histórica clasificación de la escuadra nórdica

Islandia pone rumbo a la Eurocopa: el milagro de la selección que surgió del frío

El mérito de las hazañas acumuladas en los últimos tres años por la escuadra que dirige el tándem formado por Lars Lagerback y Heimir Hallgrímsson tiene un valor incalculable

Foto: Islandia pone rumbo a la Eurocopa: el milagro de la selección que surgió del frío

A buen seguro que John le Carré, el célebre autor de El espía que surgió del frío, habría firmado de su puño y letra la fulgurante y homérica ascensión a los altares del balompié mundial de la selección islandesa. Su culminación definitiva comenzó el pasado jueves en Ámsterdam con el segundo triunfo de su historia sobre Holanda (el primero se produjo en el arranque de esta fase clasificatoria), que unido a los conseguidos contra Turquía (3-0), Letonia (0-3), República Checa (2-1) y Kazajistán, (0-3), amén del empate sin goles de ayer frente a los propios kazajos, han clasificado a los nórdicos para la Euro de Francia. Seis triunfos y un empate en ocho partidos (apenas una derrota frente a los checos) es el espectacular bagaje de un equipo que partía como cuarto en discordia del durísimo grupo A, pero que ha sabido invertir el orden del producto sobre el verde con su fútbol pragmático y sumamente efectivo.

El mérito de las hazañas acumuladas en los últimos tres años por la escuadra que dirige el tándem formado por Lars Lagerback y Heimir Hallgrímsson tiene un valor incalculable. Baste decir que hasta no hace mucho tiempo el conocimiento que el planeta fútbol tenía de esa gélida isla de 329.100 habitantes, en la que el deporte rey es el balonmano, se limitaba a las ingeniosas celebraciones de los jugadores del Stjarnan FC, el mejor club del país, cada vez que batían el portal enemigo.

Vídeos como el de la pesca imaginaria del delantero-salmón tras hacer un gol en la liga local registró más de un millón de visitas en YouTube, al igual que las celebraciones llamadas por los propios protagonistas ‘Rambo', 'la bicicleta humana' o 'el parto de la pelota'.

Jugadores de Islandia celebran el gol que les dio el triunfo en Holanda (EFE)
Jugadores de Islandia celebran el gol que les dio el triunfo en Holanda (EFE)

Formación de jóvenes talentos

Pero detrás de esa mirada cómica de la suerte suprema en el balompié existe una labor sórdida liderada por la Federación Nacional (KSI), empeñada desde mediados de la anterior década en mejorar tanto las instalaciones como el nivel formativo del reducido número de chavales que nutren el vivero futbolístico de esta diminuta nación a la deriva entre témpanos de hielo en mitad del Atlántico Norte.

La construcción, en 2007, de siete estadios de fútbol indoor en toda la isla fue un paso de gigante para ganarle la batalla de una vez por todas a la espeluznante climatología que padece Islandia durante más de la mitad del año. Tal medida permite ahora a los jugadores locales disfrutar de la redonda los doce meses y no perder el ritmo de entrenamientos y partidos durante el largo período en el que el General Invierno aprieta por debajo de los 20 grados bajo cero. A eso hay que unirle las campañas que se vienen haciendo desde entonces para aumentar el número de entrenadores con titulación UEFA y una medida revolucionaria desde el punto de vista de la formación de jóvenes talentos: la reducción del número de jugadores por equipo en categoría juvenil, con el objetivo de mejorar su técnica individual.

El compendio de todas esas medidas contribuyó decisivamente en la aparición de una excelente cosecha de jugadores que en el último quinquenio han ido encontrando acomodo en clubes de media Europa, gracias a lo cual han adquirido la experiencia necesaria para colocar a Islandia en el mapamundi del fútbol: en los tres últimos años ha escalado más de 100 puestos en el ránking FIFA (ocupa ahora el 23). Actualmente son 70 los futbolistas de esta nacionalidad que se ganan la vida lejos de una isla que empieza a tener internacionalmente fama de inexpugnable: no pierde un partido oficial como local desde junio de 2013, ante Eslovenia.

La clasificación para la disputa de la fase final del Campeonato de Europa sub-21 de 2011 en Dinamarca fue el primer peldaño subido por Gylfi Sigurdsson (Swansea), Kolbeinn Sigthorsson (Nantes), Birkir Bjarnason (Basilea), Aron Gunnarsson (Cardiff City) y Johann Gudmundsson (Charlton Athletic), cinco de los ocho miembros de aquel histórico grupo (junto a Gislason, Alfred Finnbogason y Valdimarsson) que hoy día integran también el combinado absoluto.

