvidó de defender, Bale olvidó sus modales ejemplares británicos y el césped del Bernabéu que enfocaba la portería visitante se empinaba como el Tourmalet. A Morata le seguían anulando goles (dos de ellos legales, por cierto), Ramos volvía a ser el 'hombre penalti' con un error infantil y Keylor justificaba el interés en otros porteros. Zidane hizo cambios y no parecían hacer efecto. Generaron ocasiones ante un equipo con superioridad que no supo acabar la jugada. Un penatli claro y un remate soberbio de Cristiano salvaron la noche, al menos un poco. Pero no el liderato, eso se ha perdido.

Ficha técnica

3 - Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Nacho, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos, Isco (Lucas Vázquez, m.65), Kovacic (James, m.71); Bale, Cristiano Ronaldo y Morata (Benzema, m.71).

3 - UD Las Palmas: Javi Varas; David Simón, Lemos, Bigas (Aythami, m.27), Dani Castellano; Roque Mesa; Tana, Vicente Gómez, Jonathan Viera (Halilovic, m.75), Jesé; y Prince Boateng (Mateo, m.68).

Goles: 1-0, m.8: Isco. 1-1, m.10: Tana. 1-2, m.56: Viera de penalti. 1-3, m.60: Boateng. 2-3, m.87: Cristiano Ronaldo de penalti. 3-3, m.89: Cristiano Ronaldo.

Árbitro: Fernández Borbalán (colegio andaluz). Amonestó a Ramos (55) y Morata (71) por el Real Madrid; y a David Simón (44), Boateng (53) y Halilovic (90) por Las Palmas. Expulsó a Bale en el minuto 47.

Incidencias: encuentro correspondiente a la 25a jornada de la Liga disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 63.789 espectadores.

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