su idea es no entrenar hasta 2018

Cantos de sirena del fútbol exótico y Croacia: dos despidos no quitan las ganas a Ancelotti

Los duros golpes en Real Madrid y Bayern Múnich, dos equipos en los que fue campeón, el italiano sigue el fútbol muy de cerca desde Londres, con la Premier siempre en la cabeza

Foto: Ancelotti, de visita al Muro de las Lamentaciones de Jerusalén. (Reuters)
Ancelotti, de visita al Muro de las Lamentaciones de Jerusalén. (Reuters)

Con 58 años, Carlo Ancelotti ha entrenado ya a tres de los cinco o seis clubes con mayor peso histórico del fútbol mundial. Ha ganado con todos ellos, pero del Real Madrid y el Bayern Múnich salió por la puerta de atrás, víctima de la inmediatez y la ausencia de memoria a corto y medio plazo del fútbol de hoy. No sucedió así en el Milan. A seguir de estos fracasos (si es que se puede entender como tal ganar casi todo), la mente del entrenador reggiano está con ganas de descansar activamente. Enlazar a dos grandes de España y Alemania consecutivamente supone una carga psicológica enorme y la necesidad de volver a sentarse en un banquillo no apremia, si bien siempre está presente esa voluntad de volver a bajar al césped y dirigir un vestuario.

En su cabeza, por lo tanto, no está colocarse en el primer lugar que se le presente en la puerta de su casa de Londres. De hecho, el timbre ha sonado varias veces desde que el Rummenigue le comunicó que dejaba de ser entrenador del Bayern. Es imposible que un paso en falso como el que ha sufrido en Baviera merme la popularidad internacional de uno de los pocos técnicos que ha ganado la Champions League tres veces, y encima con dos clubes diferentes. Sin embargo, una vez en marcha, el tren del fútbol europeo no siempre se detiene en tu parada más cercana.

A Carletto le han llamado y le han puesto ofertas muy serias encima de la mesa, pero sobre todo de China y de Oriente Medio. No sería el primer gran preparador que abandona la élite para acaudalarse entre los millones de lucrativos destinos futbolísticos. En la Superliga china están, ahora mismo, técnicos de la talla de Scolari, Capello, Pellegrini o Villas-Boas. Es decir, está comúnmente aceptado ese descenso de nivel competitivo para entrenadores y jugadores de clase mundial, pues si te llenan el bolsillo de billetes, lo demás da igual. Ancelotti no es así. Gana mucho dinero ya entrenando en Europa, intentando ganar lo que todo el mundo quiere ganar, con los que todo el mundo quiere entrenar. No es su lugar. Ni su competición. Pero no está ahora mismo dispuesto a cerrarse ninguna puerta, ni siquiera esa.

Tampoco se cierra en banda a ofertas menores en Europa. En este sentido, el rumor que le colocaba en la selección de Croacia es prácticamente imposible, pero no al 100%. Esta semana se habló de que Davor Suker, presidente de la federación croata, estaba interesado en que Carlo Ancelotti dirigiera al combinado ajedrezado en el Mundial de Rusia si conseguía superar la repesca contra Grecia. Hasta el momento, no se ha planteado pasarse al mundo de las selecciones, y mucho menos a una que no sea Italia. De hecho, él sabe que siempre tiene la puerta abierta de la 'Nazionale' para cuando desee. Sin embargo, la primera opción que tiene viene de los Balcanes. Entrenar a Modric, Rakitic, Perisic, Kovacic, Mandzukic... no suena tan mal.

Si le preguntas a Carlo, lo que de verdad quiere es volver a Inglaterra. Ancelotti se enamoró de la Premier League en sus tres temporadas en el Chelsea y considera que es el mejor lugar para entrenar, incluso por encima de la liga española. Regresar a la isla no es tan complicado como parece, pues ahora mismo el dibujo de situación de los banquillos disponibles no parece alentador, pero el próximo verano habrá cambios. El Manchester United permanece como un lugar ideal para él, pero con Mourinho la relación no parece que se vaya a acabar pronto, mientras que el City tendrá a Guardiola, en teoría, un año más al menos. El Arsenal y Wenger tienen una amistad de compromiso a la que nadie sabe ponerle fin. Y luego está el Chelsea, su Chelsea. Antonio Conte no va a seguir, y Ancelotti estaría encantado de entrenar de nuevo al club de la ciudad donde reside. Tampoco le importaría volver a París, algo no del todo complicado, pues la continuidad de Emery ha sido puesta en duda en más de una ocasión.

Lo dicho, no hay prisas. Su corazón le dice de esperar a que comience la temporada 2018-19 para recuperar un lugar de privilegio en el fútbol continental. Hasta entonces, andará a caballo entre Londres y Vancouver, ya que en la ciudad canadiense tiene otra vivienda a la que irá habitualmente. Este lunes, sin embargo, estará en Zúrich con motivo de la gala de los premios The Best, de la FIFA, invitado personalmente por el presidente del máximo organismo internacional, Gianni Infantino. Se empapará de fútbol, como ha hecho siempre y permanecerá en contacto con infinidad de jugadores con los que tiene una fantástica relación, como también ha sido habitual a lo largo de su carrera. No se preocupen, que Carletto volverá.

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