ELIMINADO DE LA efl Y CON UN VESTUARIO DIVIDIDO

Nuevo enganchón entre Mourinho y Pogba en el entrenamiento del United

La situación con el centrocampista francés no parece tener una buena solución. Al menos, a corto plazo

Foto: Mourinho-Pogba, un desencuentro que confirma que el United es un polvorín. (Reuters)
Mourinho-Pogba, un desencuentro que confirma que el United es un polvorín. (Reuters)

José Mourinho no atraviesa el mejor momento de su carrera. El entrenador portugués volvió a vivir este martes un nuevo revés con el Manchester United, después de quedar eliminado de la Copa de la Liga ante el Derby County de su 'pupilo' Frank Lampard (2-2). Caer ante un equipo de Championship provocó las críticas por parte de la afición y de los medios británicos... y la situación terminó por explotar con uno de los capitanes (hasta este miércoles) del equipo: Paul Pogba.

De hecho, la situación con el centrocampista francés no parece tener una buena solución. Al menos, a corto plazo. Si este miércoles, Mourinho anunciaba que le retiraba la capitanía al recientemente campeón del mundo, escasas horas después de que colgara un vídeo en redes sociales donde se le veía divirtiéndose en el palco mientras su equipo perdía, este miércoles las aguas no volvieron a su cauce y la tensión se dejó notar en el entrenamiento matutino de este miércoles.

Pogba salía a entrenar y lo hacía saludando a varios integrantes del cuerpo técnico del United, entre ellos, al exjugador Michael Carrick. Sin embargo, mientras lo hacía, Mourinho se dirigió a él muy serio, cortando de raíz la sonrisa del centrocampista. En el vídeo, se ve cómo el técnico dice algo que no sienta muy bien a Pogba, quien parece pedirle explicaciones y, entonces, se produce una conversación de más de medio minuto donde la tensión se corta con un cuchillo.

Este martes, el United se las prometía muy felices en Old Trafford en su debut en la EFL Cup. Ante un equipo de nivel inferior y en casa, Mourinho se dio el lujo de dejar a varios jugadores titulares (De Gea, Valencia, Lindelof, Shaw o el propio Pogba) fuera de la convocatoria. Las rotaciones, tan necesarias en el fútbol moderno por la acumulación de partidos, terminaron por pasar factura al equipo, en un partido en el que volvió a quedar claro que algo no funciona en un United venido a menos.

Aunque el United se adelantó por medio de un gol de Mata a los dos minutos de partido, Wilson y Marriott dieron la vuelta al choque en la segunda mitad, en la que los 'devils' sufrieron la expulsión de Romero. En el 95, con el partido casi acabado, Fellaini lograba el empate sobre la bocina para llevar el encuentro a los penaltis: en la tanda decisiva, después de quince lanzamientos, la parada de Carson a Phil Jones eliminaba al ManU y dejaba en la cuerda floja a Mourinho.

Pero la polémica no se quedó en el mal resultado del partido, sino en lo ocurrido en el palco: mientras su equipo perdía, Pogba colgaba un vídeo en las redes sociales donde aparecía riéndose junto a Pereira de Shaw, quien observaba el desarrollo del encuentro. Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de un Mourinho que anunciaba en rueda de prensa que le retiraba la capitanía del equipo al francés: "Está decidido, es algo que puedo hacer como entrenador del equipo".

La relación entre el campeón del mundo y Mourinho es el fiel reflejo de lo que ocurre en un vestuario que no está conforme con algunas de las decisiones de su entrenador, quien sabe que su continuidad pende de un hilo. De hecho, ya empieza a sonar el nombre de su posible sustituto de cara a la próxima temporada: ni más ni menos que Zinedine Zidane, lo que supondría no solo un recambio en el banquillo, sino también en el estilo y en la imagen que quiere proyectar el club.

Precisamente ahí es donde se encuentra el 'debe' del técnico portugués. Es cierto que allá donde ha entrenado ha ganado títulos, pero con un coste alto. Pese a despedirse con una Champions, en el Inter de Milán ya se marchó siendo muy criticado por buena parte de la plantilla y de la afición, una situación que se volvió a repetir en el Real Madrid y en su regreso al Chelsea. Ahora, en el United, se vuelve a repetir la historia: sus maneras de llevar el equipo no terminan de gustar a todos.

Una década de problemas

"No sabéis lo que os espera", comentaba un periodista italiano a un grupo de representantes de la prensa española que se encontraban cubriendo la final de la Champions en 2010. Mourinho ya se marchó del Inter con muchas críticas, una situación que se repitió en el Real Madrid: su decisión de quitar la titularidad a Iker Casillas terminó por dividir al madridismo en dos bloque bien diferenciados, además de terner roces con otros jugadores de peso como Ramos o Cristiano.

En su segunda etapa en el Chelsea, los problemas con los jugadores también fueron la tónica: el gran encontronazo lo vivió con Samuel Eto'o, a quien criticó por la edad que tenía. Pero también con otros dos jóvenes, de los que no supo aprovechar su talento y a los que obligó a buscarse una salida en busca de minutos: Kevin de Bruyne y Mohamed Salah, posiblemente dos de los jugadores en mejor estado de forma de las últimas temporadas. Con esta carta de presentación llegaba al United.

Sus encontronazos con todo tipo de jugadores en los diferentes equipos en los que ha estado -además de sus continuos rifirrafes con la prensa- han granjeado un estereotipo del técnico que no termina de gustar a los equipos. De hecho, solo hay que ver los recambios que llegaron en el banquillo en su lugar: en el Inter, Rafa Benítez; en el Real Madrid, Carlo Ancelotti; y en el Chelsea, Guus Hiddink. Tres entrenadores de perfil bajo, con mano izquierda para devolver las aguas a su cauce.

Paul Pogba, en el palco de Old Trafford. (Reuters)
Paul Pogba, en el palco de Old Trafford. (Reuters)

500 millones sin los resultados esperados

Mourinho es un ganador nato que, durante una buena parte de su carrera, se convirtió en uno de los técnicos más laureados de Europa. Pero de un tiempo a esta parte, los éxitos conseguidos no terminan de estar a la altura de las expectativas: es cierto que en el United suma tres títulos (Community, EFL Cup y Liga Europa), pero se antojan escasos para el desembolso que se ha llevado en los últimos años y que no terminan de dar el paso que se espera.

El United ha desembolsado casi 500 millones en los últimos tres cursos para reforzar el equipo con peticiones expresas de Mourinho. El mayor fichaje de los 'devils' fue Pogba, por quien pagó la friolera de 105 millones de euros. Y, precisamente con el francés, comenzaron los problemas la pasada temporada, terminando por estallar este curso: declaraciones cruzadas, dardos envenenados y la retirada de su capitanía confirman que el vestuario del conjunto de Old Trafford es un polvorín.

El conjunto inglés parece estar convencido de querer dar un relevo a su banquillo y el principal nombre que tienen sobre la mesa es el de Zidane, otro entrenador que encaja con ese perfil de técnico con escasas salidas de tono. Mourinho sabe que el personaje que interpreta gana seguidores cuando sus equipos ganan, pero cuando no es así, es el primero en estar en el disparadero: el próximo equipo que se haga con sus servicios sabe lo bueno y lo malo que conlleva contar con Mou.

Internacional
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