EL BÉTICO EDER VILARCHAO CUELGA LAS BOTAS

Tres años de lesiones retiran a los 25 a una de las grandes promesas del fútbol español

Sólo necesitó 40 minutos ante el Levante para confirmar que tenía madera de enorme jugador, lo que confirmó ante el Atlético cuatro días después... hasta que una grave lesión acabó con su carrera

Foto: Eder Vilarchao trata de irse de Raúl García en su partido ante el Atlético
Eder Vilarchao trata de irse de Raúl García en su partido ante el Atlético

"Resulta que viene al Betis un chico que el año pasado estaba en el Sestao Ríver (2ª División B), ficha por un filial en el que las cosas no carburan, le das la oportunidad de jugar en el primer equipo y la aprovecha así... A ver si se lo gana para jugar ante el Athletic, que seguro le hará mucha ilusión. Hoy hemos sumado sumado un jugador más a la plantilla. Lo mejor de todo es que está con nosotros y me ha demostrado que puede jugar al más alto nivel. Se ha subido al tren de Primera División", aseguraba Pepe Mel. Esta es la historia de Eder Vilarchao, un joven al que las lesiones han acabado con su gran sueño.

El centrocampista vasco lo tenía todo para triunfar: exquisita técnica en su pie izquierdo, velocidad, desparpajo y, sobre todo, muy buena visión de juego hacían de él un potencial gran jugador. Su mayor déficit estaba en su menudo físico, nada que no pudiera solucionar a base de duro entrenamiento. No en vano, tenía genes de gran jugador: Eder Vilarchao es sobrino del histórico Carlos Ruiz Herrero, aquel mítico goleador del Athletic, que fue el último pichichi del conjunto 'león' allá por la temporada 73-74. Sus formas sobre el césped hacían prever un enorme proyecto de jugador.

Vilarchao, en su debut ante el Levante
Vilarchao, en su debut ante el Levante

Corría un frío 13 de enero de 2013 cuando el fútbol esbozaba una sonrisa. Es bastante habitual ver cómo muchos jóvenes debutan en Primera División, pero la gran mayoría termina por quedarse en el camino. Conseguir debutar ya es un pequeño milagro, pero convencer a técnico y afición por igual para quedarse y hacer carrera al más alto nivel sólo está al alcance de los privilegiados. El joven Eder Vilarchao, con sólo 23 años, supo aprovechar su oportunidad: Pepe Mel veía en el joven mediapunta vasco a un jugador de futuro. No se equivocaba lo más mínimo, acababa de encontrar a una estrella en ciernes.

Tras ser convocado ante Las Palmas en la Copa del Rey, Vilarchao tuvo la oportunidad de debutar un par de días después. Era el minuto 56 del partido de Liga ante el Levante, un encuentro en el que el Betis ganaba por 1 a 0 pero sufría en exceso tras perder el medio del campo. Mel dio la oportunidad al joven jugador... y el partido cambio. Con una magia y un desparpajo insuales para un debutante -taconazo espectacular a Rubén Castro incluido- , se hizo con el control del balón y fue el encargado de marcar el tempo del partido desde el medio del campo, para comandar al conjunto andaluz a la victoria por 2 a 0.

Vilarchao se lamenta ante el Atlético de Madrid
Vilarchao se lamenta ante el Atlético de Madrid

Acababa de nacer un jugador de futuro

Por aquel entonces, el medio del campo del Betis era dirigido por un Beñat Etxebarria en plena forma, que llevó a los verdiblancos a acabar séptimos en la temporada. Pero Mel ya conocía la mala noticia: su 'cerebro' se iba al Athletic de cara a la próxima temporada, por lo que la aparición de Vilarchao fue un verdadero soplo de aire fresco. Si en la media temporada que quedaba desde su debut conseguía tener minutos e ir haciéndose al equipo y a la categoría, el Betis acababa de encontrar un sustituto de garantías para los próximos años. Era el momento de confiar en el joven jugador.

