hace un año estuvo a un paso de ser despedido

Berizzo, de la calle al poder: el alumno de Marcelo Bielsa que mete miedo al Bernabéu

El Celta está completando una notable temporada, ofreciendo un vistoso e intenso juego bajo el mando de Berizzo. Un técnico que hace un año estuvo a un paso de ser despedido

Foto: El Celta de Eduardo Berizzo está firmando una notable temporada (EFE)
El Celta de Eduardo Berizzo está firmando una notable temporada (EFE)

Hace poco más de un año, cuando el 2015 daba sus primeros coletazos, estaba sentenciado. El Celta no funcionaba, el recuerdo de Luis Enrique imponía su ley y el entrenador argentino quedaba a un solo paso de ser sentenciado. Pero todo cambió de un día para otro. El presidente optó por la prudencia y la paciencia, los resultados empezaron a variar y el Toto Berizzo comenzó a ver cómo en el campo germinaba el método que había estado sembrando a diario desde que relevó al ahora entrenador del Barcelona. Llega al Santiago Bernabéu un equipo revitalizado, reconocido y valorado por la opinión general. Con un estilo atractivo y un estratega que en el mundo del fútbol empieza a ser señalado para entrenar a un grande en cualquier momento. Ahora todos son sonrisas en la vida diaria del Celta, pero hasta llegar a ese estado de felicidad el tránsito no fue sencillo. Ahora manda el técnico que hace poco más de un año estuvo a un paso de engrosar la lista de parados...

Cuando peor le iban las cosas al Celta, cuando la grada y la crítica mediática cercaban al entrenador argentino, nadie daba un duro por su supervivencia. Eran tiempos en los que desde dentro de su propio camerino se le ponía fecha de caducidad -inmediata- porque su conexión con el colectivo estaba plagada de cortocircuitos. La fractura en el interior del vestuario era de grandes proporciones, con unos jugadores muy distanciados de un Berizzo que no conseguía unir voluntades. “Está en la calle”, decían desde las tripas del club sin rubor. El método del entrenador marca una clara línea entre los titulares y los suplentes, algo que cargó de tensión la vida cotidiana de la plantilla.

Un buen número de jugadores estaban de uñas con el Toto Berizzo. Había perdido prácticamente el control del vestuario. Esa división entre 'buenos' y ' malos' tenía al grupo muy encendido, también por el exigente manual de trabajo del técnico argentino. Discípulo de Marcelo Bielsa, intentaba implantar con mano de hierro un exigente modelo en el terreno de juego. Atractivo, igual que severo y minucioso en su aplicación. Había empezado bien el curso, pero se torció a finales del 2014. Llegó a acumular diez jornadas seguidas sin ganar, pero a principios de febrero de 2015 acabó sus penurias al imponerse al Córdoba en Balaídos. Fue el comienzo de una resurrección que se alarga con brillo a día de hoy. 

Berizzo, durante el partido que el Celta disputó en el Bernabéu la pasada temporada (Reuters)
Berizzo, durante el partido que el Celta disputó en el Bernabéu la pasada temporada (Reuters)

Todo por descubrir

Luis Enrique marcó el camino, trazó una línea en la que dejar cualquier detalle a la improvisación no tenía lugar en el Celta. Eduardo Berizzo siguió esa estela y el resultado ha sido óptimo. Ejerce un control absoluto sobre todo lo que concierne al equipo, tanto a nivel colectivo como individual. “Un pesado”, como dice algún jugador, pero que con mucho esfuerzo y sorteando muchas dificultades, ha conseguido que el plantel crea en lo que hace. El Celta que ha alumbrado el Toto se codea con cualquier rival, sea el que sea, y apuesta por un fútbol vistoso e intenso que los grandes de España han sufrido. El Barcelona salió goleado esta temporada de Balaídos (4-1), mientras el Atlético de Madrid fue eliminado de la Copa del Rey a manos de los celestes. Los futbolistas acabaron entrando por el aro y ahora se consideran capacitados para pintarle la cara a cualquiera.

En el Santiago Bernabéu se teme mucho la visita del Celta porque su trayectoria pone de manifiesto que es un enemigo de potencial suficiente como para complicarle la tarde al Real Madrid. Más con una grada irritada por la trayectoria de su equipo y con Florentino Pérez en el punto de mira... El 'estilo Bielsa' que ha implantado en el equipo olívico le convierte en un oponente más que incómodo. Presión y cuidado del balón son los dos mandamientos que imperan en un equipo que sueña con acabar la temporada en zona europea. Ni en sus peores momentos viró hacia otro lado y mantuvo en pie en todo momento su filosofía. La paciencia de Carlos Mouriño (presidente del club) hizo el resto. Por algo quiere prorrogar el contrato de Berizzo -expira en junio- en tres años, aunque el técnico es más partidario de ir 'partido a partido', 'año a año'...

Posesión, protagonismo, control... Conceptos que han convertido al Celta en un equipo atractivo para la vista. Su apuesta nunca se negocia, siempre dando pasos adelante y los justos hacia atrás. “Marcelo Bielsa me enseñó que nada está aprendido en la vida, que todo está por descubrir. Para mí fue un guía, la persona que me educó a la hora de empezar a dirigir un equipo”, dijo Berizzo hace tiempo en una entrevista concedida a 'LaLiga'. En esta visita al Santiago Bernabéu el plan es el de siempre y así lo desveló el técnico, al afirmar que “queremos quitarle el balón al al rival porque lo necesitamos para jugar y atacar con fluidez todo lo que podamos”. Ser discípulo de Bielsa es lo que tiene y el Real Madrid sabe que la tarde no apunta a plácida...

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