El veterano Lars Lagerback ha llevado a Islandia a tocar la gloria (Reuters)
El veterano Lars Lagerback ha llevado a Islandia a tocar la gloria (Reuters)

Gudjohnsen abrió camino

La bulliciosa hinchada local, que este domingo frente a Kazajistán volvió a hacer del pequeño Laugardalsvöllur Stadium (15.000 localidades) una nave vikinga en plena ebullición (animan emulando el grito de guerra de sus antepasados), es capaz de recitar de carrerilla ese intratable once formado por Halldorsson; Sevarsson, Arnason, Ragnar Sigurdsson, Ari Skulason; Hallfredsson (Bodvarsson), Aron Gunnarsson, G. Sigurdsson, B. Bjarnason; Johann Gudmundsson y Sigthorsson. Todos ellos, por cierto, juegan en clubes extranjeros (tres en Inglaterra, dos en Noruega, uno en Italia, uno en Dinamarca, uno en Suecia, uno en Suiza, uno en Francia y uno en Rusia).

Quién lo iba a decir hace menos de una década, cuando el único emigrante conocido por el gran público era el exbarcelonista Eidur Gudjohnsen (aún goza de minutos), que en 2009 se convirtió en el primer futbolista de su país en ganar la Copa de Europa, precisamente en las filas del conjunto azulgrana. En la actualidad, numerosos chavales lucen con orgullo por las calles de Reikiavik la elástica del Tottenham o del Swansea con el nombre de Gylfi Sigurdsson a la espalda. El exquisito '10' islandés, máximo artillero de los nórdicos hasta la fecha de las eliminatorias con cinco tantos, es la punta de un iceberg en el que también sobresalen el ariete Sigthorsson, el melenudo e inagotable Birkir Bjarnason o el experimentado volante Emil Hallfredsson (Hellas Verona), con un largo recorrido en la Serie A.

Lagerback y su fiel escudero Hallgrímsson sólo han introducido un par de variaciones con respecto al equipo tipo que dos años atrás rozó con la punta de los dedos el Mundial de Brasil. Los islandeses, que lograron arrebatar a Noruega y Eslovenia la segunda plaza de su grupo de clasificación, sólo sucumbieron en la repesca ante una Croacia en la que el triángulo Modric-Rakitic-Mandzukic resultó mortal de necesidad.

"Muchos me preguntaron cuando acepté este trabajo: ¿por qué te vas a Islandia? ¿Qué posibilidades tienen? Tengo que reconocer que la respuesta a esa pregunta ha llegado con el tiempo. Es muy bonito ver cómo hemos ido mejorando. Trabajar con estos jugadores es muy fácil porque siempre vienen con hambre de darlo todo por su país. Les encanta volver a casa para jugar en la selección. Su actitud es perfecta", reconocía el veterano preparador sueco, quien dejará su cargo en julio de 2016 en manos de Hallgrímsson.

Sigurdsson, en el centro, es la gran figura de la selección islandesa (EFE)
Sigurdsson, en el centro, es la gran figura de la selección islandesa (EFE)

Monta sus propios vídeos de los rivales

La capacidad de adaptación al medio del humilde y muy eficiente Lagerback ha sido determinante para que Islandia haya terminado por colarse en la élite del fútbol continental. El exseleccionador de Suecia y Nigeria aterrizó en Reikiavik hace ahora tres años con el reto de meter a los nórdicos en una fase final. La escasez de recursos de una federación pequeña y con bajo presupuesto no le amilanó, aunque su ínfimo salario le obligue a compaginar esa labor con la de comentarista de partidos de la Liga sueca para la cadena de televisión por cable Viasat.

A Lagerback, en definitiva, no se le caen las uñas por tener que montarse los vídeos con los análisis del rival de turno que luego verán sus jugadores, una tarea que por lo general hoy día suele llevar a cabo uno de los miembros del cuerpo técnico. Empero, el reducido número de ayudantes con los que cuenta le obliga a asumir ciertas labores a las que no estaba acostumbrado, pero que realiza con la ilusión de un preparador novel y no de un entrenador que está viviendo su última aventura en los banquillos.

Superar a Holanda dos veces consecutivas después de diez tentativas pinchando en hueso ha terminado por consagrar a un equipo pétreo, con un físico interminable, que hace de la disciplina táctica (el 4-4-2 es un dogma de fe que no olvida a lo largo de los 90 minutos), las acciones de estrategia y unos intrépidos contragolpes en tres o cuatro toques las claves de su fútbol sencillo y eminentemente práctico, sin lugar para las florituras.

Con semejantes credenciales y 277 días más de rodaje, Lagerback confía en que el equipo islandés alcance su plena madurez en tierras franceses. Lo que parece claro, a día de hoy, es que superar a la gran sensación de esta fase de clasificación será todo menos fácil. ¡No la pierdan la pista!

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