Así, cuatro días más tarde, Pepe Mel le alineaba de inicio en la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid. Pese a la derrota de su equipo (2-0), el joven mostró confianza y galones suficientes para convertirse en importante: sólo había necesitado dos partidos para demostrar que tenía nivel de sobra para triunfar en Primera, pero la mala suerte se cruzó en su camino. Tras jugar en el Vicente Calderón, durante un entrenamiento, Vilarchao iba a sufrir un fuerte esguince de tobillo... pero las pruebas confirmaron que el problema era mayor y que lo que sufría realmente era una fractura de tobillo.

Vilarchao, tras lesionarse en un entrenamiento con el Betis
Vilarchao, tras lesionarse en un entrenamiento con el Betis

Obligado a pasar por quirófano, estaría cerca de cuatro meses de baja, por lo que la temporada había acabado para el joven Eder. Sólo quedaba pensar en el siguiente curso, donde tenía la ilusión de volver a ganarse la confianza del técnico: tras casi medio año de lucha por recuperarse, volvió a entrenar con el equipo, pero cuando estaba listo para reaparecer volvió a recaer de la misma lesión. A partir de ahí, el calvario se multiplicó: constantes recaídas, vuelta a entrenar, más dolores y, de nuevo recaídas, acaban con las esperanzas del jugador. Tres años después de su lesión, Vilarchao anunciaba su retirada.

Hace sólo una semana, a los 25 años, Vilarchao se desvinculaba de manera definitiva del Betis y confirmaba que colgaba las botas. Con poco más de 90 minutos como jugador al más alto nivel, nunca antes una promesa había demostrado tanto en tan poco tiempo. Eder Vilarchao lo tenía todo para triunfar en el fútbol, pero una grave lesión se cruzó en su camino hasta obligarle a tener que abandonar el fútbol en activo. Después de tres años luchando por poder jugar, el centrocampista vasco se ha visto obligado a dejar el balón. El fútbol español se queda sin una de sus grandes perlas: su nombre, Eder Vilarchao.

Carta de despedida de Eder Vilarchao

Hoy es el día que nunca quise que llegara. Debuté con el Real Betis el 13 de enero de 2013… fue un día inolvidable y una fecha que estaba convencido que sería el principio de una larga y bonita carrera deportiva. Si me llegan a preguntar por aquel entonces dónde me veía pasado este tiempo, ni en mi peor pesadilla diría que despidiéndome del fútbol, mi pasión desde pequeño.

Después de casi tres años de una larga y durísima lucha por recuperar mi tobillo e intentarlo prácticamente todo, poniendo además todos los esfuerzos y medios a mi alcance para volver a los terrenos de juego, hoy me toca despedirme de ellos. Por mucho que me cueste, he llegado a la conclusión de que mi tobillo no está para competir al nivel que requiere este deporte. No soy de los que se rinden fácilmente y si no habéis sabido mucho de mí durante este periodo es porque me he centrado en intentar recuperarme y no he querido perder ni un segundo en lamentaciones.

No podré volver a jugar al fútbol, pero me gusta tanto este deporte que seguiré vinculado a él de una u otra forma. He perdido una batalla pero aún daré mucha guerra en este deporte que se llama fútbol y sin el que no concibo mi vida.

Quiero daros las gracias a todos los que me habéis apoyado y mostrado vuestro cariño. Cada día os habéis interesado por mí. Habéis conseguido que, a pesar de lo duro que ha sido, haya sacado fuerzas de donde a veces no las había. Siempre llevaré al Betis en el corazón y aunque no vine siendo bético, me voy siendo uno más de los muchos que hay por todo el mundo. Ahora entiendo el porqué.

También quiero agradecer al club la confianza que demostró en mí dándome un sitio en el primer equipo. Me siento un privilegiado por haber podido debutar con la camiseta del Real Betis y espero que nuestros caminos vuelvan a cruzarse en el futuro. Y es que a pesar de haber tenido nuestras diferencias en algunos momentos, a la hora de la verdad el Real Betis me ha cuidado y protegido comportándose como el gran club que es.

Tampoco quiero olvidarme de cada uno de los compañeros con los que he compartido vestuario, con todos ellos he vivido alegrías y, por desgracia, estos últimos años momentos muy complicados en los que siempre me han apoyado.

Por todo ello, muchas gracias a todos, hasta pronto y ¡Mucho Betis!

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